¿Cómo es la misión que planea llevar una mujer a la Luna en 2024?

Recreación de un alunizaje en el Polo Sur de la Luna | imagen NASA

Durante estos días hemos estado celebrando el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna. El programa Apolo representa uno de los mayores esfuerzos científicos y tecnológicos del ser humano y sin embargo, se le pueden achacar varias lagunas importantes. Todos sus integrantes fueron hombres, de hecho, los doce astronautas que caminaron sobre nuestro satélite eran varones. Por otro lado, desde que los componentes del Apolo 17, Schmitt y Cernan, abandonaron la superficie lunar en diciembre de 1972 no hemos vuelto allí en los últimos 47 años. La carrera espacial olvidó los viajes tripulados a otros cuerpos celestes y se centró en misiones robóticas, sondas, telescopios y sobre todo, telecomunicaciones en órbita baja terrestre. El programa Artemisa pretende poner solución a estos dos inconvenientes: volver a nuestro satélite con una misión tripulada y llevar a la primera mujer a la superficie lunar.

Lo cierto es que la aparición de este nuevo programa ha sido una sorpresa para casi todo el mundo, incluyendo los propios ingenieros de NASA. El vilipendiado presidente Trump dejó a muchos boquiabiertos cuando anunció, a bombo y platillo, su intención de volver de nuevo a la Luna con un programa tripulado para el año 2024.

Cinco años no parecen un plazo demasiado razonable, sobre todo si tenemos en cuenta que, al menos a día de hoy, NASA aún no tiene listo su sistema de lanzamiento SLS, ni la cápsula Orión y que ni siquiera cuenta con un módulo lunar en funcionamiento. Todo ello, sin mencionar que el programa lunar de NASA incluye una estación lunar llamada Gateway que aún está en pañales.

No obstante, si algo nos enseñó el programa Apolo es que si existe una administración favorable y posee con el presupuesto adecuado, todo puede ser posible. La pregunta ahora es… ¿Cuenta NASA con el dinero necesario para llevar adelante el nuevo programa Artemisa en los plazos previstos? Trump ha prometido un aumento anual del presupuesto de la Agencia espacial de 1600 millones de dólares, lo que para muchos expertos se queda bastante justo pero, realizando ajustes y recortes en otros programas, podría servir…

El millonario Jeff Bezos presentando el módulo lunar "Blue Moon" una de las alternativas para el descenso propulsado del programa Artemisa

La mayor parte del presupuesto se destinaría a la construcción del módulo lunar. En estos momentos NASA no cuenta con su propio “Eagle” y este desarrollo se llevaría más de la mitad del dinero del programa. Para ahorrar costes la alternativa más lógica será contar con iniciativas privadas y, por el momento, la favorita para este elemento es la compañía Blue Origin.

El multimillonario Jeff Bezos anunció hace unos meses su propio módulo lunar “Blue Moon” que, aunque por ahora no está pensado para tripulación, podría ser adaptado para misiones con astronautas. Esta opción cuenta con un añadido muy interesante: utiliza propulsión criogénica que permitiría, al menos en teoría, utilizar el hielo lunar para recargar los tanques del módulo con combustible hipergólico.

Recreación del lanzamiento de un SLS Block 1 | NASA

El segundo elemento es doble, aunque la Agencia ya cuenta con muchos adelantos: el lanzador SLS y la nave Orión. NASA lleva trabajando en el Space Launch System" (Sistema de lanzamiento espacial) casi una década y se espera que en los próximos meses comiencen los primeros lanzamientos de prueba por lo que no parece que el cohete sea uno de los mayores inconvenientes de este programa. La nave Orion también está en buen camino por lo que la verdadera incógnita de este programa Artemisa y de las fechas propuestas, es si el presupuesto será suficiente para realizar los diferentes lanzamientos de prueba que requiere una vuelta a la Luna con éxito.

Otro de los aspectos más destacados de Artemisa es la presencia de mujeres en la tripulación. Dejar atrás el machismo de la era Apolo e incorporar astronautas femeninas es solo una cuestión de justicia social e histórica, además también existen razones físicas y biológicas a tener en cuenta.

La astronauta Samantha Cristoforetti ha manifestado en numerosas ocasiones su deseo de formar parte de un programa lunar | imagen Samantha Cristoforetti Twitter

El tamaño y estatura de los astronautas fue un elemento decisivo en la elección de los tripulantes de los programas espaciales de Estados Unidos y la URSS hace cincuenta años. Por eso resulta extraño que no pensaran en incorporar mujeres a aquellos programas, necesitan menos alimentos, agua y oxígeno que los hombres y generan menos residuos. De hecho, desde un punto de vista funcional y estrictamente biológico, las mujeres resultan una mejor elección para los viajes espaciales.

Las quinielas y nombres han empezado y algunos de los que más suenan para ser la primera mujer en pisar la Luna son los de Anne McClain, Christina Koch o la italiana Samantha Cristoforetti, aunque en el caso de estas últimas al ser europeas, necesitarían un apoyo económico extra por parte de ESA.