La combinación de vacuna e infección natural por coronavirus genera “superinmunidad”, según un estudio

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El farmacéutico Kenni Clark inyecta a Robert Champion con una dosis de refuerzo de la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por Moderna en una clínica de Lawrence, Massachusetts,
El farmacéutico Kenni Clark inyecta a Robert Champion con una dosis de refuerzo de la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por Moderna en una clínica de Lawrence, Massachusetts,

SAN PAULO - La combinación de la vacunación y la infección natural, independientemente del orden de los acontecimientos, es capaz de crear una “superinmunidad” contra el Covid-19. La conclusión se desprende de un estudio de la Oregon Health & Science University, en Estados Unidos, publicado en la revista Science Immunology.

Según la investigación, la cantidad de anticuerpos en la sangre de las personas infectadas después de la vacunación –y viceversa– es diez veces mayor que la generada sólo por la inmunización. El estudio se realizó antes de la aparición de ómicron, pero los científicos esperan que las respuestas inmunitarias híbridas sean similares para la nueva variante, altamente transmisible.

Según los expertos escuchados por O Globo, este resultado refuerza lo ya demostrado en trabajos anteriores y añade una nueva vía de superinmunidad.

“Lo más interesante es que demuestra que la persona que ha sido vacunada, si se infecta, también está superprotegida. Todavía no había pruebas al respecto”, dice el doctor Salmo Raskin, genetista y director médico del Laboratorio Genetika, de Curitiba.

Investigación

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron la respuesta inmunitaria de 104 personas que fueron vacunadas contra el Covid-19. Se dividieron en tres grupos: 42 vacunados sin contagio previo, 31 que recibieron la inmunización después de una infección y otros 31 que se infectaron después de la vacunación. A continuación, los científicos extrajeron sangre de los participantes y las muestras se expusieron en el laboratorio a tres variantes de Sars-CoV-2: Alfa (B.1.1.7), Beta (B.1.351) y Delta (B.1.617.2).

Los resultados mostraron que los dos grupos con “inmunidad híbrida”, formados por los que se vacunaron después de infectarse y viceversa, generaron los niveles más altos de anticuerpos en comparación con el grupo que sólo se vacunó. En ambos casos, la respuesta inmunitaria medida en el suero sanguíneo reveló anticuerpos igualmente abundantes y al menos diez veces más potentes que la protección generada únicamente por la vacunación.

“Cuanto más se exponga a los antígenos, mayor será el beneficio. Si la persona tuvo Covid-19, por ejemplo, la vacuna estimulará, seleccionará y expandirá las células de defensa que la infección natural seleccionó”, explica Raskin.

Aunque la infección natural y la vacunación estimulan el sistema inmunitario, actúan de forma diferente. Por lo tanto, añade el genetista, hay complementación.

El infectólogo Renato Kfouri, director de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones (SBIm), añade que “la inmunidad híbrida genera una respuesta más robusta no sólo en los niveles de anticuerpos, sino en otros frentes de defensa, como la inmunidad celular, en la que los linfocitos B de memoria son capaces de reconocer los agentes infecciosos”.

Hay algunos trabajos que indican que la inmunidad híbrida es más eficaz para prevenir nuevas infecciones y también para reducir la transmisión. Sin embargo, cabe señalar que esto no significa que las personas que tienen este tipo de inmunidad puedan abandonar los cuidados preventivos. Para empezar, todavía no hay estudios que demuestren, en la práctica, en qué medida este refuerzo se traduce en protección. Además, no se sabe cuánto dura esta defensa.

“La mayoría de los estudios disponibles son de laboratorio. Apuntan en una dirección, pero no son categóricos. Para responder a estas preguntas, es necesario realizar estudios en el mundo real, lo que no es fácil de hacer. Pero son ellos los que probarán si, en la práctica, este aumento de la respuesta inmunitaria se traduce en menos infecciones, por ejemplo. Además, es necesario observar otras variables, como la vacuna recibida, el tiempo transcurrido entre la vacunación y la infección, las variantes circulantes, el resultado considerado (si son formas más graves o más leves). Todavía hay muchas preguntas sin respuesta, pero es una construcción del conocimiento”, dice Kfouri.

Intervalos

Un estudio publicado en septiembre en la revista Nature alertaba, por ejemplo, de la necesidad de tener en cuenta el momento en que se produjo la infección y también el periodo de vacunación, porque incluso la inmunidad híbrida varía entre los individuos. Para explicarlo, Raskin hace una analogía con la inmunización. Tomar varias vacunas seguidas, sin respetar un intervalo mínimo entre las dosis, por ejemplo, no se traduce en una mayor protección contra el coronavirus.

“Hay consenso en que un intervalo más largo entre las dosis se traduce en una mayor protección, precisamente porque da tiempo a que el organismo produzca la respuesta inmunitaria, y sólo cuando ésta empieza a decaer es el momento de pensar en activarla de nuevo”, dice.

A pesar de estas lagunas y de que el estudio no ha evaluado específicamente la protección de la inmunidad híbrida contra ómicron, los expertos son optimistas sobre la posibilidad de que las características de la variante, capaz de infectar a personas ya vacunadas, ayuden a multiplicar las personas superinmunes a Covid-19 y, por tanto, acerquen al mundo al fin de la pandemia.

“Estos resultados apuntan a que el Sars-CoV-2 puede convertirse en una infección endémica leve, como una infección estacional de las vías respiratorias, en lugar de una pandemia”, señaló en un comunicado uno de los autores, Marcel Curlin, experto en infectología de la universidad estadounidense.

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