Cómo 'WandaVision' puede perjudicar a 'Falcon y el Soldado de Invierno' (aunque sería muy injusto)

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¡Son buenos tiempos para ser marvelita! Después de más de un año sin una nueva película de Marvel por culpa de la pandemia, solo hemos tenido que esperar dos semanas desde el final de Bruja Escarlata y Visión (WandaVision) para ver la nueva serie del Universo Marvel, Falcon y el Soldado de Invierno, la segunda ficción de Marvel Studios para Disney+, una nueva superproducción para el streaming que funciona como secuela directa de la trilogía protagonizada por Capitán América (Chris Evans).

La expectación por esta segunda serie del MCU ha sido quizá más moderada que la que hubo alrededor de su predecesora, y esto se debe principalmente a que no sabíamos qué esperar de la propuesta de WandaVision, mientras que con Falcon y el Soldado de Invierno sabemos que estamos regresando a territorio conocido. Pero que la serie sobre Sam Wilson y Bucky Barnes sea una apuesta más convencional no quiere decir que Marvel vaya a dormirse en los laureles.

A juzgar por su prometedor arranque, es un animal completamente distinto y no deberíamos valorarla en comparación con WandaVision, sino por sí misma. Otra cosa sería injusta.

Photo by Chuck Zlotnick. ©Marvel Studios 2020. All Rights Reserved.
Photo by Chuck Zlotnick. ©Marvel Studios 2020. All Rights Reserved.

La onda expansiva de WandaVision todavía se siente en la comunidad de los fans de los superhéroes. Pero como los personajes de Marvel en el mundo post-chasquido, nosotros también debemos pasar página y centrarnos en el siguiente capítulo de este universo en constante cambio y evolución. La serie protagonizada por Elizabeth Olsen y Paul Bettany nos dio algo totalmente diferente a lo que estábamos acostumbrados y demostró que hay otras maneras de contar este tipo de historias sin repetir siempre la misma fórmula y explorando las diferentes posibilidades que proporciona el medio televisivo y el formato serial.

WandaVision rompió el molde con un misterio que, semana a semana, nos mantuvo en vilo, generó debate, inspiró un aluvión de memes y provocó cientos de teorías. La primera serie de Marvel para Disney+ puso el listón bien alto con algo nunca visto en el MCU, un homenaje a las sitcoms clásicas que utilizaba el lenguaje visual y narrativo de las series a lo largo de las décadas para explorar el duelo de Wanda Maximoff por la muerte de su amado, Visión. Pese a que en sus primeros capítulos dividió a una audiencia algo desconcertada, con el paso de las semanas fue ganando adeptos y enamorando por completo al público. Su final, aunque no convenció a todo el mundo (e incluso enfadó a más de uno por no cumplir sus promesas), cerró con buena letra este emocionante capítulo de la historia de Wanda Maximoff, dejándonos con ganas de volver a verla en el MCU.

Y de la magia, las brujas y las realidades alternativas de WandaVision saltamos dos viernes más tarde al mundo de Capitán América, mucho más anclado en la realidad, tanto en la del Universo Marvel como en la que vivimos actualmente en el mundo. Pero Falcon y el Soldado de Invierno no nos devuelve a Steve Rogers. Del personaje de Chris Evans ya nos despedimos (supuestamente para siempre) en Vengadores: Endgame y ahora le toca el turno de brillar a dos héroes secundarios de sus películas, que dan un paso al frente para protagonizar su propia historia, Sam Wilson (Anthony Mackie) y Bucky Barnes (Sebastian Stan), más conocidos por sus sobrenombres heroicos Falcon y Soldado de Invierno.

Como decía, la nueva serie de Marvel poco tiene que ver con WandaVision. Si aquella era un misterio mágico que mezclaba géneros en un experimento adictivo y por momentos muy extraño, Falcon y el Soldado de Invierno es un “simple” thriller de acción y espionaje, tan arraigado en las convenciones del género como en las propias reglas internas del Universo Marvel. Es decir, para ver esta serie hay que cambiar el chip. Y cuidado, esto no es malo, al contrario. A Marvel se le ha criticado mucho por cortar todas sus películas con el mismo patrón, por repetir fórmula y acabar recurriendo siempre a los mismos trucos. Y si algo nos está demostrando con sus dos primeras series en Disney+ es que en el MCU hay cabida para muchos géneros y muchos tipos de historia, y que parece que en todos van a depositar el mismo nivel de esfuerzo, creatividad y, cómo no, presupuesto.

