El City y un título que permite curar heridas

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Manchester City consiguió este domingo su cuarto título de Premier League en los últimos seis años, aunque este probablemente sea el más valioso de todos, al menos desde el punto de vista emocional.

Desde la llegada de Pep Guardiola, el conjunto ciudadano elevó la vara de tal manera que los títulos ligueros se han convertido apenas en un aperitivo para una institución inglesa hambrienta de gloria europea.

Después de tantos millones invertidos en los últimos años por pedido expreso del entrenador catalán, las demandas a cambio parecen lógicas: la Premier ha quedado chica y la Champions es lo único que realmente cuenta, siendo además lo que mide el éxito del equipo en cada campaña.

Así lo entiende el propio técnico, o al menos eso demostró con sus expresiones faciales después de la durísima eliminación en el Bernabéu ante Real Madrid, cuando el City tenía la mesa servida para avanzar de fase.

Ese golpe en semifinales llegó a poco menos de un año de una de sus peores frustraciones europeas, cuando los Ciudadanos dejaron escapar la Orejona en manos de Chelsea, en una final en la cual el nivel del equipo distó mucho de lo que pregona su DT.

Con un Pep Guardiola todavía atajando críticas de todos los frentes por no haber podido ganar la Champions desde que dejó Barcelona -y a Lionel Messi-, un nuevo título liguero parece entonces más apetecible que en otros tiempos, y permite lavar heridas.

Sobre todo, teniendo en cuenta el rival directo al que se le gana: un Liverpool de Jürgen Klopp que irá la próxima semana en busca de su segunda Orejona en los últimos cuatro años, mismo lapso en el que Pep Guardiola sigue en cero en Europa.

Foto: Getty Images

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