5 errores en la comunicación de pareja que todos cometemos

Entre lo que queremos decir, lo que realmente decimos y lo que el otro entiende media un mundo de confusión. [Foto: Getty]

A medida que la vida se acelera y las relaciones se vuelven cada vez más fluidas, la promesa “hasta que la muerte nos separe” parece tener sus días contados. Las cifras lo confirman: en 2018 se produjeron 95 254 divorcios en España, cuyos matrimonios duraron una media de 16,6 años, según el INE. Y es que no basta con encontrar a nuestra “media naranja”, es necesario cuidar la relación para que no termine convirtiéndose en un “medio limón”.

Las parejas más unidas y fuertes no son aquellas que carecen de conflictos sino las que han pasado por circunstancias difíciles y han sabido afrontarlas. Precisamente, una de las claves para mantener una relación larga y satisfactoria es la comunicación. Investigadores de la Universidad de Georgia comprobaron que existe un vínculo entre la satisfacción con la vida en pareja y una comunicación más positiva y eficaz. Sin embargo, es muy fácil caer en malos hábitos comunicativos o falsas creencias que terminen agravando los conflictos.

Los peores hábitos comunicativos que dañan la relación de pareja

1.    Asumir que la solución es comunicarse más

“Existe un lenguaje que va más allá de las palabras”- Paulo Coelho [Foto: Getty]

Sí, he dicho que “una de las claves para mantener una relación larga y satisfactoria es la comunicación”, pero la comunicación asertiva. A veces hablar demasiado, sin tacto y asumiendo una postura egocéntrica o culpando al otro de los problemas en la pareja, puede crear nuevos conflictos o agravar los existentes.

También hay parejas que hablan mucho, pero hacen poco. En esos casos, la comunicación no es un elemento catalizador del cambio necesario para resolver los conflictos. Algunas parejas pueden ser muy reflexivas, pero poco proactivas, por lo que hablar una y otra vez sobre el mismo problema sin solucionarlo llega a generar frustración y decepciones.

En otros casos, si la persona no está preparada para abordar cierto conflicto, presionarla puede hacer que reaccione mal, lo cual agravará el problema. Por tanto, a veces vale la pena explorar vías no verbales para conectarse. No olvidemos que “existe más poder en un fuerte abrazo, que en mil palabras bien articuladas”, como dijera Ann Hood. Y si vamos a romper el silencio, antes debemos asegurarnos de estar en sintonía con nuestra pareja y de que nuestras palabras realmente contribuyan a la solución.

2.    Esperar que tu pareja te lea la mente

Suponer que nuestra pareja tiene que adivinar lo que queremos es un gran error. [Foto: Getty]

Uno de los mayores errores comunicativos que solemos cometer en la pareja es esperar que nos lean la mente. Creemos, deseamos y esperamos que nuestra pareja comprenda lo que pensamos, sentimos y queremos y que actúe en consecuencia. Cuando eso no ocurre, nos sentimos frustrados. Pensamos que lo que para nosotros es evidente, para el otro también lo es. Pero no es así.

En realidad, no somos muy buenos leyendo la mente de los demás. El vínculo emocional que hemos establecido con una persona y el relativo conocimiento que hemos adquirido de ella a lo largo de los años de convivencia nos puede ayudar a suponer algunas cosas, pero como regla general, es mejor dejar claras nuestras expectativas y deseos porque cuando la comunicación parte de suposiciones, es fácil que desemboque en desengaños.

Necesitamos recordar que, por muy conectados que estemos con nuestra pareja, somos dos personas diferentes, con una cosmovisión del mundo distinta y a veces también con prioridades cotidianas diversas. Como resultado, a veces las órbitas no se alinean y es necesario expresar claramente lo que sentimos o queremos.

3.    Ceder siempre para evitar el conflicto

Dejar de expresar nuestros deseos y necesidades no es la solución. [Foto: Getty]

Para que una relación de pareja tenga éxito, ambos necesitan ceder. Esa es la clave: “ambos”. A veces nos tocará ceder a nosotros, otras veces a nuestra pareja. Si una de las personas siempre cede, para evitar conflictos, y no expresa lo que siente o piensa, se creará un desequilibrio de poder que terminará afectando la relación.

Ceder continuamente haciendo caso omiso de nuestras necesidades socava la propia esencia de una relación de pareja: satisfacer las necesidades emocionales de cada uno de sus miembros. No decir lo que pensamos implica que la relación se convertirá en una calle de un solo sentido, en la que uno se desdibuja para ceder el protagonismo al otro.

Esa relación, si bien sortea con más o menos eficacia los conflictos a corto plazo, terminará generando insatisfacción y erosionará gradualmente la felicidad de sus miembros. Hay que recordar que la relación de pareja siempre debe ser una calle de doble sentido, por lo que si uno de los sentidos se cierra, simplemente desaparece la comunicación.

4.    Atacar a la persona, en vez de hablar sobre el problema

Comunicar es discutir ideas, no atacar a las personas. [Foto: Getty]

Es difícil, cuando un comportamiento que nos molesta se repite a lo largo del tiempo, no caer en las generalizaciones y, lo que es aún peor, en los juicios de valor personales. Si nuestra pareja suele llegar tarde, la reacción más habitual es recriminarle por ello con frases como “siempre llegas tarde” o “nunca me tienes en consideración”.

Sin embargo, los ataques personales solo sirven para que la otra persona se ponga a la defensiva y difícilmente resolverán el comportamiento que tanto nos molesta. Por eso, necesitamos huir de las generalizaciones, olvidarnos de los ataques y centrarnos en la situación y su impacto sobre nosotros.

Es más probable que nuestra pareja se muestre receptiva y dispuesta a cambiar si le explicamos cómo nos hace sentir ese comportamiento, que si le criticamos constantemente y atacamos su autoestima. Por consiguiente, la próxima vez que surja un conflicto, debemos mantenernos centrados en el problema y expresar cómo nos afecta.

5.    Olvidarse, completa y totalmente, de la empatía

"Intenta comprender antes de ser comprendido" - Stephen Covey [Foto: Getty]

Lo sé, cuando estamos en medio de una discusión de pareja en la que cada quien defiende puntos radicalmente opuestos, es difícil ponerse en el lugar del otro. Cuando las emociones toman el mando, el hogar puede convertirse en un campo de batalla campal en el que cada persona se atrinchera tras su propia muralla para defender su bandera.

Y sin embargo, ese comportamiento no es bueno para nadie, mucho menos para la relación. Necesitamos hacer un alto para ponernos en el lugar del otro, intentar comprender su perspectiva y, sobre todo, sus sentimientos. Un estudio realizado en la Universidad Brandeis comprobó que la preocupación empática predice el nivel de satisfacción en una relación de pareja.

Hablar desde la empatía es la mejor manera para llegar a un acuerdo y, sobre todo, de evitar herirse mutuamente. Por eso es importante hacer el esfuerzo por comprender las cosas desde la perspectiva de nuestra pareja. Si uno se queda en casa cuidando de los niños y el otro trabaja, cada quien debe ser capaz de comprender los retos que asume el otro en su día a día, no pensar que su “tarea” es la más importante. Es un cambio de perspectiva que beneficia a todos.

 

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