Coco Gauff pierde los nervios y trata de dar un pelotazo a su rival

Luis Tejo
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Coco Gauff (izquierda) tiró a dar a su rival. Foto: Getty Images / WTA.
Coco Gauff (izquierda) tiró a dar a su rival. Foto: Getty Images / WTA.

Si por algo se caracteriza el tenis, por herencia de su origen como pasatiempo de las clases altas y acomodadas británicas a finales del siglo XIX, es por el comportamiento exquisito que se espera de sus participantes. Gane o pierda, se asume que quien entra con una raqueta en una pista ha de actuar en todo momento con deportividad, respeto al oponente, corrección y educación irreprochables. Por eso sorprenden mucho episodios desagradables como el que acaba de protagonizar la jovencísima estadounidense Cori Coco Gauff.

Pese a tener solo 16 años, ya está totalmente integrada en el circuito profesional de la WTA y participa en torneos importantes; de hecho, se la considera la niña prodigio de este deporte y se la ve como una de las superestrellas del futuro próximo. Ahora mismo está jugando el de Dubái, al que entró por invitación (wild card) pero está rindiendo muy bien y se ha clasificado para cuartos de final. No obstante, en el partido de segunda ronda contra la checa Markéta Vondroušová protagonizó un incidente muy desagradable: lanzó un pelotazo con intención de golpear a su rival.

El episodio ocurrió al principio del tercer set, cuando la norteamericana subió a la red a rematar un intento de dejada de su oponente. Pero en lugar de mandar la pelota a un lado del terreno, soltó un fortísimo revés a dos manos orientado directamente hacia el cuerpo de Vondroušová. Afortunadamente esta lo consiguió esquivar y no hubo que lamentar daños personales, y la checa tuvo el buen criterio de no contestar y limitarse a alejarse sacudiendo la cabeza con incredulidad.

El pique había comenzado poco antes. Concretamente, algunos puntos atrás, cuando la checa se disponía a efectuar un saque. Siguiendo la técnica habitual, echó la bola hacia arriba... pero no debió quedar satisfecha con la trayectoria, porque en lugar de golpearla, dejó que volviera a caer y la recogió para intentarlo de nuevo.

Tal acción es perfectamente reglamentaria; en principio no hay ningún problema en repetir el lanzamiento todas las veces que se necesite (aunque, por el juego limpio antes citado, se trata de evitar, ya que puede desconcentrar al contrario). Pero hay un matiz: se supone que, en ese proceso, la pelota no puede llegar a contactar con la raqueta, puesto que entonces se consideraría un saque fallido. Habría que atraparla con la mano o dejar que rebotara en el suelo antes de volver a agarrarla. Es una formalidad irrelevante, puesto que no da ventaja alguna, así que a menudo, si ocurre, se deja pasar sin mayor problema.

Coco, sin embargo, se quejó ante el árbitro de que, precisamente, en ese intento de saque Markéta recuperó la pelota ayudándose de la raqueta, lo que a su juicio sería una violación del reglamento. El juez de silla no notó nada merecedor de sanción porque consideró que el saque no había llegado a iniciarse, y así lo hizo saber. Pero a la checa no le hizo ni pizca de gracia que Gauff intentara sacar ventaja de un lance tan intrascendente, sobre todo teniendo en cuenta que, según aseguraba, la estadounidense había hecho lo mismo poco antes sin que tuviera consecuencias.

Ese instante fue el que desencadenó toda una serie de detalles feos de la una a la otra que no auguraban nada bueno. En los puntos siguientes Gauff lamentó un par de fallos (un revés y un resto de derecha se le fueron demasiado largos) con gritos a un volumen exageradamente alto. Vondroušová protestó al respecto ante un árbitro que ponía paz como podía; inmediatamente después, cuando las tenistas se cruzaron para cambiar de campo, la europea le hizo a la americana un gesto despectivo con la mano.

El partido continuó con relativa tranquilidad, aunque con algún que otro intercambio verbal que las cámaras no consiguieron captar con claridad y algún otro grito más exagerado de la cuenta de Gauff. Hasta que, pocos minutos después, llegó el intento de pelotazo. Nadie en la pista de Dubái se podía creer que la tensión hubiera escalado hasta ese punto.

Por suerte la hostilidad no se llegó a traducir en violencia. Eso sí, aún hubo tiempo para un último desencuentro algo más tarde, cuando Markéta lanzó una derecha que rebotó en la cinta de la red y entró mansamente en el campo de Coco. Lo habitual es pedir disculpas al rival cuando ocurre algo así, ya que se considera una casualidad desafortunada y no intencionada... pero la checa se negó a hacerlo.

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El partido concluyó con victoria de Gauff en tres sets (6-3, 0-6, 4-6) y el avance de la norteamericana a tercera ronda, donde derrotó, con más facilidad y menos bronca, a la también checa Martincová. Ahora está a la espera de conocer a su próxima rival, que será la ganadora del enfrentamiento entre la suiza Teichmann y la tunecina Jabeur. Sin embargo, un comportamiento tan pendenciero no ha sido ni mucho menos del agrado de los aficionados

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No sorprende la forma en que Gauff se comporta contra nadie. Es la jugadora más molesta del circuito.

Gauff, que cumplirá 17 años dentro de tres días, ha tenido una irrupción triunfal en el panorama del tenis profesional: acumula ya ganancias de más de un millón de dólares y se encuentra actualmente en el puesto 40º del ranking mundial, aunque es previsible que pronto vaya escalando posiciones. Aun así, para prevenir conflictos futuros le convendría evitarse este tipo de problemas de conducta. Lo bueno, en su caso, es que no es más que una adolescente, así que tiene tiempo de sobra para detectar y corregir lo que necesite.

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