Cómo evitar la infección por VPH, primera causa de cáncer de cuello de útero en el mundo

Hoy se celebra el Día Mundial de la Prevención de Cáncer de Cuello de Útero. En España, es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en mujeres, especialmente entre los 15 y 44 años. ¿Las mejores armas? Prevención y buenos hábitos

El VPH no solo es el causante del CCU, sino que también causa otros tipos de tumores femeninos como el cáncer de vulva y de vagina y otros que no afectan solo a mujeres, como son el cáncer anal, cáncer de cabeza y cuello y cáncer de ano y pene. (Foto: Getty)
El VPH puede acabar en CCU, y también es responsable de otros tipos de tumores femeninos como el cáncer de vulva y de vagina, y de otros que no afectan solo a mujeres (cáncer anal, de cabeza y cuello, y pene). (Foto: Getty)

El cáncer de cuello de útero (CCU) es una rara y evitable ‘complicación’ de una infección por Virus de Papiloma Humano (VPH), muy frecuente y generalmente transitoria, que afecta tanto a hombres como a mujeres, y es responsable de muchos tipos de tumores y cánceres, así como el causante de las verrugas genitales.

Cada año, en nuestro país se diagnostican unos 2.500 nuevos casos de cáncer de cuello de útero y por su causa fallecen 850 mujeres. A nivel mundial, unos 2,7 millones de mujeres se encuentran en riesgo de tener cáncer cervical, con un número de muertes estimadas para 2019 de aproximadamente 300.000.

Aunque es un tipo de cáncer totalmente prevenible, se trata de una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes entre la población; el 80 por ciento de la población se ha contagiado en alguna ocasión.

La transmisión de este tipo de virus se produce a través de las relaciones sexuales, por lo que es mejor el empleo de métodos anticonceptivos de barrera. (Foto: Getty)
La transmisión de este tipo de virus se produce a través de las relaciones sexuales, por lo que es mejor el empleo de métodos anticonceptivos de barrera. (Foto: Getty)

El origen principal de esta patología se produce por el contagio por VPH que se transmite por contacto sexual. A pesar de la alta incidencia, se trata de un virus que suele ser aclarado de manera espontánea, es decir, en la mayoría de los casos el virus desaparece sin causar ninguna manifestación clínica.

En el 90 por ciento de los casos, el propio sistema inmunológico es capaz de resolver la infección. En el 10 por ciento restante, la infección persiste, pudiendo desembocar en la aparición de lesiones precancerosas, y en última instancia, evolucionar en cáncer de cuello de útero o en el caso de los varones cáncer de ano, pene u orofaringe.

La infección por VPH suele ser más habitual en mujeres jóvenes, que mantienen sus primeras relaciones sexuales, y en mujeres adultas durante la etapa de la menopausia. Aunque los hombres jóvenes son el nuevo foco de contagio.

Desde 2008 se ha ido implantando en España la vacuna contra el VPH (incluida en la cartilla de vacunación para los 12 años), que se centra en la prevención sobre unos tipos concretos de virus, sobre todo los causantes de la aparición de verrugas genitales, así como de los cánceres de cuello de útero, vulva, vagina y ano. (Foto: Getty)
Desde 2008 se ha ido implantando en España la vacuna contra el VPH (incluida en la cartilla de vacunación para los 12 años), que se centra en la prevención sobre unos tipos concretos de virus, sobre todo los causantes de la aparición de verrugas genitales, así como de los cánceres de cuello de útero, vulva, vagina y ano. (Foto: Getty)

Por este motivo, una de las medidas más eficaces para evitar la infección es la vacunación, considerada la primera barrera para evitar la infección. En España, se aplica a niñas entre 11 y 14 años y ha demostrado su eficacia para prevenir las lesiones cervicales. Además ya se está suministrando a niños, así que

En segundo lugar, existe las pruebas de cribado (ya sea la citología vaginal, test de Papanicolau o la prueba de detección del VPH) que consisten en detectar tempranamente la aparición de cualquier lesión anormal en el cuello del útero, por lo que las revisiones ginecológicas son esenciales para evitar el desarrollo de cualquier afección. En este sentido, se recomienda la utilización de esta prueba a partir de los 25 años, que debe aplicarse al menos hasta los 65 años.

Como tercera medida preventiva frente al desarrollo de lesiones de cuello de útero, existen los tratamientos no invasivos.

“En la actualidad no hay una cura para el VPH, sin embargo, las verrugas genitales provocadas por él sí se pueden tratar con medios farmacológicos, físicos o quirúrgicos. También contamos con procedimientos poco agresivos para tratar lesiones precancerosas de tracto genital inferior (cuello de útero, vulva y vagina) y de ano”, explica el doctor Javier Cortés, oncólogo médico.

Y para complementar las estrategias preventivas, existen tratamientos como Papilocare, desarrollado por Procare Health, un gel vaginal que ayuda en la reepitelización del cuello del útero, y la estabilización del microbiota vaginal.

Prevención y buenos hábitos
De cara a evitar el contagio por VPH y como resultado, el riesgo de desarrollo de cáncer de cuello de útero, existen algunas medidas adicionales que se pueden poner en práctica en el día a día:

  • Uso del preservativo

Al tratarse de una enfermedad de transmisión sexual, el uso de métodos de barrera es esencial para evitar contagios, aunque no son eficaces al cien por cien. Además, se recomienda mantener unas prácticas sexuales saludables.

  • Dieta y descanso

Cuando el sistema inmunitario está debilitado cualquier persona es más proclive a padecer infecciones, incluyendo la de VPH. Por este motivo se recomienda intentar mantenerse lo más saludable posible, a través de una buena alimentación rica en fibra y vitaminas, y baja en grasas. Además, es importante mantener unos correctos hábitos de sueño y práctica deportiva habitual con el fin de controlar el estrés, ya que este disminuye las defensas inmunitarias.

  • Evitar el tabaco

Es una de las principales medidas preventivas indicadas por los ginecólogos ante las mujeres infectadas, y una de las más efectivas, el tabaco perjudica las células epiteliales y como resultado el cérvix se muestra más sensible.

A pesar de estas recomendaciones, existen casos en los que el desarrollo de las lesiones del cuello exige medidas más contundentes. Para estas situaciones, los médicos son los responsables de elegir el tratamiento más adecuado en cada situación, y para ello tienen en cuenta diversos factores como el tipo y localización del tumor, tipo de células o el estado de salud de la mujer.

Así, pueden considerar adecuado realizar los siguientes procedimientos:
– Conización. Este tratamiento quirúrgico consiste en extirpar una parte del cuello uterino.
– Otros tratamientos quirúrgicos invasivos como criocirugía, cirugía láser o histerectomía (extirpación del útero total o parcialmente).
– Tratamientos a base de quimioterapia con cisplatino.
– Desarrollo de inmunoterapia y otros fármacos basados en la tecnología recombinante con el empleo de anticuerpos monoclonales.

¿Te has vacuna de VPH? ¿Crees que se deberían llevar a cabo más prácticas de concienciación y educación sexual?

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