Comic Barcelona vuelve a convertirse en una fiesta multitudinaria

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Barcelona, 6 may (EFE).- "Esperadísimo momento", "reencuentro", "verse las caras de nuevo"... autores, editores y aficionados han acogido con entusiasmo la edición 40 de Comic Barcelona, cita más importante del sector en España, que este viernes ha abierto puertas de forma presencial, tras dos años con la persiana echada por covid.

En esta edición de aniversario redondo, el protagonismo se lo lleva algo básico que nadie había echado de menos mientras fue posible: la normalidad de pasear por los pabellones, hurgar y tocar los libros, hacer cola y lograr que tu autor favorito te firme un ejemplar, o sentarse en algún banco a ver pasar a la gente con sus bolsas llenas de cómics o a los "cosplayers" con sus mejores galas.

La idea de la organización es rozar (o superar) los 118.000 visitantes de la edición de 2019, que pasarán por los 50.000 metros cuadrados habilitados en el recinto de Fira Montjuïc durante los tres días del salón que en esta edición ha puesto el foco en los autores nacionales, aunque también hay una selecta lista de creadores internacionales (Jacques Tardí, Peter Bagge, Nora Krug...).

La sensación es unánime entre editores y autores consultados por Efe, contentos, obviamente, de poder mostrar novedades, pero mucho más interesados, o al menos eso aseguran, en tomar el pulso al lector, tras dos años de parón pandémico.

"Esta edición se presenta muy intensa y llena de emociones. Se palpa en el ambiente que hay ganas de reencontrarse y espero que todos los lectores que se acerquen puedan encontrar su cómic ideal", afirma el director literario de Reservoir Books, Jaume Bonfill.

Opinión similar a la de la editora de La Cúpula, Natalia Mosquera, que considera que es ya momento de volver a verse "después de dos años para olvidar", y que intuye, que las tres jornadas del salón van a ser una verdadera "fiesta".

Otra de la casas veteranas clásicas del certamen, Norma, está de acuerdo con el argumento: "Esperamos que sea un éxito porque estamos muy ilusionados de volvernos a encontrar con la alegría de nuestros lectores, adelanta su editor, Luis Martínez.

A Peter Bagge ("Odio"), que visita por cuarta vez el salón, le encanta reencontrarse con sus seguidores, "señores con canas a los que reconozco a un kilómetro -comenta entre risas-".

La madrileña Teresa Valero, candidata a mejor obra de los premios del salón por "Contrapaso" (Norma) está feliz de poder ver de nuevo a compañeros y al público: "No hay que olvidar que los autores de cómic trabajamos aislados y necesitamos mucho ese cara a cara, porque las redes, no nos engañemos, no son lo mismo", señala.

Una autora novel, Elisabeth Karin, que acaba de publicar "Comiendo con miedo", pisa el salón por primera vez, feliz de su sesión de firmas: "Es un sueño, como una explosión de energía y de movimiento que está muy guay".

Pero no sólo en el ámbito profesional se habían marcado esta fecha en el calendario con fluorescente, también los aficionados la esperaban con ansia, y aunque en las primeras horas del viernes, la jornada habitualmente menos concurrida, la presencia de escolares era la tónica principal, había ya muchos aficionados de edades diversas con bolsas llenas de novedades.

Jorge, madrileño de 37 años residente en Barcelona, convertido para la ocasión en Bane -un "malo" de película de Batman- "tenía ganas" no solo por el "cosplay" sino también de comprar: "Algo caerá", comenta bajo la máscara, acompañado por sus tres amigos igualmente "customizados" que han venido desde la capital de España para la ocasión.

Mientras hace cola para que le firme un libro, Sandra, de 28 años, asegura que no es muy mitómana pero sí aficionada a las viñetas desde niña: "Me gusta el manga, el americano, un poco del francés... en general del salón me encanta el ambiente, ver las novedades, conocer gente...", se explica.

Virginia y Marc, de 21 y 26, respectivamente, están rebuscando en uno de los estands, cuando contestan que estos tres años sin salón se les han hecho bastante "largos", especialmente a él, que desde niño ha vivido el "amor por los tebeos" en casa ya que su padre trabajó como ilustrador para Francisco Ibáñez, y lo visita desde que tiene memoria.

Con todo ese "subidón" en el cuerpo, los visitantes han podido disfrutar de los cerca de 200 estands (editoriales y librerías, principalmente) y una programación expositiva, que este año ha puesto foco en una desaparición, la del dibujante Miguel Gallardo, fallecido el pasado febrero y al que se dedica una muestra con más de 70 originales, muchos de ellos salidos del propio domicilio del creador de "María y yo", explica la comisaria Roser Messa.

La otra gran exposición es "40 años de cómic, 40 años de salón", una "radiografía" que además de un minucioso repaso de este certamen nacido en 1981 analiza la evolución de las viñetas en España, con sus altibajos, cambios de costumbres y modas (el fenómeno del comic book, el manga, la novela gráfica, la explosión de autoras...) desde mediados de los años sesenta hasta la actualidad.

Una curiosidad para los fieles del maestro Francisco Ibáñez es la escultura de color verde botella que ecovidrio ha realizado con material reciclado, que lamentablemente no ha aguantado íntegra la primera jornada, ya que uno de los personajes se ha quedado cojo de un pie, una imagen muy Bruguera.

Sergio Andreu

(c) Agencia EFE

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