Las claves de la misión Artemisa: volver a la Luna como puente hacia Marte

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Photo credit: NASA
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Hace más de 50 años, un pequeño paso hizo a la humanidad acariciar ideas hasta entonces imposibles.

En plena guerra fría, la URSS –que había sido la primera en enviar personas y animales al espacio, así como el primer objeto artificial– vio empañada su gloria por la agencia espacial estadounidense. A través de las misiones Apolo, la NASA colocó a 12 seres humanos en la Luna entre 1969 y 1972, los primeros afortunados en caminar sobre un suelo no terrestre. Durante este periodo aprendimos muchas características sobre nuestro satélite natural.

Teorías de la conspiración aparte, muchas personas se preguntan por qué no hemos vuelto a la Luna. Hasta que, hace algunos años, un ambicioso proyecto revivió las esperanzas de poder tomar un café lunar para el año 2050.

Se trata de la misión Artemisa I (en inglés, Artemis I). Poético nombre, sin duda, dado que se trata de la hermana de Apolo, y porque uno de los objetivos de este programa es situar sobre la Luna a la primera mujer. Pero, fundamentalmente, Artemisa será el puente para algo mucho más significativo: crear asentamientos de larga duración en la Luna y, a largo plazo, colocar a los primeros humanos sobre la superficie de Marte.

Pero la aportación más significativa del programa Artemisa será una importante cantidad de sabiduría científica, que nos permitirá ampliar nuestros conocimientos de ciencia lunar, desarrollos de tecnología y radiación en el espacio profundo.

Artemisa implicar dar otro paso, esta vez, de gigante. Es la primera parada en el viaje de la transformación de la humanidad, por fin, en la primera especie en trascender la Tierra, en colonizar su vecindario cósmico. Repasemos las claves de la misión Artemisa, que se lanza este lunes 29 de agosto.

Artemisa I, un viaje sin tripulación

Como es tradición, el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, es el punto de despegue de la nave espacial Orión a través del cohete más poderoso del mundo.

La que se lanza hoy es la primera de una serie de misiones cada vez más complejas. Por eso, por ahora, Artemisa I es un vuelo sin tripulación. Viajará a 450.000 km de la Tierra y a 64.000 km más allá de la Luna, más lejos de lo que jamás haya volado ninguna nave espacial construida para humanos, en el transcurso de una misión de aproximadamente tres semanas.

Presencia humana sostenida en la Luna: Artemis base camp

Como adelantábamos, el objetivo final de Artemisa es establecer una presencia humana a largo plazo en la Luna, como paso intermedio en la colocación de humanos también en el planeta rojo. Esto, en pleno siglo XXI, conlleva otras consecuencias socialmente destacables, como la primera mujer o la primera persona no caucásica sobre la Luna, hito que está previsto para finales de 2024. Una vez conseguido, la NASA planea enviar nueva tripulación a la Luna aproximadamente una vez al año a partir de entonces.

Por tanto, el concepto el ‘campamento base’ de Artemisa nace para brindarles a los astronautas un lugar para vivir y trabajar en la Luna. Así que el plan es construir una cabina lunar moderna e incluso una casa móvil. Las primeras misiones incluirán estadías breves en la superficie, pero a medida que evolucione el campamento base, el objetivo es permitir que la tripulación permanezca en la superficie lunar hasta dos meses seguidos.

Nueva industria: el inicio de la economía lunar

Los descubrimientos que ya poseíamos de misiones anteriores –como el Lunar Reconnaissance Orbiter– han demostrado que la Luna es rica en recursos como el hielo, lo que podría apoyar a los exploradores de Artemisa y brindar nuevas oportunidades para descubrimientos científicos y actividades industriales. Concretamente, la región inexplorada del polo sur lunar brinda oportunidades únicas para descubrir secretos científicos sobre la historia y la evolución de la Tierra y la Luna, así como de nuestro sistema solar.

De hecho, la NASA planea enviar el Rover de Exploración Polar de Investigación de Volátiles (VIPER) al Polo Sur lunar antes que la tripulación. El robot móvil obtendrá una vista de cerca de la distribución y concentración de hielo que eventualmente podría recolectarse para apoyar la exploración humana del sistema solar.

Con presencia humana sostenida en la Luna, aprenderemos a pasar más tiempo fuera de la Tierra y a prepararnos para futuros viajes a Marte, realizando investigaciones en ciencias de la vida y aprendiendo a mitigar los peligros asociados con la exploración espacial.

Las misiones Artemisa abren la puerta a una economía lunar en crecimiento al impulsar nuevas industrias. Y sí, a largo plazo, tal vez al turismo lunar o a residentes permanentes en la Luna.

La primera estación espacial en la Luna: el programa Gateway

El Programa Gateway es parte fundamental de la misión Artemisa. Consiste en la construcción de una pequeña estación espacial en órbita alrededor de la Luna, que servirá como ancla, como un oasis al que regresar a mitad de camino entre la Tierra y nuevos mundos.

Las capacidades de Gateway incluyen puertos de acoplamiento para una variedad de naves espaciales visitantes, espacio para que la tripulación viva e investigue. Así Gateway será una plataforma esencial para desarrollar tecnología y capacidades para respaldar la exploración de la Luna y Marte en los próximos años.

Stephen Hawking decía que la civilización debe trascender la Tierra para sobrevivir. Tal vez hoy estemos asistiendo a los primeros coletazos de una nueva era de la humanidad.