Cómo saltan los virus entre especies

Últimamente se habla mucho, al calor del brote de coronavirus surgido en China, sobre los saltos entre especies de virus. ¿De dónde viene, en qué animal tiene su origen, el virus? ¿Cómo es posible que haya ocurrido? ¿Por qué ahora? Pero para entenderlo, hay que tener claro qué es un salto vírico entre especies.

Así que vamos a intentar explicarlo, empezando por el principio. ¿Qué es un virus? Definiciones hay varias, y algunas bastante complejas. Pero de manera sencilla podemos decir que un virus es un parásito intracelular obligado formado por un genoma – bien ADN o ARN – y una cápsula proteica o cápsida, y en ocasiones recubierto de membrana.

Bien, quedémonos con el principio de la definición. Un parásito intracelular obligado. Esto significa que un virus, para poder desarrollarse y reproducirse – o replicarse – necesita de otro organismo, y que lo hace siempre en el interior de una célula de su hospedador. Es incapaz de hacerlo de otra manera.

De ahí viene que sean especie-específicos. El virus necesita reconocer las células a las que debe infectar, entrar dentro de ellas y apropiarse de la maquinaria celular para su replicación. Pero claro, para eso el virus debe estar especialmente preparado para un tipo de célula de un hospedador en concreto. Por pura selección los virus se especializan.

Vale, una vez que entendemos por qué los virus son tan específicos, podemos ponernos a hablar de los saltos entre especies. Que son sucesos poco frecuentes, en los que un virus entra en contacto con una especie distinta a la que infecta habitualmente, y es capaz de entrar en las células y replicarse allí.

Es poco frecuente, pero ocurre. Generalmente – aunque no siempre – el virus entra en una especie cercana, relacionada con la que infecta habitualmente. Cuanto más parecidas sean dos especies, más probable es que compartan características que permitan que el virus pueda infectar.

Todo esto teniendo en cuenta que el virus debe burlar al sistema inmune de su hospedador – anticuerpos, interferón y demás – que si reconocen una célula infectada toman medidas para evitar la expansión del virus.

Cuando un virus de una especie consigue infectar a un individuo de otra especie, suele ser un callejón sin salida o vía muerta. Sí, es capaz de infectar a un individuo, pero ahí se queda su salto entre especies. Pasa de la especie A a un individuo de la especie B, pero no es capaz de contagiarse entre individuos B, y el virus desaparece.

Si lo hace, la cosa cambia. Ya hemos dicho que es poco frecuente, pero ¿cuándo pasa? Pues ahí existe un gran debate y muchas dudas. No parece que haya un patrón general, y los expertos emplean distintos modelos sobre el tema. Como norma general podemos pensar que tiene que ser un virus con mucha capacidad para mutar, pero eso es una generalización simplista. Vamos, que no se sabe, ni se puede predecir.

Y por último quedaría hablar de cómo. ¿Qué hace falta para que un virus salte entre especies? No a nivel bioquímico-molecular, es decir, no en el propio virus. ¿Cómo tienen que entrar en contacto dos especies para que se de el salto?

Una vía es a través de la comida. Con el caso del mercado de Wuhan y el brote del coronavirus se ha hablado mucho de ello. La famosa sopa de murciélago. Si te comes un animal enfermo, un animal que tenga el virus en su interior, puedes contraer el virus. A fin de cuentas, los virus no se ven afectados por el calor, no son como las bacterias en ese sentido.

Pero tampoco es la única vía. Un mordisco – pensemos en el caso de la rabia, que pasa de animales a humanos mediante la mordedura – o por un arañazo. Un ataque de un animal infectado por un virus puede contagiarle el virus a un humano, o a otro animal.

Más historias que te pueden interesar: