¿Sientes que el día debería tener 48 horas para terminarlo todo? Puedes remediarlo

En sí, un minuto siempre durará lo que duren sesenta segundos, y eso no lo podemos cambiar, sin embargo, el tiempo mental o psicológico, depende de nuestra percepción y experiencia. Por lo tanto, sí hay algunas formas en las que podemos cambiar cómo percibimos el tiempo para ‘alargarlo’ o aprovecharlo mejor.

No podemos alargar el tiempo, pero sí nuestra percepción con simples estrategias, como prestar más atención. Foto: Getty Images

¿A qué le prestas atención?

Un estudio, publicado en 2004, concluyó que es real que el tiempo parece que pasa más rápido cuando hacemos muchas cosas a la vez, sin embargo cuando nos enfocamos en cosas nuevas, parece que va más lento. 

Es por ello que se concluye que prestar una atención activa a lo que está ocurriendo en el presente, nos daría la sensación de que el tiempo corre más lento. La buena noticia es que el mindfulness sería una buena herramienta para entrenarnos en esto, como concluyó un grupo de investigadores de la Universidad de Kent en 2013.

Esto se relaciona con que los psicólogos llaman la percepción del tiempo prospectiva, que tiene que ver con darse cuenta del paso del tiempo en presente. La clave para que esta ‘dure más’, se relaciona con hacernos conscientes del tiempo, pues cuando lo olvidamos nos da la sensación de que todo pasa más rápido. Para ello hay tres estrategias clave:

  • Haz primero lo más grande o poco placentero. Tendemos a dejar las cosas que no nos gustan al final, cuando ya no tenemos tiempo suficiente para terminarlas con calma. Si comienzas con las tareas más grandes, difíciles o que menos quieres primero, el resto del día te parecerá más largo.

  • Lleva la cuenta del tiempo. Poner una alarma cada cierto tiempo y obligarte a tomar una pausa para reflexionar en qué has dedicado tu tiempo sería una gran estrategia, pues cuando nos concentramos mucho en una sola cosa, el tiempo ‘pasa volando’. Un método, conocido como Pomodoro, sugiere enfocarte sin interrupción durante 25 minutos a una tarea, y tomarte un descanso obligatorio de cinco minutos. Además de que los minutos de la pausa te parecerán que pasan más lento, te sirven para reflexionar sobre lo que estabas haciendo y preguntarte si realmente estabas dedicándolo a lo que te habías propuesto. 

  • Abúrrete, al menos un poco. Con este consejo hay que tener cuidado, porque a la larga podría ser contraproducente, pero darte el espacio para divagar un poco, aunque sean cinco minutos al día, te ayudará no solo a ralentizar tu percepción del tiempo, sino que además fomentaría tu creatividad. Eso sí, nada de televisión, radio ni teléfono móvil.

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Pero ojo con la rutina

El neurocientífico David Eagleman establece que, además, la rutina nos hace percibir menos el tiempo, haciendo que pase más rápido. Por ejemplo, cuando vamos a un lugar nuevo, nuestro cerebro necesita más tiempo para procesar toda la información que recibe, lo que hace que el tiempo parezca que corre más despacio, pero cuando regresamos, como ya hemos visto todo, ocurre al revés.

En otras palabras, lo que pensamos que es el tiempo tiene que ver con la información que se nos presenta de una forma. Cuando se trata de algo conocido, le toma poco tiempo al cerebro procesarlo, pero cuando se trata de algo nuevo, se tarda más en organizarlo todo, y parece que el tiempo se alarga.

La mala noticia es que esto se va agudizando con la edad, pues cada vez el mundo nos resulta más familiar, hay menos novedad.

Es por eso que exponerte a cosas nuevas y estar más presente en lo que te ocurre, sería una buena estrategia para ‘alargar’ el tiempo. Dicho en otras palabras, hacer más y darte cuenta de más.

La rutina nos hace creer que el tiempo pasa más rápido, pero también el cómo recordamos. Foto: Getty Images

Tus recuerdos también tienen que ver

La retrocepción es la segunda forma en que la psicología cataloga nuestra percepción del tiempo. Esta tiene que ver con cómo lo recordamos. Y entra un poco en juego con la rutina, en ocasiones.

Por ejemplo, ir en autobús al trabajo puede ser tedioso mientras está ocurriendo, por lo que parece que dura mucho. Sin embargo, cuando al final del día lo recuerdas, sientes que en realidad pasó muy rápido. Esto es porque se trata de algo rutinario y no hay mucha información nueva que procesar.

Así, nuestra percepción del tiempo no solo tiene que ver con el momento presente, sino con cómo lo recordamos.

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Para resolver esto, hay dos cosas básicas que puedes hacer:

  • Exponte a cosas nuevas. Visitar lugares nuevos, rutas diferentes para ir al trabajo, cambiar de café, conocer personas nuevas, leer más, aprender nuevas habilidades… todas estas son experiencias que harán que tu cerebro tenga que procesar mucha información nueva, que no solo hará que el tiempo en presente parezca más lento, sino que al recordar, también tendrás la sensación de que así fue.

  • Recuerda más. Tómate el tiempo para recapitular tu día, tus experiencias y a los pequeños detalles. Reconstruir tu día, recordar más, te ayudaría a darte cuenta de todo lo que has hecho, alargando así la percepción del tiempo.

@travesabarros