Cómo vestirse para la nieve: el sistema de las tres capas

Esther Bedia Alonso

“En verano hace calor y en invierno, frío”. Este irrebatible proverbio budista nos invita a la aceptación de lo que escapa al control humano. Pero, afortunadamente, que haga frío no quiere decir en la actualidad que tengamos que sufrirlo. Ir a la montaña y no estar incómodos por la temperatura o la humedad es posible. De cada uno depende equiparse correctamente y sacar provecho del sistema de las tres capas: expulsa la humedad, mantén el calor y protégete de los elementos.

Aunque parece sencillo no se trata de abrigarse mucho. Convertirse en un 'muñeco michelín' no sólo es incómodo sino que puede ser completamente inútil. A la hora de realizar una actividad al aire libre en montaña y en condiciones climatológicas adversas es necesario tener en cuenta los tejidos. El algodón por ejemplo es un error:

“No se deben utilizar prendas interiores de algodón porque absorbe la humedad y se la guarda. En el momento en el que se suda el algodón seguirá mojado. Las fibras sintéticas actúan al revés, expulsan la humedad y se secan rápidamente”, explica Sergio Morales, director de ventas y marketing de Polartec en España, empresa inventora del forro polar hace más de 30 años. Hoy por hoy ofrece una colección de más de 300 tejidos técnicos y lidera el mercado en este tipo de producto a nivel mundial.

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Con respecto a la lana, un tejido tendencia en los últimos años, Morales no es tan categórico: “Es como el algodón pero más caliente y mantiene su capacidad térmica aunque esté mojada. Las prendas de lana tienen un problema de durabilidad. Por eso es recomendable que vayan mezcladas con fibra sintética, poliéster o poliamida ya que aumentan su durabilidad y ayudan a expulsar la humedad mucho más rápido”.

Él mismo aclara en qué consiste el sistema de las tres capas o cómo vestirse para subir a la montaña o practicar deportes de invierno: “La clave es estar bien protegido a nivel térmico y frente al clima”. La primera capa de ropa es la que va pegada a la piel y su función principal es mantenernos secos, apartando la humedad y el sudor.

Dependiendo de las temperaturas algunas primeras capas también aportarían calor aunque este es el cometido de la segunda capa: “La prenda debe crear una barrera térmica que impida que el calor que produce nuestro cuerpo se escape. Existe la idea errónea de que los tejidos artificiales aportan calor pero en realidad lo que hacen es evitar que perdamos el de nuestro cuerpo”. La tercera capa sirve para proteger del viento, la lluvia, la nieve, etc: “Siempre debe llevar una membrana impermeable”.

Transpirable y duradera

Otro concepto importante es el de la transpirabilidad. “Para estar cómodos las tres capas deben ser transpirables. Si alguna de ellas no puede eliminar la humedad la sensación será negativa”, comenta Morales. Otro de sus consejos es no perder de vista la durabilidad de la prenda: “A veces por ahorrar algo de dinero se compra ropa que tras los primeros lavados pierde su funcionalidad o acaba rompiéndose”.

A este respecto, el responsable de Polartec en España recuerda que su empresa no manufactura prendas directamente sino que fabrica los tejidos que utilizan las marcas de ropa de rendimiento. Por eso su mantenimiento dependerá de la composición final: “Las primeras y segundas capas suelen ser de poliéster, que no requiere ningún cuidado especial, únicamente alejarlo de secadoras, planchas y fuentes de calor en general. Lo mismo ocurre con las prendas con membrana. Además, éstas suelen llevar un tratamiento que repele el agua que iría perdiendo eficacia con los lavados”. Y para terminar, una buena noticia: “Las fibras sintéticas no se arrugan”. Adiós al frío y a la plancha.

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