Un "chicle" de hace 5,700 años revela el rostro y otros increíbles datos de la chica que lo mascó

Por Isabel M. Echemendía Pérez-. Un “chicle” masticado hace 5,700 años en un pantano costero del sur de Dinamarca sirvió para que un grupo de científicos reconstruyera no solo su pasado genético y biológico, sino también para entender mejor la historia de la evolución humana.




Esta goma de mascar se obtenía cocinando la corteza del abedul. (Theis JENSEN / Universidad de Copenhagen)

El trozo fue hallado en la localidad de Lolland, y los científicos determinaron que fue mascado por una chica, que han denominado “Lola”, de acuerdo con CNN.

Por su textura pegajosa, la resina obtenida de la quema de la corteza de abedul es similar a una goma de mascar, aunque su sabor nada tiene que ver con las actuales. Según los datos de la investigación, publicada en revista Nature Communications, esta brea se usaba como pegamento en el Paleolítico. 

Al calentar la corteza de los abedules estos se volvían pegajosos y los antepasados de los humanos se dieron cuenta de que podían masticarlo.

Los científicos teorizaron que “Lola” masticó el abedul para ayudar a aliviar un dolor de muelas, pues algunas de las bacterias encontradas indicaron signos de enfermedad de las encías.

A partir de los restos encontrados en la muestra de abedul, los científicos descubrieron además que la misteriosa mujer dejó restos de su comida más reciente: avellanas y pato.

No sólo eso: pudieron determinar cómo lucía. Tenía cabello negro, ojos azules y piel oscura, un dato interesante para la comunidad científica. En la historia reciente del norte de Europa, se maneja la teoría de que una piel más clara ayudaría a los humanos en climas más fríos y oscuros a producir suficiente vitamina D. Sin embargo, este hallazgo parece contradecir esa creencia.

"Eso significa que esta combinación de rasgos fenotípicos fue probablemente bastante común hasta hace poco. Eso realmente ha evolucionado en Europa en los últimos 5,000 años, lo cual es interesante”, aseguró a Wired Hannes Schroeder, genetista de la Universidad de Copenhague.

Entre tanto, la genética apunta más al estilo de vida de los cazadores-recolectores de Europa occidental, que al de los agricultores que se establecieron más recientemente en la región.

Las enfermedades de “Lola”

Una prueba más sugerente que detectaron los científicos para confirmar que no era una agricultora fue que sus genes indicaban una intolerancia a la lactosa. Según la historia, la capacidad de digerir leche en la adultez sin problemas gastrointestinales llegó al hombre más tarde, con el desarrollo de la agricultura.

“Nuestros antepasados ​​vivían en un entorno diferente y tenían un estilo de vida y una dieta diferente, por lo que es interesante descubrir cómo se refleja esto en su microbioma", dijo a CNN Schroeder. "Puede ayudarnos a comprender cómo los patógenos han evolucionado y se han extendido a lo largo del tiempo, y qué los hace particularmente virulentos en un entorno dado. Al mismo tiempo, puede ayudar a predecir cómo se comportará un patógeno en el futuro y cómo podría estar contenido. o erradicado ".

En el microbioma oral encontrado en el abedul mascado por la mujer se detectó también que tenía neumonía y el virus de Epstein-Barr. Este virus, que ha sobrevivido desde entonces, constituye la mayor causa de mononucleosis aguda infecciosa e infecta a la mayoría de las personas en algún momento de sus vidas.

"Es sorprendente haber obtenido un genoma humano antiguo completo de otra cosa que no sea hueso. Además, también recuperamos ADN de microbios ORALES y varios patógenos humanos importantes, lo que hace de esta una fuente muy valiosa de ADN antiguo, especialmente para los períodos de tiempo en los que no tenemos restos humanos”, dijo a CNN Schroeder.