Pedro Piqueras no necesita hacer esto a estas alturas de su carrera

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La televisión se ha erigido como una de las principales ventanas a la erupción volcánica de La Palma iniciada el pasado 19 de septiembre. Si bien los días previos a este desastre natural los diferentes medios de comunicación de nuestro país ya se venían haciendo eco del aumento de sismicidad en la isla canaria, lo cierto es que desde el domingo la cobertura informativa se ha disparado hasta el punto de que tengo la sensación que las cadenas están compitiendo por ver qué informativo o informador es más temerario que el otro.

Y es que mientras las autoridades desalojan a los vecinos, los periodistas se han plantado delante de las lenguas de lava para conseguir las imágenes más impactantes (hasta Pedro Piqueras que, a estas alturas de su carrera, no necesita hacer algo así). Es decir, no solo son los turistas y los curiosos los que van contracorriente sino que hasta el presentador de Informativos Telecinco se ha llevado la palma.

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La primera erupción en La Palma tras la erupción del Teneguía en octubre de 1971 ha modificado por completo los contenidos de la parrilla televisiva. Y es que somos miles de espectadores siguiendo minuto a minuto los últimos acontecimientos que se están produciendo en la isla, con RTVC (la cadena autonómica del archipiélago canario) disparada en audiencias. Sin embargo, me parece que las coberturas especiales de las distintas cadenas de la televisión española se están yendo de las manos. Sobre todo la llevada a cabo por Pedro Piqueras durante todo el martes 21 de septiembre.

Me explico. Es evidente que el interés informativo ahora mismo se localiza en La Palma tras la primera erupción producida en el archipiélago canario desde la erupción submarina de El Hierro en 2011. Sin embargo, una cosa es informar, trasmitir a la audiencia la última hora de esta tragedia que ha arrasado con centenares de viviendas y ha provocado la evacuación de miles de personas (como ocurrió el pasado domingo con el especial informativo de laSexta), y otra cosa bien distinta es efectuar una exageración competitiva con tal de ofrecer la cobertura más temeraria. Porque eso es lo que parece después de comprobar cómo algunos periodistas, entre ellos el citado Pedro Piqueras, han decidido acercarse demasiado a las lenguas de lava.

Sin ir más lejos, el pasado lunes el reportero de Cuatro al día Alejandro Rodríguez se jugó literalmente la vida para enseñar la lava del volcán de La Palma minutos antes de que arrasara con todo aquello que se encontraba a su paso. “1100 grados de temperatura es lo que está alcanzando ahora mismo este material volcánico que está expulsando desde ayer el Cumbre Vieja”, destacaba el joven a escasos diez metros del magma mientras yo pensaba ¿qué necesidad? Pero, como insisto, no es el único que me ha dejado a cuadros tras apostarse su integridad física con tal de sacar adelante la cobertura más impresionante posible.

Informativos Telecinco también ha llevado a cabo un despliegue sin precedentes que a mí personalmente me ha dejado muy tibia porque, si bien entiendo que en pleno 2021 la audiencia demanda que la televisión informe desde el lugar de los hechos, considero que se puede narrar en tiempo real lo que sucede sin poner en riesgo la vida de ningún profesional. Y por un momento durante todo el martes temí por el pellejo de Pedro Piqueras.

En su propósito de volcarse con La Palma, la cadena de Fuencarral trasladó a su principal rostro de los servicios informativos a la zona afectada por la lava. Y si bien los telediarios de Televisión Española (TVE) encabezados por Carlos Franganillo, e incluso programas de la cadena pública -como La hora de La 1 con Silvia Intxaurrondo al frente repitiendo su compromiso- han realizado en las últimas horas directos desde localizaciones cercanas a las áreas más afectadas (Antena 3 también envió a la isla a los presentadores de El Tiempo Roberto Brasero e Himar González e incluso a la presentadora de Espejo Público Susanna Griso), la cobertura que más ha impresionado al público ha sido la de Pedro Piqueras. ¿Y cómo ha conseguido Mediaset captar la atención de los espectadores? Efectivamente, con el presentador de Informativos Telecinco siguiendo el avance de la lava a escasos metros.

De esta manera, desde plató David Cantero tomó el testigo a las 15.00 horas del martes 21 de septiembre conectando con La Palma hasta donde se había desplazado Pedro Piqueras quien, todo sea dicho, también destacó como una pieza fundamental del programa del prime time La Palma en nuestros corazones que lideró desde el estudio de Telecinco Ana Rosa Quintana. Unas conexiones con el responsable de Informativos Telecinco desde 2006 que han puesto de manifiesto el riesgo existente, dado que en un instante el cámara tuvo que advertir al presentador de la peligrosidad de la lava del volcán de La Palma tras notar cómo una de las rocas volcánicas acechaba.

