Trump en EE.UU, Bolsonaro en Brasil y ahora Estonia: "hasta una dependienta puede ser primera ministra"

Hace casi una semana que se presentó el nuevo Gobierno de Finlandia, pero sigue provocando numerosas reacciones en todo el mundo. El Ejecutivo, dirigido por la socialdemócrata Sanna Marin, de 34 años, cuenta con 12 mujeres y 7 hombres, en la que es la mayoría femenina más amplia de la historia del país. A nivel internacional ha recibido muchas alabanzas, ya que los cinco partidos que han hecho posible esta coalición están todos ellos liderados por mujeres.

En un momento en el que la extrema derecha y los populismos ganan terreno a nivel internacional, es una buena noticia la presencia de mujeres en altos cargos de responsabilidad, rompiendo así con el tradicional techo de cristal al que se han visto sometidas. Sin embargo, también ha habido comentarios negativos. Uno de ellos acaba de causar una crisis diplomática entre dos países europeos.

Sanna Marin, nueva primera ministra de Finlandia. (Christian Hartmann, Pool Photo via AP)

El ministro del Interior de Estonia, Mart Helme, se ha burlado de Sanna Marin y ha puesto en duda su aptitud para el puesto. En una entrevista, el político señaló que “hasta una dependienta puede convertirse en primera ministra”, en alusión a que la joven mandataria procede de una familia desfavorecida y estuvo trabajando como cajera antes de acceder a la universidad y empezar su carrera política.

El político estonio es el líder del Partido Popular Conservador, una formación de ultraderecha que entró en el Gobierno en abril después de que el Partido del Centro no obtuviera suficiente respaldo para gobernar en solitario.

Sus palabras han recibido numerosas críticas en Finlandia y la propia Marin ha querido contestarle a través de sus redes sociales. “Estoy muy orgullosa de Finlandia. Aquí, un niño de una familia pobre puede educarse y lograr muchas cosas en la vida. El dependiente de una tienda puede incluso convertirse en primer ministro”, ha señalado.

Para evitar que la crisis diplomática escalara, la presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid, se ha disculpado con su homólogo finlandés, Sauli Niinistö por las palabras del ministro.

Trump y Bolsonaro, los precursores

Sin embargo, no es la única vez que se han visto comentarios de este tipo en los últimos años. La llegada al poder de políticos como Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil ha hecho que los comentarios machistas se normalicen en el discurso político de algunos líderes.

El mandato del presidente estadounidense ha estado marcado por las faltas de respeto constantes a las mujeres. Una de las primeras fue precisamente con la primera dama francesa, Brigitte Macron a la que dijo “estás en muy buena forma”, a la vez que dibujaba con las manos la silueta de la mujer.

Acto seguido repitió el comentario al presidente francés, Emmanuel Macron, y concluyó con un ¡”Guapa!”, que estaba igual de fuera de lugar que el resto de la conversación. Ya en campaña salió a la luz un vídeo con comentarios soeces y denigrantes hacia las mujeres.

Algo similar está pasando en Brasil. Y nuevamente con Brigitte Macron como desafortunada protagonista. En medio de tiranteces diplomáticas entre ambos países, un seguidor de Bolsonaro publicó en Facebook un montaje fotográfico en el que se veía a los dos mandatarios con sus parejas junto a la pregunta: “¿Ahora entiendes por qué Macron persigue a Bolsonaro?”. Un comentario al que respondió el propio presidente brasileño con otro mensaje machista. “No le humilles, hombre”.

El italiano Matteo Salvini también tuvo un rifirrafe con la alcaldesa de Barcelona Ada Colau. La política española publicó un mensaje llamándole “machista, homófobo, racista y amante de la violencia” y el ex ministro del Interior reaccionó despreciando a la barcelonesa. “Barcelona, ciudad espléndida, se merece algo mejor”.

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