Cómo distinguir una calabaza dulce de una que no lo es al hacer la compra

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SI hay una verdura que sea sinónimo de otoño, esa es la calabaza. Rotunda, anaranjada y versátil, es la reina de la temporada y más en los últimos años, en los que Halloween ha pasado de ser una mera curiosidad a una fiesta que se celebra por todo lo alto en España. Si hay alguien que entiende de calabazas, ese es Jorge Nieto, de La Huerta de Aranjuez, una frutería con varios locales en Madrid. Cada año, organiza una 'pumpkin patch' en Aranjuez en la que grandes y pequeños acuden para disfrutar de un día de campo, conocer todo sobre esta verduras y personalizarla a su gusto. Él nos cuenta cómo acertar con la calabaza ideal en la compra.

Elegir la mejor calabaza tiene truco: hay que fijarse en la variedad y también en el color. Foto: Getty Creative
Elegir la mejor calabaza tiene truco: hay que fijarse en la variedad y también en el color. Foto: Getty Creative

Si la corteza está mojada, hay que dejarla. Nieto explica que, aunque la calabaza es una verdura muy resistente (debido a su corteza) no está libre de las inclemencias del tiempo, sobre todo las heladas. "Si una calabaza sufre los efectos del frío extremo durante varios días, la corteza se cristaliza: se queda con el mismo color, pero da la impresión de estar mojada en lugar de seca", explica. El resultado es que, por dentro, estará cocida. "La calabaza tolera mal las temperaturas por debajo de -5 grados y, si compramos una que las haya sufrido durante algún tiempo seguido, veremos que su carne estará pastosa y pasada".

Son resistentes, pero si tiene un golpe, no la compres. "Lo peor que le puede suceder a una calabaza es que, en el traslado hacia el punto de venta, sufra un golpe. Eso puede provocar que comience a pudrirse por dentro", dice Nieto. No es común, pero si vemos alguna golpeada en la frutería o el mercado, no nos la llevemos a casa.

Cuanto más naranja es, más dulzona. El tono de la corteza exterior de la calabaza nos da pistas sobre cómo va a ser su sabor. "Cuanto más naranja sea el tono de su piel, más dulce será. La de cacahuete, alargada y más delgada, que es la más común, es la menos recomendable si lo que queremos es que tenga ese punto. Para buscar una calabaza dulce, tendremos que irnos a por las grandes y redondas. Te das cuenta en el momento de abrirla, cuando ves que tiene una carne de un color naranja intenso. La de cacahuete, por ejemplo, puede venirnos bien cuando busquemos una calabaza para otras recetas en las que el dulzor no deba ser tan preponderante", comenta Nieto.

La calabaza de cacahuete es, por norma, menos dulce. Foto: Getty Creative.
La calabaza de cacahuete es, por norma, menos dulce. Foto: Getty Creative.

Si al cogerla pesa poco, déjala: está hueca. Este fenómeno sucede, sobre todo, con las calabazas un poco más planas, que se suelen utilizar para las decoraciones de Halloween. "Lo que sucede es que tienen mucha menos carne; por eso se suelen emplear para vaciarlas. No pasa nada, también están buenas y pueden comerse, pero hay que hacer el mismo esfuerzo para pelarlas que con una calabaza normal para obtener mucha menor cantidad", cuenta Nieto.

Mejor que te la corten en el momento que comprar un trozo ya cortado... desde quién sabe cuándo. A pesar de esa resistencia que ya hemos mencionado, la calabaza, como todas las frutas y verduras, va perdiendo agua. "Por eso, es mejor no comprar los trozos que ya están cortados: van perdiendo agua y estarán más secos", recomienda el propietario de La Huerta de Aranjuez.

El tallo protege a la calabaza de pudrirse. Foto: Getty Creative
El tallo protege a la calabaza de pudrirse. Foto: Getty Creative

Mejor que la calabaza que te lleves a casa tenga tallo. Nieto comenta que una calabaza a la que se le ha quitado el tallo corre más riesgo de pudrirse. "El tallo es una protección para la calabaza que está unido a la corteza por un lugar en el que la piel es más fina y, por tanto, si desaparece, la verdura tendrá más posibilidades de echarse a perder".

Las mejores calabazas se comen ¡en agosto y septiembre! Pese a que la asociemos al otoño, Nieto recuerda que ya hay calabazas desde el mes de agosto. "Son igual de buenas que las que podemos tomarnos después o incluso mejores. Lo que sucede es que es una verdura que asociamos al otoño pero, realmente, las que compramos en noviembre ya están recogidas de antes. Son tan resistentes que, con guardarlas en un almacén, pueden comercializarse durante los meses siguientes. Eso sí, siempre a temperatura ambiente, igual que en casa", sugiere Nieto.

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