Compañeros se cobijan bajo la alargada sombra del recuerdo de Miguel Gallardo

·4 min de lectura

Barcelona, 8 may (EFE).- Han pasado tres meses de la muerte del dibujante Miguel Gallardo y los compañeros de profesión, presentes estos días en Comic Barcelona, todavía no quieren creerlo, porque su sombra espigada, un poco chulesca, es, y será, muy larga, por su trabajo como historietista, pero, sobre todo, coinciden, por ser una persona "generosa" e "irrepetible".

La organización de Comic Barcelona tuvo que reaccionar rápido para rendir homenaje a Gallardo (Lleida 1955-Barcelona 2022), fallecido por un tumor cerebral, y un creador unido al salón desde sus inicios; de hecho, el cartel de la primera edición fue suyo -firmaría dos más- además de recibir el Gran Premio del certamen en reconocimiento a su carrera en 2014.

Precisamente, el flamante ganador del gran premio de esta 40ª edición, el valenciano Daniel Torres (1957), recuerda a Efe que durante un tiempo llevaron casi vidas paralelas, cuando se cruzaban en dos revistas esenciales en los inicios del cómic para adultos en España, "El Víbora" y "Cairo".

"Es difícil expresarlo. Lo conocía desde jovencito, nos unía el haber crecido en el mismo medio. Ambos nos reconocíamos como autores serios, desde joven queríamos hacer de esto una profesión. Miguel se ha convertido en un clásico, innovando con el lenguaje, cambiándolo. Ahí está la evolución de su obra, se ve como cambia, pero siempre es él", explica Torres.

La muestra homenaje, comisariada por Roser Messa, ofrece un repaso de la trayectoria del "copadre" de Makoki -junto a Juanito Mediavilla- con una setentena de originales y muchas piezas traídas directamente del domicilio de Gallardo, cuya viuda, Karin dio casi "barra libre" para ofrecer una visión lo suficientemente amplia de este hombre polifacético.

Fotografías, dibujos, carteles, portadas de discos, cartas, sus cuadernos de viaje, homenajes a otros autores, los bocetos para la obra sobre su hija autista "María y yo", o su extraña colección de "Naranjitos", un recorrido que le sigue la pista desde su etapa underground ("Makoki", "El Niñato", ...), en su evolución hacia la ilustración, y en su posterior desembarco en la novela gráfica.

El veterano guionista Antonio Altarriba ("El arte de volar"), lo recuerda: "Una persona que siempre estaba pensando en los demás, en cómo iba tu trabajo, a mí, personalmente, me voló dos veces la cabeza, una cuando leí el Makoki de "Revuelta en el frenopático" y luego por su papel en la novela gráfica con "Los cuarenta años de silencio", marcó los dos géneros".

El editor de La Cúpula, Emilio Bernárdez, no se resigna a su desaparición y utiliza el presente para referirse al que fuera uno de los fijos de "El Víbora": "Miguel es importantísimo, no sólo como autor sino como persona que ayudó a un montón de autores noveles a sacar adelante su trabajo, a mí me traía cosas de gente de España, de Chile, de todas partes, es una gran artista, pero especialmente un ser humano increíble, irrepetible", recalca.

Esa visión se repite en otras voces, como la de el dibujante Keko ("Yo asesino"): "Resulta difícil hablar de la persona y del artista, pero en caso de Gallardo, era muy fácil enamorarse de sus dos caras. Es un referente y algunas de mis obras no se entienden sin su influencia, esa amalgama de pop americano y serie B que siguen los sueños de "El Niñato" o "Pepito Magefesa". Se ha ido un tío cojonudo, magnífico".

En las generaciones posteriores de creadores de viñetas y de ilustración, el trabajo y la personalidad de Gallardo también generó casi un secta de seguidores.

"Sin duda uno de los autores más importantes de la historia del cómic en España, que para todos los que lo hemos conocido deja un gran hueco, un agujero en el corazón, porque es de esas personas que siempre te alegraba la vida, era muy positivo, querías coincidir con él", señala Paco Roca ("La casa), uno de los historietistas clave del panorama español actual.

Jaime Martín ("Siempre tendremos 20 años") cree que el término que mejor define a Gallardo es el de generosidad: "A mí me salieron trabajos de los que él me avisaba, y fue una constate a lo largo de toda su vida, algo que deja mucha más huella que cualquier otra cosa, su obra y su calidad humana son apabullantes", señala.

También entre las autoras jóvenes, Gallardo marcó una senda a seguir, sobre todo por sus títulos más recientes: "Sus trabajos de talante más personal y autobiográfico, su cotidianeidad, han sido esenciales para mí, su muerte es un palo muy muy gordo", reconoce Ana Oncina ("Croqueta y empanadilla").

Un sentimiento similar expresa la ilustradora Ilu Ros ("Cosas nuestras") que considera a Gallardo "una pieza fundamental del nuevo cómic y de la nueva generación de creadores, con sus historias personales, es uno de los autores al que más estima le tengo".

En recuerdo al dibujante de "Algo extraño me pasó camino a casa", Ficomic, entidad organizadora de Comic Barcelona ha dado el nombre de Miguel Gallardo al premio al autor/a revelación, que otorga en cada edición, y que en esta primera ocasión ha recaído en la barcelonesa Genie Espinosa.

Sergio Andreu

(c) Agencia EFE

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente