¿Cómo me van a interesar los Globos de Oro si el cine está muriendo?

Valeria Martínez
·6 min de lectura

Los Globos de Oro dieron a conocer las películas nominadas a la 78 edición de los premios legendariamente conocidos como la antesala de los Óscar y yo, cinéfila empedernida, no he sentido emoción alguna. Entre que algunas producciones no llegaron a España todavía, que no pudimos verlas en la gran pantalla y que están perdidas entre la enorme marea de historias distribuidas en varias plataformas, resulta imposible abrir la veda al intercambio de opiniones y apuestas como hacíamos siempre… antes de la pandemia.

Jamás me he perdido una temporada de premios desde que tengo memoria como amante del cine. De adolescente hacía mis propias quinielas mientras intentaba ver la mayor cantidad de películas nominadas y jugaba a descubrir qué ganadoras acertaba, y esta es la primera vez que no siento esa emoción tan especial que iba hilada a los galardones de Hollywood en general. Este año no tiene la misma magia.

Una joven prometedora se estrena el 12 de marzo, cuando los Globos de Oro se celebran el 28 de febrero (©2020 Focus Features)
Una joven prometedora se estrena el 12 de marzo, cuando los Globos de Oro se celebran el 28 de febrero (©2020 Focus Features)

Ahora lo de las series es otro cantar. Si bien la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood la ha pifiado en unas cuantas (¿me van a decir que no hubo series mejores que Ratched, Emily en París o The flight attendant?), la necesidad forzada que tuvimos de pegarnos al streaming como vía de escape durante aislamientos, cuarentenas y meses sin poder hacer nada fuera de casa, está haciendo que por primera vez en 78 años las categorías dedicadas a las series tengan más interés que las de cine. Es más, la categoría de mejor serie limitada agrupa algunos de los mayores éxitos del último año como Normal People, Gambito de Dama y Unorthodox, colando a Small Axe que acaba de estrenarse y metiendo con calzador a The Undoing.

Sin embargo, la falta de interés general que provocan las categorías cinematográficas es el reflejo del año que venimos viviendo.

Para empezar, que levante la mano el que haya visto El padre

Y aquí escucharíamos sonidos de grillos...

A pesar de ser una joyita preciosa, con unas actuaciones sublimes y una historia que cala hondo en el espectador entregado al drama, se estrenó en los cines de España en Navidades y semanas más tarde ya ni aparece en la cartelera nacional. Quizás la nominación ayude a que la repongan de nuevo pero viendo los resultados de taquilla semanales y que los cines siguen cerrando, podría asegurar que no lo tendría fácil.

Otras dos apuestas nominadas a mejor película en drama, Nomadland y Una joven prometedora, todavía tienen pendiente su estreno a consecuencia de los retrasos provocados por la crisis sanitaria. Recién aterrizarán en salas españolas después de la ceremonia que se celebra el 28 de febrero (la primera pude verla gracias al Festival de cine de Londres y sin dudas merece estar nominada). Mientras las otras dos, Mank y El juicio de los 7 de Chicago, encontraron su público en Netflix a pesar de ser producciones que si no hubiéramos tenido la pandemia de por medio hubieran pasado con bombos y platillos por los cines del mundo. Quizás, incluso, hubieran generado más poderío que al que tuvieron que conformarse.

Pero hay más, porque otras producciones que cosecharon nominaciones en otras categorías también viven la misma mala suerte. El público no las ha visto lo suficiente, incluso diría que muchos desconocen su existencia. Prueba de ello es que La madre del blues (donde Chadwick Boseman nos deja un trabajo póstumo extraordinario por el que está nominado al igual que su compañera Viola Davis) o Fragmentos de una mujer (con nominación para Vanessa Kirby) tuvieron su momento de gloria los días posteriores a su estreno en Netflix para pasar al olvido en cuestión de días (al menos desaparecieron rápidamente del Top10), al igual que One night in Miami en Prime Video.

Fragmentos de una mujer (Benjamin Loeb / Netflix)
Fragmentos de una mujer (Benjamin Loeb / Netflix)

Sound of Metal es un “peliculón” con todas las letras (Riz Ahmed está nominado a mejor actor en drama) pero ¿cuántos espectadores saben que está disponible en Prime Video desde diciembre? ¿O cuántos han oído los títulos Judas and the black messiah, The Mauritanian, French Exit o I care a lot?

Pocos ¿verdad?... Pues ahí están en la lista de los Globos de Oro con actores nominados y muchos espectadores sin conocer su existencia.

Y ni hablar de la categoría de mejor película comedia o musical... Es prácticamente una broma, una burla irónica que hurga en lo más profundo de esta herida abierta que tenemos los amantes del cine tras un año sin ver grandes producciones en la gran pantalla. La infumable Borat, película film secuela, Hamilton que por muy buena que sea no es más que una grabación de la actuación de la misma obra sobre el escenario, el arcoíris empalagoso de Ryan Murphy en The Prom y el debut de Sia como directora con Music que se está dando tremendo tortazo entre la crítica especializada (RottenTomatoes).

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Para remontarnos a tiempos mejores y poner a prueba lo que estoy comentando, veamos las nominadas en 2020. Érase una vez en… Hollywood, Joker, 1917 o Puñales por la espalda arrasaban en taquilla mientras Rocketman y Jojo Rabbit daban fruto a conversaciones cinéfilas, y El irlandés o Historia de un matrimonio despertaban curiosidad viral entre los usuarios de Netflix. O 2019, con Bohemian Rhapsody, Ha nacido una estrella, Black Panther y El regreso de Mary Poppins también arrasando económicamente, mientras La favorita, El vicio del poder, Green Book o Infiltrados en el KKKlan estaban presentes en la mente colectiva cinéfila ante los titulares que ocuparon y los aplausos de la crítica mundial. La emoción era otra. Era real, nacía de la pasión por esa experiencia que solo se vive en una sala de cine y que echamos tanto de menos.

Con este panorama, ¿cómo nos vamos a interesar por los Globos de Oro? Y no saben la desolación que me genera plantear esta pregunta. Ante la falta de estrenos masivos en salas, de que algunas películas ni llegaron a España y que otras están distribuidas por diferentes plataformas, es un hecho que no disfrutaron del beneplácito del público como merecían y que no fueron vistas como otras cintas nominadas en años anteriores.

A consecuencia de la pandemia solo tuvimos a nuestro alcance las producciones que llegaron a los servicios streaming, dejándonos huérfanos de experiencias cinematográficas que nos lleven a ese entusiasmo colectivo que solía provocarnos la temporada de premios. No cabe duda que, irónicamente hablando, la Covid-19 ha sido una aliada para las plataformas y la enemiga letal del cine tradicional. Y esta falta de interés por los Globos de Oro y la relación que las nominadas tienen con la audiencia, o la ausencia de ella, lo demuestran.

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