Clara Garrido: “Me cuesta asumir la maldad de Genoveva”

Por Pilar M. Manzanares
Photo credit: Nicolás Palacio Wert

From Diez Minutos

Desde niña se imaginó representando la vida de otros esta madrileña que, ahora con 26 años, se ha estrenado en una telenovela, Acacias 38, como la manipuladora Genoveva. Antes demostró su valía en el teatro y en series como El Príncipe, Matadero y La Zona. Pero Clara Garrido también aspira a colocarse detrás de las cámaras.

¿Qué importancia tiene Acacias 38 en tu carrera?

Lo es todo. Es la primera vez que tengo un papel tan importante, que puedo vivir como actriz. Por fin siento que no trabajo para perseguir un sueño, sino que ya lo he alcanzado. Y además, con un equipo estupendo.

Lo más difícil de las grabaciones…

El lenguaje me trae loca y los tiempos verbales, aunque me voy acostumbrando. Ya no me suena tan extraño el léxico ‘acaciero’.

¿Y cómo llevas trabajar en una telenovela?

Meterte todos los días en la piel de un personaje también me resulta complicado, y lograr que no se repita. Ese es el auténtico reto de un trabajo prolongado.

Los cambios como los que ha experimentado Genoveva ayudan…

Sí, y me lo estoy pasando muy bien. Esa vuelta de tuerca hacia la maldad me ha dado una fuerza que me motiva mucho.

¿Comprendes ese cambio?

Sí, muchos amigos me dicen que Genoveva es mala, yo creo que algunos de sus actos son reprobables pero entiendo el motor que los provoca: el amor por Samuel (Juan Gareda). Le han arrebatado lo que más quería y eso genera ira, odio, daño…

¿Qué Genoveva prefieres?

Me gustan las dos, disfrutaba mucho con la que era feliz y entusiasta, y ahora con la dolida y vengativa, aunque reconozco que me cuesta asumir su maldad.

¿Te pareces a ella?

Me identifico con su parte emocional, se guía por los sentimientos, por el amor no solo romántico sino por vivir. Y eso hago yo, soy ‘disfrutona’, me encanta pasarlo bien en el trabajo y fuera de él, con los amigos y la familia, que son los que complementan.

Photo credit: Pedro Valdezate

¿Qué te cuesta más interpretar de Genoveva?

Su dureza, lo que se ve como un pequeño gesto de frialdad a mí me supone un gran esfuerzo.

¿Hacia dónde te gustaría que la llevaran los guionistas?

Prefiero que me sorprendan, no suelo pensar en cómo evolucionará mi personaje. Lo más interesante y divertido es crearlo sin conocer el final. Y no tengo preferencias, salvo que dejándose llevar por su corazón.

¿Qué te define como actriz?

Soy trabajadora, me he esforzado para tener las herramientas necesarias que me permitan desempeñar el oficio y entenderlo. Además, creo que he tenido mucha suerte, porque soy consciente de lo difícil que es hacerse un hueco en esta profesión. Y sé valorar mi trabajo y el de mis compañeros.

¿Qué sueño profesional te gustaría alcanzar?

El mayor es vivir de la profesión siempre. Además, me atraen la dirección y la escritura, me planteo contar mis propias historias.

¿Alguna vez pensaste en ejercer otra profesión?

Cuando aprobé Selectividad porque, aunque siempre me atrajo la actuación, no tenía claro que pudiera vivir de ella. Me matriculé en Comunicación Audiovisual, porque todo lo relacionado con ese mundo me interesa pero lo dejé. Y trabajé durante mucho tiempo como fotógrafa, que me apasiona.

¿Qué otras aficiones tienes?

Ir al cine y pintar, esta es mi asignatura pendiente. Cuando no tengo un proyecto entre manos, me gustar estar ociosa (risas).

¿Contaste con el apoyo familiar?

Desde el principio porque se dieron cuenta de que no era un capricho. Debemos de llevarlo en la sangre porque mi hermano Felipe es realizador. Con él rodé el año pasado el corto Problemas del primer mundo.