Cómo elegir el albaricoque más dulce cuando vamos a hacer la compra

Si algo tiene el albaricoque es que es una fruta difícil de catar. No tanto por su exclusividad, sino porque su temporada dura poco, poquísimo de hecho. Justo cuando empieza a asomar por las fruterías a principios de mayo empieza la cuenta atrás. Muchas veces, a mediados de junio ya no queda ni un albaricoque en el mercado. Este año, esta fruta de hueso de pequeño tamaño, además, ha visto reducida su presencia en el mercado debido a los avatares climatológicos. "En las zonas en las que se da antes, como Albacete o Murcia, llovió mucho cuando la flor estaba madurando. Cayó incluso granizo, lo que ha hecho que la campaña se haya reducido respecto a años anteriores. Esto ha provocado un incremento en el precio, lógicamente", nos explica Juan Carlos García, gerente de Frutas Charito, en el Mercado de Chamartín. Razón de más para seguir sus consejos y hacerse con los mejores posibles, claro.

young woman choosing apricots from fruit stand
young woman choosing apricots from fruit stand

Si queremos la variedad más dulce, hay que mirar el color. García explica que no siempre hay que dejarse llevar por el color si lo que se busca es que el albaricoque esté lo más dulce posible. "Los que son de un color anaranjado casi rojizo son los que más entran por los ojos pero, en realidad, los que están más dulces son los blancos de la variedad valenciano", comenta.

El tamaño no importa. En el caso del albaricoque no se puede deducir que esté mejor o peor en relación a su calibre. "Dentro de una misma variedad, el tamaño no nos da información sobre la calidad. Es un dato que no influye", cuenta García.

El tacto es un buen indicador de madurez. Como sucede con todas las frutas, probar el fruto en su punto justo de maduración asegura que, además, vamos a conseguir el dulzor máximo. "En el caso del albaricoque, el tacto da muchas pistas sobre en qué momento se encuentra. Sin llegar a estropear el fruto, solo hay que ejercer una ligera presión con los dedos para comprobar si está maduro. Si está demasiado duro, mejor no llevárselo a casa".

El tacto es el mejor 'chivato' de si un albaricoque está en su punto. Foto: Getty Creative
El tacto es el mejor 'chivato' de si un albaricoque está en su punto. Foto: Getty Creative

¿Y si aun así me lo llevo duro a casa? Puede ser que nuestro ansia por probar los albaricoques nos lleve a comprarlos duros. No pasa nada, hay solución: "Para madurarlos, va muy bien ponerlos al lado de un plátano, que suelta gas etileno y hace que vayan poniéndose a punto", resume García. Eso sí, si ya están maduros "mejor que vayan directos al frigorífico" y que no nos demoremos en tomarlos: "Suelen durar tres o cuatro días, no más".

Si tienen alguna manchita exterior no pasa nada; si están muy picados, sí. García explica que la tendencia es la de cosechar los albaricoques cuando no están aún maduros al cien por cien. "No es lo mismo que cogerlos del árbol cuando estén ya maduros pero es la práctica habitual. Lo que ocurre entonces es que hay que madurarlos en el punto de venta. Hay veces que los dejo cerca de alguna fuente de calor el fin de semana. El problema es que es un fruto sensible a la humedad, por lo que, cuando se produce una tormenta fuerte de repente, se pueden llegar a echar a perder. Si tienen alguna manchita superficial, se pueden comer. Si están muy picados es que se han perdido".

Los albaricoques más pálidos son los que están más dulces. Foto: Getty Creative
Los albaricoques más pálidos son los que están más dulces. Foto: Getty Creative

Si los compras fuera de temporada, échale un ojo a la carne alrededor del hueso. El albaricoque tiene fama de ser delicado y García lo confirma: "No es una fruta a la que le vaya bien estar en una cámara frigorífica". Por eso, realmente, cuando los encontramos en julio o en agosto, es posible que hayan pasado por cámara y que estén peor de lo que aparentan. "Si al abrirlos, nos encontramos con que están negros alrededor del hueso no estarán en su punto y el sabor no será bueno".

"Oh, no he conseguido albaricoques" ¡No pasa nada! Si debido a la cortísima temporada de este fruto no conseguimos probarlo... no hay que lamentarse. García recuerda que los albaricoques son solo la primera fruta de hueso de una época de esplendor, el verano, en la que también podremos probar los moniquís. "A mí, personalmente, me gustan incluso un poco más", reconoce García.

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