La colección ‘grunge’ con la que Marc Jacobs perdió su trabajo cumple 30 años

collage grunge
El primer desfile ‘viral’ de la historiaAna Nicieza

Antes de que la modelo Christy Turlington abriera el desfile, Marc Jacobs ultimaba en backstage los detalles finales de la colección que le haría perder su empleo de diseñador creativo en Perry Ellis. Paradójicamente, treinta años después, ese desfile es uno de los más recordados de la historia de la moda reciente.

Todo comenzó un 3 de noviembre de 1992 en Nueva York. Marc Jacobs tenía 29 años y llevaba desde 1988 trabajando para Perry Ellis, una firma estadounidense que logró redefinir el armario masculino de los ochenta a partir de prendas de vestir, reinterpretadas con patrones cómodos y desenfadados. En su colección Primavera/verano 1993, presentada el 3 de noviembre, Marc Jacobs optó por dinamitar el código de estilo de la firma y rindió homenaje al grunge de Seattle en una colección vapuleada por la crítica en un primer momento.

Pero, entendamos el contexto. En 1992, el grunge era el movimiento contracultural al que se adscribieron los jóvenes que sentían la necesidad de expresarse a través de tu imagen, o aquellos que buscaban una alternativa a la era de los planes de centro comercial. Las supermodelos de los noventa, de Helena Christensen a Naomi Campbell, Kristen Mcnemany o Kate Moss, lucieron las creaciones ideadas por Marc Jacobs en estilismos rematados con gorros de lana doblados sobre sí mismos, donde la superposición de prendas y las melenas al viento subrayaban el carácter desenfadado del vestuario.

Un videoclip en el ‘backstage’

Se dice que Marc Jacobs nunca había estado en Seattle, pero supo detectar el poder estético del movimiento contracultural fraguado en esa ciudad del Noroeste del Pacífico, y convertirlo en algo deseable incluso para quienes no se identificaban con aquella filosofía. Un vestido largo floreado, combinado unas botas militares y un chocker negro de aspecto aterciopelado. Una falda larga de punto junto a un chaleco con botones de aspecto envejecido. Una camisa de cuadros anudada a la cintura. Los elementos más representativos del grunge se reinterpretaron bajo la visión de Jacobs, pero lograron mantener su impronta desenfadada, aunque a diferencia del grunge más genuino, este aire informal estaba minuciosamente medido. Durante casi media hora, las modelos desfilaron ante la atenta mirada de los fotógrafos y periodistas congregados que, libreta en mano, apuntaban los aspectos más destacables de la que fue la colección más comentada de la temporada.

Los invitados fueron testigos del desfile, pero en la parte trasera estaba teniendo lugar otro acontecimiento cultural destacable. La banda de música Sonic Youth grababa el videoclip de Sugar Kane, con la aparición de una jovencísima Chloë Sevigny . En el videoclip se puede ver a Marc Jacobs, con melena por los hombros y ataviado con una ancha camisa de cuadros, haciendo los últimos retoques en los looks de las modelos. El vídeo representa a la perfección la simbiosis entre música y moda que se vertebró en esa década, dos industrias que se retroalimentan constantemente en la actualidad, con las estrellas de reguetón como sustitutos de los ídolos grunge, como han dejado constancia las últimas campañas de Versace (con Maluma) o Jacquemus (con Bad Bunny).

Un despido, un premio y una nueva era

La crítica no respaldó la colección. “El grunge es un anatema para la moda”, dijo la periodista y crítica de moda Cathy Horyn tras el desfile (una afirmación de la que se retractó varios años después). “El grunge es horrible” fue la sentencia de Suzy Menkes, mientras que el New York Magazine vaticinaba que el show de Marc Jacobs había dado la puntilla final a la tendencia. Perry Ellis tomó la decisión de despedir al diseñador y paralizó la producción de prendas de la colección. Sin embargo, poco antes de su despido, el neoyorquino fue premiado por el CFDA (Consejo de diseñadores de moda americanos) como “Mejor diseñador de moda femenina del año”, un reconocimiento a su atrevimiento y una prueba de que una parte influyente de la industria aprobaba la visión de Jacobs. Antes de abandonar la marca, Marc Jacobs envió la colección a Kurt Cobain y Courtney Love, los embajadores oficiales del grunge de haber existido un título así. “Lo quemamos. Eramos punkers, no nos gustaba ese tipo de cosas”, dijo Love al respecto en una entrevista concedida a WWD en 2010 (la artista, por cierto, fue imagen de Marc Jacobs muchos años después, en la colección otoño/invierno 2016).

El final del siglo XX fue territorio fértil para los diseñadores jóvenes con ganas de innovar. John Galliano o Alexander McQueen revolucionaron la moda de aquella década, mezclando virtuosismo en la ejecución de los diseños con una imaginación y creatividad que para muchos tenía más de provocación que de audacia. Ellos y Marc Jacobs lograron hacerse con las riendas de algunas de las casas de moda más poderosas. En 1996 Galliano lideraba Dior (tras un brevísimo paso por Givenchy), McQueen estaba al frente de Givenchy y en 1997 Jacobs aterrizó en Louis Vuitton, donde permaneció hasta 2014. La visibilidad que consiguió con su colección grunge le ayudó además a la hora de establecer su firma de ropa homónima. Con 31 años, en 1994, presentó su primera colección femenina bajo el nombre de Marc Jacobs. Modelos como Naomi Campbell o Linda Evangelista participaron en el desfile sin cobrar, en apoyo al creativo.

En 2018, la colección grunge se relanzó tras un acuerdo de Marc Jacobs con Perry Ellis. Esta vez, las protagonistas fueron Gigi Hadid y algunas de las hijas de las modelos que desfilaron en 1992, como Lily McMenamy, hija de Kristen McMenamy, responsable de cerrar el show de 1992 junto a Kate Moss. Los diseños demostraron su supervivencia al paso del tiempo porque a pesar de los años, los looks resultaron tan apetecibles como los vistos en el siglo pasado. “La colección Grunge personificó la primera vez en mi carrera profesional en la que fui inquebrantable en mi determinación de ver mi visión cobrar vida en la pasarela, sin compromiso creativo”, explicó el propio diseñador en una entrevista a Vogue. Treinta años después de que Marc Jacobs lograra viralizar su desfile sin necesidad de redes sociales, la colección grunge sigue siendo eterna y tan audaz e inspiradora como el primer día.