Cómo hacer el nórdico en el Pirineo aragonés

Esther Bedia Alonso

Hay quien viaja a Laponia buscando una auténtica experiencia de frío, nieve y libertad en la naturaleza. Desde luego tiene sus atractivos, como entrar en contacto con otra cultura, probar comida exótica o visitar a Papá Noel. Sin embargo, no hace falta ir tan lejos para pasar un completo día 'a lo nórdico'. En el valle oscense de La Partacua y en Formigal (Portalet) es posible manejar las riendas de un trineo de perros, pilotar motos de nieve, construir tu propio iglú y dormir en él a 2.000 metros de altura... Solo faltan los renos.


Hace unos tres años que Aritza Iruarrizaga y sus socios quisieron aprovechar su experiencia en la nieve y la montaña para descubrirle a más gente la belleza y espectacularidad del valle de La Partacua en Tramacastilla de Tena. Su empresa Tena Park ofrece, entre otras cosas, un exclusivo paquete de experiencia nórdica con el que los clientes pueden sentirse como esquimales sin salir de Huesca: rutas en motos, raquetas de nieve y trineos de perros, construcción de iglús, pescar truchas bajo el hielo, chef privado, pernocta en la montaña e incluso jacuzzi polar a la luz de la luna.



“La posibilidad de dormir en un sitio recóndito y deshabitado al que solo se puede acceder con trineos o motos de nieve es lo que más llama la atención de los clientes. Se puede pasar la noche en los iglús que construimos nosotros mismos, pero también está la opción del refugio de montaña con estufa caliente y cocinero propio”, explica Iruarrizaga.

Además, no se trata únicamente de realizar actividades invernales sino de sentir en primera persona la inmensidad de la montaña y la tranquilidad de un entorno salvaje que Aritza y sus compañeros conocen a la perfección: “Es un valle poco transitado con lagos helados y picos como Peña Telera. Lo que más le gusta a la gente son nuestras historias sobre el entorno”. 

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Dormir en un iglú

La actividad de construcción de iglús, muy solicitada sobre todo por niños, puede realizarse puntualmente en la estación de Formigal, donde dentro del paquete de Tena Park también se puede elegir la opción de pasar la noche en él.

Iruarrizaga y sus compañeros son autodidactas en la fabricación de iglús, aprendieron para su propio refugio pasando la noche en la montaña y, poco a poco, han ido depurando la técnica. “En el Pirineo no se pueden hacer los iglús de la misma forma que en Finlandia pero el resultado es el mismo”, explica Aritza.

Ellos utilizan moldes de plástico para construir los ladrillos que irán dando forma al iglú: “Son unos moldes de 40x40 con una rejilla en un lado. Se llenan de nieve y se prensa con la misma pala, se quita la nieve blanda de arriba y se saca el ladrillo. Luego los ladrillos se van pegando con nieve. También es posible hacerlo sin moldes, solo que hay que cavar para sacar las placas de nieve más duras”.

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La materia prima, es decir la nieve, no puede estar demasiado fría. “Depende de las horas del día, si no se compacta hay que esperar a que le de un poco el sol”, comenta Aritza. Con una pala y una sierra en dos o tres horas se puede construir un iglú para que duerman cómodamente tres o cuatro personas. Lo que no está claro es para cuantas noches serviría el mismo: “Puede durar todo el invierno si está bien hecho y en un sitio sombrío. Si llueve en tres días no tienes iglú".

Gente de todo tipo se anima a probar esta actividad tan poco tradicional en España ya que, según Aritza, es asequible para cualquier persona activa y que le guste el aire libre y la naturaleza. Todo el material técnico lo proporciona Tena Park, desde casco hasta funda vivac. El único requisito es ir bien equipado con ropa de montaña para el frío porque la temperatura oscila entre los 10 y los -10 grados centígrados. Ah! Y la cámara de fotos.

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