Las expectativas y comparaciones pueden dañar la percepción de la serie, pero ya nos ha quedado claro que cada entrega de Marvel responde a su propio género y estilo a la vez que obedece al plan maestro del MCU. Si en cines hemos visto una space opera (Guardianes de la Galaxia), un thriller de espías (Capitán América: El Soldado de Invireno), una película de atracos (Ant-Man), una aventura adolescente (Spider-Man) o una loca comedia épica (Thor: Ragnarok), es de esperar que en televisión ocurra lo mismo. Después de la originalidad de WandaVision, Falcon puede resultar demasiado “normal”, pero precisamente lo que nos está diciendo Marvel es que puede (y quiere) hacer las dos cosas, algo más tradicional y algo más rompedor para explorar las consecuencias de la anterior fase y hacer la nueva más rica y diversa.

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Falcon y el Soldado de Invierno comienza aproximadamente seis meses después de los acontecimientos de Vengadores: Endgame, y al igual que WandaVision, explora las consecuencias a gran y pequeña escala del chasquido de Thanos, que hizo desaparecer a la mitad del universo, y el regreso de los desvanecidos cinco años después, cuando los Vengadores derrotaron al villano. Desde entonces, el mundo ha cambiado profundamente. La pérdida de los seres queridos y su vuelta cinco años después ha dejado a la humanidad desorientada y tratando de recomponer las piezas de sus vidas, por no hablar de la sociedad y los gobiernos mundiales, más divididos que nunca y necesitados de nuevas figuras que guíen a las masas.

Ese es el contexto en el que se desarrolla la serie, que lejos de saltarse el periodo de duelo y ajuste tras la tragedia, se zambulle de cabeza en él para profundizar en el lado más humano de sus personajes. Porque si algo caracteriza esta nueva fase del MCU es su énfasis en la humanidad de sus héroes. Sí, los personajes de Marvel siempre han sido humanos antes que superhéroes (incluso los que son alienígenas, sintezoides o dioses), pero en estas series estamos viendo una faceta aun más íntima y real de sus personalidades, gracias a las posibilidades que ofrece el medio serial.

Por eso, aunque personajes como Sam Wilson y Bucky Barnes puedan, a priori, no interesar a muchos espectadores, la serie se encarga de hacerlos atractivos, de añadirles aristas y dimensiones a sus historias y así hacerles justicia. Ya desde el primer episodio se ve claramente la intención de Marvel de hacer que estos personajes sean dignos de protagonizar su propia serie, de que los espectadores nos involucremos en sus vidas y queramos saber más de ellos. Y además, aprovecha a cada uno de ellos para indagar en cuestiones diferentes pero a la vez complementarias, que se enlazan directamente con lo que está ocurriendo a nivel general en el Universo Marvel.

Por un lado, Sam lidia con las consecuencias de la muerte de Steve Rogers y su responsabilidad como el heredero del escudo del Capitán América. Sam no se cree digno de recoger el testigo, a pesar de que su amigo lo eligió personalmente para ello, y siente que el escudo no le pertenece, prefiriendo continuar con su identidad y trabajo como Falcon. Además de verlo desplegando de nuevo las alas en la impresionante secuencia de acción aérea con la que abre el episodio, conocemos más sobre el hombre que hay debajo del traje de superhéroe, y también sobre su familia, con la introducción de su hermana, Sarah Wilson (Adepero Oduye), quien atraviesa dificultades económicas y debe vender el barco de su padre fallecido para disgusto de Sam.

Falcon/Sam Wilson (Anthony Mackie). Photo by Chuck Zlotnick. ©Marvel Studios 2020. All Rights Reserved.
Falcon/Sam Wilson (Anthony Mackie). Photo by Chuck Zlotnick. ©Marvel Studios 2020. All Rights Reserved.

Por otro lado, Bucky intenta ajustarse al mundo después de recibir el indulto por sus acciones pasadas. El mejor amigo de Steve Rogers y antiguo asesino de Hydra está solo, no tiene amigos y acude a terapia para gestionar su síndrome de estrés postraumático y adaptarse a la vida moderna como hombre de 106 años que lo perdió todo y debe volver a empezar. En el primer episodio lo vemos en su vertiente más cercana teniendo una cita y a modo de justiciero realizando reparaciones por el daño que causó bajo la influencia de Hydra. Ahora que es libre, el otrora Soldado de Invierno debe averiguar qué hacer con esa libertad, es decir, cómo vivir su vida.