En este sentido, que Pedro Piqueras haya abandonado el plató de Informativos Telecinco por primera vez desde más de diez años me lleva a pensar que, quizás, en la cadena de Fuencarral han intentado copiar la fórmula informativa a TVE puesto que, de un tiempo a esta parte, la cadena pública viene innovando con los presentadores desplazados al centro de la noticia. En noviembre de 2020, por ejemplo, Carlos Franganillo sacó adelante el noticiario desde el Hospital del Mar de Barcelona para ayudar a contextualizar la pandemia de coronavirus. Sin embargo, el seguimiento de la erupción de La Palma por parte del comunicador de 66 años ha desencadenado unas cuantas críticas por acercarse a una zona previamente desalojada.

Y no me extraña el rechazo de la audiencia. Como se puede apreciar en mis palabras, la cobertura de Pedro Piqueras es la que me ha resultado más insólita porque he percibido que, de alguna manera, la cadena se ha aprovechado de su imagen para hacer un poco de espectáculo (que al final es el estilo de Telecinco). Y es que el presentador no se ha trasladado a La Palma para, por ejemplo, hablar en exclusiva con las familias afectadas sino para apuntarse el tanto de mostrar las imágenes más chocantes. Algo que por otro parte, y teniendo en cuenta su solera, me asombra puesto que el madrileño no necesita hacer este show a estas alturas de su carrera periodística. Pero supongo que son gajes del oficio y que ha tenido que prestarse a ello al igual que durante mucho tiempo tuvo que guardar la compostura con las curiosas transiciones de Sálvame.

Claro que, para sumar más espectáculo a la cobertura mediática, Sálvame manda este mismo miércoles a Lydia Lozano a La Palma, algo que ha causado un estupor generalizado en Twitter. Sobre todo después de que la colaboradora no haya estado muy acertada con sus comentarios todavía desde plató, transmitiendo las impresiones de su madre (parte de su familia vive en El Paso). “Mi madre dice que es impresionante, que tienes los sentimientos encontrados porque te encuentras cómo las casas te va comiendo la lava, que es además un rugido y revuelve la casa y se la come. Es impresionante verlo de noche y me dijo mi madre Dios mío toda la gente que va a fallecer, comentó la tertuliana en la entrega del martes dejándonos un tanto asombrados con su apreciación de pérdidas humanas cuando precisamente los servicios de emergencia están evitando que ocurra una desdicha aún mayor.

No obstante, tampoco podemos pedirle peras al olmo ya que en los últimos años Sálvame ha adquirido el complejo de programa informativo. A veces este magacín producido por La Fábrica de la Tele olvida que es un espacio centrado en los contenidos del mundo del corazón ya que siempre que ocurre una desgracia ahí que se apunta a ofrecer contenido que, en ocasiones sin darse cuenta, tira por el amarillismo. En 2018 ya vimos su cobertura tras aparecer el cadáver del pequeño Gabriel Cruz Ramírez o este mismo año cuando se halló en el mar el cuerpo sin vida de Olivia, la mayor de las niñas desaparecidas en Tenerife.

Con todo y con esto, soy de las que opina que se puede realizar una completa cobertura informativa sobre la última hora del volcán de La Palma sin necesidad de recurrir a estas temeridades. Bajo mi punto de la vista es preciso narrar en directo todo lo que sucede en la isla, especialmente la evacuación de las zonas afectadas y las actuaciones de las fuerzas de seguridad, pero no hace falta poner en riesgo al equipo de reporteros que, además, informan sin protección como ha resultado con Pedro Piqueras. A veces menos es más, y en este caso en concreto tiene más peso por ejemplo dar voz a expertos en la materia, advirtiendo de las consecuencias sociales y ambientales, que plantar a un periodista a escasos metros de la lava, dándole un protagonismo sobrante con el escenario dantesco de la ceniza tiñendo de negro la Isla Bonita.

En conclusión, las diferentes cadenas tenían la oportunidad de convertir de nuevo a la televisión en un referente informativo y, sin embargo, han aprovechado la coyuntura para mantener al espectador conectado con el suceso a través de una imagen arriesgada como la de Pedro Piqueras que no aporta nada más que preocupación. Y es que en ocasiones como ésta no hace falta más que la fuerza informativa de una imagen estática de la erupción volcánica. Porque es palpable que todos los medios de comunicación han intentado hacer una buena cobertura, pero hay límites que no se deben sobrepasar.

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