Sí puedes ayudar a la UNAM a proteger a los colibríes desde tu casa

Los colibríes son importantes polinizadores, por lo que su supervivencia es vital para nosotros. Foto: Getty Images

En México habitan unas 58 especies de colibríes, y son responsables de polinizar hasta 1,300 plantas, como piñas, frijoles y plátanos. Pero el impacto de la mano del hombre está no solo acabando con su hábitat, sino con los patrones climáticos que los ayudan cuando, en su paso migratorio, se encuentran con las ciudades.

Por ejemplo, si a su paso por la Ciudad de México durante el mes de diciembre solían alimentarse con flores que ahora florecen en octubre, pues se encuentran sin poder alimentarse para seguir su camino.

Así, inició en 2012 un proyecto en la FES Iztacala llamado Jardines Urbanos para Colibríes, con un primer espacio que hoy sirve no solo para ayudar a estas aves, sino como una plataforma educativa y hasta terapéutica. 

La responsable es María Del Coro Arizmendi, Doctora en Ecología, y su propósito final es crear un corredor de estos jardines que a la larga no solo ayuden a colibríes sino a otras especies migratorias, y recuerda que la desaparición de los colibríes afectaría directamente nuestra supervivencia también.

Hoy son varias las instalaciones de la UNAM que cuentan con jardines similares, como el Instituto de Educación Media Superior de la Ciudad de México, en Iztapalapa, que creó el suyo en 2016 a partir de materiales de desecho.

¿Cómo ayudar en casa?

Como parte del proyecto de Arizmendi se lanzó el #CreaTuJardínChallenge, que promueve que todos, ya sea en patios, terrazas o ventanas, contribuyamos con esta labor. Y aunque requiere un poco de dedicación, por los cuidados de las plantas, bastarían simples macetas para lograrlo.

Así, se trata de elegir flores que les gusten a estas aves, así como bebederos, para que puedan alimentarse y descansar durante su viaje.

¿Qué flores puedes utilizar?

Arizmendi menciona algunas de las flores preferidas por los colibríes, las cuales suelen ser de colores brillantes que contrastan con el entorno (como rojo, amarillo y  morado) y cuyas corolas son preferentemente tubulares y colgantes.

Algunos ejemplos son: salvia, tlacote, mirto, flor de colibrí, colombiana dorada, espinosilla, jarritos, farolito, hibiscus dormilón, toronjil, lantana, lavanda, mitle, cimarrón, clavelina o sábila.

Existen otras, que puedes revisar en este tríptico descargable, que además ofrece consejos básicos para armar tu jardín en casa.

Si te cuesta encontrar las flores o bebederos, puedes acudir a sitios especializados como Paraíso Colibrí.

¿Y qué se le pone a los bebederos?

Arizmendi asegura que estos bebedores son una buena opción, siempre y cuando contengan un preparado correcto. Señala que los néctares suplementados que venden, y que suelen contener colorantes no son recomendados, pues este ingrediente no lo pueden procesar los colibríes. Además, no debería usarse azúcar mascabado ni miel.

La mezcla para los comederos es mejor que sea casera y usando solo azúcar poco procesada y agua. Foto: Getty Images

Pero puedes hacerlo en casa, utilizando azúcar lo menos procesada posible. Se mezclan cuatro partes de agua por una de azúcar, y una vez disuelta se llena el bebedero. La mezcla sobrante se puede guardar durante una semana en el refrigerador.

Los bebedores, insiste, deben limpiarse y el néctar cambiarse todos los días para evitar infecciones.

No es la única iniciativa

En la Cordillera de los Andes, en Colombia, existen un proyecto que busca proteger la zona de la reforestación, hogar de hasta 20% de las especies conocidas del planeta, entre ellas los colibríes, como parte del proyecto SavingSpecies.

Ahí se hace hincapié en que el tema de la migración de especies como los colibríes sería un problema ante el calentamiento global, pues al intentar llegar a zonas más altas donde estaría su alimento, tienen que atravesar hábitats inadecuados, como las ciudades.

@travesabarros