Pero que no nos engañen estas tramas personales, Falcon y el Soldado de Invierno es un thiller de acción con mayúsculas. La serie encuentra el equilibrio perfecto entre la introspección de sus personajes y el espectáculo de alto voltaje y factura impecable. Como decía, la escena con la que arranca el primer episodio es simplemente brutal. Marvel ha pulido considerablemente sus efectos visuales y las secuencias de vuelo de Falcon son de lo más trepidante, muy en consonancia con la acción que pudimos ver en Capitán América: El Soldado de Invierno, una de las entregas más aclamadas del Universo Marvel. Pero la acción nunca eclipsa al desarrollo de la historia, sino todo lo contrario. Estamos ante una serie medida al milímetro.

Además de su acción de primera, Falcon y el Soldado de Invierno comparte con la segunda Capitán América sus raíces en el thriller político y de espionaje. Mientras se adentra en las psiques de Sam y Bucky para que los espectadores los conozcamos mejor, el primer capítulo pone los cimientos de una nueva conspiración que se presenta muy interesante: el nacimiento de un nuevo grupo terrorista que cree que el mundo era mejor durante el Lapso (The Blip), es decir, cuando más de la mitad de la población mundial había desaparecido, y que lucha por un mundo unificado y sin fronteras, cueste lo que cueste.

Pero claro, como dice Sam en una de las frases más importantes del capítulo en respuesta a James Rhodes (Don Cheadle), que hace una aparición especial: “Cada vez que algo es mejor para un grupo, es peor para otro”. Y ahí está la clave de Falcon y el Soldado de Invierno, una serie que nos habla de un mundo profundamente roto, inestable y dividido, uno que necesita de nuevos héroes, en el que “los símbolos no significan nada” y “los aliados ahora son enemigos”, donde todos buscan a alguien que lo arregle. Si WandaVision nos hablaba de las consecuencias de los actos de Thanos en el corazón de Wanda, Falcon y el Soldado de Invierno hace lo mismo con sus protagonistas, pero va más allá extrapolándolo al mundo entero, que está perdido y fragmentado, como los héroes que intentan averiguar cómo adaptarse a la nueva normalidad, al nuevo orden. Suena familiar, ¿verdad?

Recuerdo que cuando Marvel anunció esta serie, pensé “¿Qué me pueden interesar a mí de estos dos personajes?”. Pero con un solo capítulo han despejado todas mis dudas. Tengo que aplaudir a Kevin Feige y los guionistas no solo por no ignorar y evadir la responsabilidad de explorar las consecuencias de sus decisiones a gran escala, sino por afrontarlas directamente y en todas sus dimensiones, convirtiéndolas en el centro de sus nuevas historias y usándolas para seguir humanizando a sus héroes.

'Falcon y el Soldado de Invierno'. Photo by Chuck Zlotnick. ©Marvel Studios 2021. All Rights Reserved.
'Falcon y el Soldado de Invierno'. Photo by Chuck Zlotnick. ©Marvel Studios 2021. All Rights Reserved.

Quizá es pronto para sacar conclusiones porque solo hemos visto un capítulo, pero por ahora, con Falcon y el Soldado de Invierno, Marvel me ha vuelto a demostrar un dominio absoluto sobre la continuidad de su historia y la caracterización de sus personajes. A pesar de ser meramente introductorio (nuestros protagonistas aun no se han reencontrado), este primer episodio ya ha atado cabos sueltos, enlazando pasado y futuro de este rincón concreto del MCU con una trama muy bien planteada y un espectáculo de acción que no se olvida de lo importante: la humanidad de sus héroes. Esto acaba de empezar, pero ya se puede decir que conocemos mejor a Sam y Bucky y que estos han realizado la transición de secundarios a protagonistas con éxito.

En esta ocasión no nos espera un viaje psicodélico y surrealista como el de WandaVision, pero no importa. Hay que ajustar las expectativas a cada caso, y Marvel sabe exactamente lo que quiere darnos con Falcon y el Soldado de Invierno, un thriller político apegado a la realidad que viven sus héroes y que vivimos sus espectadores, que nos enseña que la vuelta a la normalidad no existe porque siempre hay nuevos problemas y que nos plantea una pregunta muy difícil de responder: “¿Y ahora qué?”. En resumen, una serie de Marvel para los tiempos que corren.

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