Así se come en la antigua casa de veraneo de Adolfo Suárez

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Las casas de los famosos tienen algo que las hace únicas. A todos nos gustaría asomarnos por una ventanita para verlos en su vida cotidiana. Lo bueno es que a veces podemos hacerlo. O, al menos, rastrear sus huellas años después. Y cuando se trata de personas realmente relevantes se pasa del cotilleo a la lección de historia. España saltó a la modernidad con la transición, abandonando las sombras de la dictadura. Y una figura importante clave fue Adolfo Suárez, primer presidente de la democracia y un hombre capaz de liderar la reconstrucción nacional. Desde hace dos años, la que fue su casa de veraneo en Ávila es un hotel de 5 estrellas llamado La Casa del Presidente, en el que se duerme, vive y come de primera. Es, además, un lugar apasionante para los que adoran la historia. Actualmente, pertenece a Hoteles Fontecruz y es propiedad de la familia Ortega, que se hizo con ella a finales de los 90 y la abrió como hotel hace apenas dos años.

La piscina, el jardín y un trozo de la muralla de La Casa del Presidente. Foto: La Casa del Presidente
La piscina, el jardín y un trozo de la muralla de La Casa del Presidente. Foto: La Casa del Presidente

Construida en los años 70 por Suárez, está situada dentro de la muralla abulense, con uno de sus tramos visibles desde el impresionante jardín con piscina. Ahí llega uno de los primeros guiños a Suárez, un nadador que adoraba hacer largos en ella durante el verano. La cocina de este hotel único también es la original, con los enseres de cobre y azulejos de Talavera de la Reina. Más huellas de la vida, tanto privada como política de Suárez, pueden encontrarse en forma de un ‘cruceiro’, un monumento religioso constituido por una cruz generalmente de piedra sobre un pilar de piedra, que podría haber llegado al jardín de la casa “a través de Fraga, aunque esto no es seguro al cien por cien”, explica Hugo Ortega, propietario de La Casa del Presidente.

Ortega también nos guía por el que es quizá el detalle más sorprendente de la casa y que nos conecta directamente con un pasado que marcó el devenir de España. La actual recepción es el antiguo despacho de Suárez, “con su mesa y su estantería conservadas tal y cómo eran”, explica. Al tocar un libro (falso) de la estantería se abre una puerta secreta que conecta actualmente con la cocina del hotel, pero que “en tiempos podría haber sido una entrada desde el parking para mantener a salvo de ojos indiscretos la llegada de líderes políticos. Bien pudo llegar a través de ella Santiago Carrillo, ya que en esta casa fue donde se fraguó la legalización del Partido Comunista”, añade Hugo Ortega.

El despacho de La Casa del Presidente. Foto: La Casa del Presidente
El despacho de La Casa del Presidente. Foto: La Casa del Presidente

La bodega de este hotel y restaurante también es la misma en la que Suárez guardaba sus vinos. Ahora, junto a una cuidada selección de referencias españolas y extranjeras, se encuentran los vinos de la bodega Alta Pavina, propiedad de la familia Ortega. También son un guiño al espíritu de la transición los nombres de cada una de las 10 habitaciones: la vida, la libertad, etc. Dentro esperan todas las comodidades que uno espera de un hotel de 5 estrellas, desde una carta de almohadas hasta sofás Chester o bañeras con patas, en un estilo vintage pero atemporal.

Parte del desayuno de La Casa del Presidente. Foto: Javier Sánchez
Parte del desayuno de La Casa del Presidente. Foto: Javier Sánchez

La propuesta gastronómica también hace guiños a Suárez y a toda la región con una apuesta de cercanía y que se va un poco más lejos cuando se trata de traer el mejor producto. Los huevos, de la empresa abulense Redondo, que pone música a sus gallinas felices, se preparan fritos, -“como le gustaban a Suárez”, explica Hugo Ortega- pero también se sirven escalfados, en tortilla francesa, etc, en un desayuno que se sitúa entre los mejores de toda España. En el pantagruélico desayuno se suceden los apuntes regionales con el queso de cabra de Elvira García, elaborado en El Barraco, o los panes y los croissants de la magnífica Tahona de Sotillo de la Adrada, otro pueblo de la provincia. El chef Israel Vaquero también prepara unas deliciosas tartaletas con fruta fresca y mermelada de melocotones de Navaluenga. El jamón ibérico, seleccionado por el afamado cortador abulense Florencio Sanchidrián, llega de (solo) un poco más lejos, Guijuelo, en la provincia de Salamanca. El resultado es una propuesta para desayunar como hay pocas a día de hoy.

Las deliciosas sardinas de La Casa del Presidente. Foto: La Casa del Presidente
Las deliciosas sardinas de La Casa del Presidente. Foto: La Casa del Presidente
Las deliciosas sardinas de La Casa del Presidente. Foto: La Casa del Presidente
Las deliciosas sardinas de La Casa del Presidente. Foto: La Casa del Presidente

La excelencia gastronómica continúa en las cenas nocturnas, que están abiertas no solo a los alojados en el hotel, sino a todo aquel que quiera acercarse. Brillan platos como unas sardinas marinadas de Santoña sobre tosta de pan sardo o los selectos mejillones de la firma La Riviere. También se sirven cortes de ternera avileña en forma de hamburguesa o de chuletón y cada noche el chef sorprende con delicias fuera de carta como las codornices al chocolate o las peras al whisky, con las que el propio Suárez agasajó en alguna ocasión a algún dirigente extranjero. Visitar La Casa del Presidente es asomarse a la vida privada de una figura clave en la historia de España: un político brillante pero también un bon vivant capaz de disfrutar de lo mejor de la vida. Es difícil saber cuál de los dos legados resulta más seductor.

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