Un colesterol alto aumenta el riesgo de padecer cáncer de tiroides

Un aumento en los niveles de colesterol es uno de los problemas de salud más extendidos en la actualidad debido, en gran medida, a un estilo de vida poco saludable y una alimentación rica en grasas saturadas. Una afección que lleva asociados otros importantes riesgos. La Fundación Española del Corazón asegura que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200 por lo que resulta vital mantenerlo a raya. Pero, además, de graves peligros a nivel cardiovascular, un colesterol alto puede intervenir en el desarrollo de un tumor de tiroides, tal y como indica un reciente estudio publicado en la revista Scientific Report y llevado a cabo por el Instituto de Investigación de Sant Pau (IIB Sant Pau) y del CIBER (Centro de Investigación Biomédica en red).

Los investigadores -liderados por Eugenia Mato del Grupo de investigación de Endocrinología, Diabetes y Nutrición y Juan Carlos Escolà-Gil del Grupo de investigación de Bases Metabólicas del Riesgo cardiovascular- han demostrado el papel que tiene el colesterol y uno de sus principales metabolitos (sustancia producida durante el metabolismo), el 27-hidroxicolesterol (27HC) en el crecimiento del tumor de tiroides, así como en su agresividad.

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laboratorio

Relación directa entre colesterol y cáncer

El trabajo pone de manifiesto que las células humanas tumorales se desarrollan más rápidamente en cultivos que contienen colesterol que en su ausencia, por su posterior transformación en 27HC en el interior de la célula tumoral, ya que esta sustancia promueve el crecimiento y la propagación del tipo más común de cáncer de tiroides. Además, se observó una asociación directa entre la agresividad del tumor y una reducción en el principal enzima que elimina la molécula 27HC, la CYP7B1.

 "La reducción del colesterol mediante cambios en los hábitos dietéticos o mediante fármacos podría disminuir el riesgo de cáncer de tiroides", apunta Giovanna Revilla, primera firmante del trabajo e investigadora. Asimismo, añade: "Un medicamento que active la enzima CYP7B1 podría ayudar a prevenir o, al menos, tratar esta enfermedad".

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Prevención y tratamiento

Según la Fundación Española del Corazón, si los niveles de colesterol están solo levemente elevados y no hay problemas médicos asociados (como obesidad o diabetes), el tratamiento habitual se basa en una alimentación equilibrada, con poco contenido de grasas saturadas (carnes rojas, vísceras, grasas de cerdo o cordero, bollería, queso curado…) y rica en alimentos saludables que ayudan a reducir la concentración en sangre del colesterol LDL, el comúnmente conocido como malo. Esa dieta, combinada con la práctica de deporte aeróbico a intensidad moderada con una frecuencia de tres a cinco veces por semana puede aumentar los niveles del HDL y reducir los del LDL.

Si, por el contrario, la dieta y el ejercicio físico no consiguen rebajar los niveles por sí solos es necesario añadir un tratamiento con fármacos, como estatinas, resinas de intercambio, fitoesteroles, fibratos o ezetimiba.