Cómo actuar si tienes hambre emocional como le ha pasado a David Bustamante

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El cantante de 'OT 1' ha confesado que su relación con la comida era "mala" y que las constantes críticas a su peso le han afectado mucho. (Foto: GTRES vía Huffpost)

Determinadas emociones como la tristeza, el estrés o la ansiedad pueden influir en nuestra alimentación. Por eso algunas personas, como David Bustamante, utilizan la comida “para premiarse y castigarse”, tal y como reconoció en El show de Bertín, en Canal Sur. Esto es lo que se conoce como hambre emocional. Y es que tener una relación saludable con la comida y no dejarnos llevar por las emociones no es tarea sencilla.

Sin embargo, se puede aprender a gestionar el hambre emocional para no caer en la tentación de asaltar la nevera. Para ello, primero debemos tener claro cuáles son las diferencias entre hambre emocional y física o apetito.

  • El hambre física aparece de manera progresiva y va acompañada de reacciones fisiológicas como cansancio, cefaleas, ruidos en el estómago y falta de concentración, entre otras.

  • El hambre emocional es repentina y parece que no hay quien la pare. Nos lleva a comer sin control para aplacar esa emoción.

“Es fundamental que seamos capaces de dominar estos estímulos ya que, si no lo conseguimos, podemos caer en excesos o carencias con un impacto negativo en nuestra salud”, advierte Marta Moreno, experta en Bienestar Emocional.

“Antes de asaltar la nevera debemos pararnos y pensar, ¿realmente tengo hambre? ¿Cuánto hace que comí? Esto nos ayudará a darnos cuenta si lo que nos pasa realmente es que queremos comer porque estamos nerviosos, enfadados o aburridos”, explica Moreno.

Aquí tienes un truco muy sencillo para saber si tienes hambre física o emocional. En el momento en el que sientas la necesidad imperiosa de comer algo, “pregúntate si un plátano, una manzana o una zanahoria calmaría esas ganas de comer. En el caso del hambre física seguro que sí”, añade la nutricionista Elisa Escorihuela Navarro. Pero el hambre emocional te va a pedir de alimentos con más azúcar y grasas… sí, sí, es esa que te pide chocolate o snacks”.

Esta forma de comer puede hacernos ganas muchos kilos. De hecho, según apunta la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), cada español puede ganar de tres a cinco kilos debido al aburrimiento, que trae consigo las ganas compulsivas de picar entre horas.

Una práctica que si se vuelve frecuente se traduce en transgresiones dietéticas que tendrán consecuencias indeseables como numerosos problemas de salud asociados como hipertensión arterial, diabetes mellitus, aumento de colesterol y/o de triglicéridos en sangre, aumento del ácido úrico, artrosis y apnea obstructiva del sueño, entre otros. Por tanto, comer para calmar nuestra desazón interior puede ser mucho más que un problema de kilos.

Mindfulness en el día a día

Y es que la alimentación emocional puede estar presente en muchos momentos de nuestro día a día, pero existen técnicas que nos ayudan a controlarla. El mindfulness es una de las herramientas más útiles, ya que a través de ella aumentaremos nuestra capacidad de concentración y/o atención.

“El mindfulness nos ayudará a entender y controlar emociones, reacciones y pensamientos, lo que será muy útil para afrontar ciertas situaciones de estrés o presión”, asegura Marta.

Por ejemplo, la forma más eficiente de hacerlo es a través del trabajo con la respiración. Respira profundamente unas cuantas veces cuando te sientas estresado. Tal vez unos minutos después de una discusión, o en medio de un día estresante.

Una buena manera de desacelerar nuestra respuesta de estrés puede ser tomarse un tiempo cada día para respirar profundamente. Incluso si son cinco minutos al comienzo y al final de tu día. Una estrategia muy útil puede ser realizar la práctica de 3MM.

Para mantener un buen equilibrio físico y emocional, lo que tenemos que conseguir es justamente lo contrario: llevar una alimentación consciente. De este modo podremos disfrutar más de lo que comemos evitando atracones y molestias digestivas como gases o ardor.

No se trata de prohibir alimentos

Con respecto a la dieta, debemos tener siempre en cuenta que “mantener una alimentación variada y equilibrada, que incluya todos los grupos de alimentos, nos va a aportar todos los nutrientes que necesitamos, lo que va a contribuir a nuestro bienestar”, señalado por su parte Natalia Ramos, dietista-nutricionista. El tipo de alimentación que escojamos puede incluso ayudarnos a prevenir un infarto.

En este sentido, recomienda elegir “fuente de proteínas y omega 3, como las barritas Krissia, elaboradas con filetes de abadejo de Alaska”. Además, son fuente de vitamina B12 que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga”, ha explicado Ramos.

Esa falsa sensación de placer o confort

Cuando estamos en un momento de ansiedad, hay determinados alimentos que, por su riqueza en azúcares y grasas nos generan una falsa sensación de bienestar. Precisamente estos son los que debemos evitar ya que así estaremos contribuyendo a mejorar nuestro estado de salud en general.

Pero “no estamos hablando de alimentos prohibidos, matiza Ramos, sino de adecuar nuestra alimentación a nuestros requerimientos nutricionales. Tenemos que aprender a diferenciar lo que son los alimentos básicos en nuestra dieta de aquellos que debemos consumir de forma ocasional o esporádica y atender al tamaño de las raciones”.

claves para gestionar esas sensaciones y detectar si tienes un desorden alimenticio y/o crees que puedes estar desarrollando un trastorno alimenticio, en cuyo caso es importante buscar ayuda médica.

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