Por qué cada vez menos cineastas de primera fila quieren trabajar en Star Wars

A comienzos de la semana nos hacíamos eco del (mal) notición para los fans tanto de Juego de tronos como de Star Wars: David Benioff y D.B. Weiss, los creadores de la popular serie de HBO, pasaban a engrosar la lista de cineastas que renunciaban a emplear su talento en la criatura de George Lucas. En este caso, Benioff y Weiss dejaban pasar el anunciado proyecto de desarrollar una nueva trilogía posterior a la actual saga Skywalker (que concluirá el próximo 20 de diciembre con Episodio IX - El ascenso de Skywalker), para poder dedicarse a sus proyectos con Netflix –el gigante del streaming con el que el pasado mes de agosto firmaron un contrato por valor de 225 millones de euros (250 millones de dólares).

Lucasfilm está empezando a ser muy criticada por la forma en que trata y despide a los talentos creativos que contrata para Star Wars. (Imagen: © 2019 ILM and Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved / Image.net)

Pero Benioff y Weiss solo son los últimos creadores de primera categoría que han considerado imposible llevar a cabo sus visiones en el seno de la industria corporativa que a día de hoy es el binomio Lucasfilm / Disney –y que tanto ha sido criticado por limitar la independencia creativa y la discusión interna. Se suman así a Josh Trank, Colin Trevorrow, Phil Lord y Chris Miller, todos ellos voluntaria o involuntariamente apartados de las diferentes entregas de Star Wars que iban a realizar.

Y si bien es cierto que en las producciones escala similar a Star Wars no es raro oír hablar de intensos desacuerdos creativos, la altísima tasa de renuncias y despidos que ostenta la franquicia de George Lucas ya está generando desconfianza tanto en la propia industria de Hollywood como en los fans de la saga. Y no solo eso, sino que también está haciendo que se cuestione el liderazgo de Kathleen Kennedy, la ejecutiva que preside Lucasfilm y cuya misión sería encontrar formas nuevas de expandir (y explotar) la propiedad de Star Wars.

Tal y como lo explica a Variety el analista de taquillas Jeff Bock (de Exhibitor Relations), “es como si al aceptar un trabajo de director o creador en Star Wars automáticamente te arrojaran al Pozo del Sarlacc y tus probabilidades de salir de ahí y realizar la película fuesen tan escasas, que casi tuvieses que ser un maestro Jedi”.

Pero hasta los directores que lograron “salir del pozo” y firmar su película tuvieron serios problemas. Fue el caso de Gareth Edwards, que tras filmar Rogue One: Una historia de Star Wars fue reemplazado por el guionista Tony Gilroy, quien volvió a rodar una gran cantidad de escenas (aunque finalmente solo Edwards figuraría como director oficial).

David Benioff y D. B. Weiss, creadores de Juego de tronos, son solo los últimos cineastas de primera fila que abandonan un proyecto de Star Wars tras no alcanzar un acuerdo creativo con Lucasfilm. (Evan Agostini - AP Photo / Gtres)

Según fuentes próximas que recoge Variety, cuando Kennedy y su equipo propusieron a todos estos cineastas que se unieran a la familia de Star Wars, les ofreció siempre cierto grado de control creativo. Sin embargo, varios informantes aseguran que las ideas nuevas solían ser rechazadas por sistema, y que Kennedy y su gente solo querían personas que se adhiriesen a las reglas de la compañía. Si surgían importantes disensiones sobre la dirección de la película, solían despedir a la persona en cuestión en vez de buscar un punto intermedio de acuerdo. Acto seguido, Kennedy buscaría nuevos guionistas como Lord o Miller, antes de recurrir finalmente a viejas reservas como Lawrence Kasdan, el guionista de El Imperio contraataca –a quien al parecer seguirían considerando una importante caja de resonancia para todas las nuevas producciones.

Incluso si perdonamos esa falta de interés por el más mínimo riesgo creativo (en una franquicia envejecida que sin duda podría beneficiarse de ideas verdaderamente frescas e innovadoras), aún nos surgen preguntas cruciales sobre estas salidas repentinas de directores y guionistas... y el nuevo estándar de adquisición y gestión del talento que podrían estar fijando en la industria de Hollywood.

Recordemos que, recién cerrada la 8ª y última temporada de Juego de tronos, Benioff y Weiss aseguraban tener planes muy ambiciosos para conducir el universo de Star Wars en una nueva dirección al margen de la historia de la familia Skywalker –que ha sido el corazón de la franquicia desde su mismo nacimiento en 1977 y a lo largo de las nueve entregas principales. Al parecer, el dúo creativo estaba especialmente interesado en explorar el surgimiento de los Jedi.

Pero durante el verano pasado, Benioff y Weiss empezaron a ver cómo su particular visión divergía cada vez más de la propuesta por los ejecutivos (o viceversa), y la noticia del multimillonario contrato que los creativos firmaron con Netflix añadió más presión (y dinero) a la mesa de negociaciones. El gigante del streaming habría estado al tanto del compromiso de Benioff y Weiss con Lucasfilm antes de firmar su acuerdo, y temería tener que esperar cuatro años para que el dúo terminase su trabajo en Star Wars. Y es que Netflix necesitaría que ambos se centrasen en crear películas y series exclusivas para su plataforma, en un momento crítico en el que los lanzamientos de Disney+ y HBO Max prometen ponérselo más difícil que nunca…

A medida que se iba deteriorando la relación con Benioff y Weiss, Lucasfilm empezó a tener reuniones con otros guionistas en busca de propuestas alternativas –de las cuales no sabemos absolutamente nada, ni siquiera si eran en sustitución de las de los creadores de JDT o bien se trataban de nuevas vías de explotación de la franquicia. Lo que sí parece claro es que la salida de Benioff y Weiss obligó al estudio a replantear el futuro de la saga y afrontar el futuro más incierto desde que en 2012 Disney adquiriese Lucasfilm por valor de más de 3,500 millones de euros (unos 4,000 millones de dólares).

J.J. Abrams es uno de pocos cineastas que habrían podido colaborar satisfactoriamente con Lucasfilm, pero su compromiso con la saga concluirá tras el estreno de El ascenso de Skywalker. (Imagen: Daniel Boczarski - Getty Images para Disney / Image.net)

Ahora, con el estreno de Star Wars: Episodio IX - El ascenso de Skywalker, J. J. Abrams tendrá el orgullo de hacer concluir la nonalogía que arrancara allá por 1977 y que se ha ido desarrollando a lo largo de más de cuatro décadas. Pero aunque el co-creador de Perdidos es uno de los pocos cineastas que ha podido desenvolverse con éxito en el territorio de Lucasfilm, también hay que señalar que tiene un macro-acuerdo firmado con WarnerMedia y que esto implica que (casi seguro) no le veremos trabajar en las próximas entregas de Star Wars.

Por su parte, Rian Johnson, que se hizo cargo de la anterior entrega, Los últimos Jedi, se habría entendido bien con Kennedy y hoy asegura que le concedieron libertad creativa –si bien los fans criticaron duramente varias de sus decisiones y la recepción de la película fue muy dividida. Se entiende así que Johnson haya sido contratado para supervisar otra nueva trilogía de películas de Star Wars (diferente de la de Benioff y Weiss) que aún estaría en desarrollo y cuya producción sigue siendo una incógnita.

En el ámbito del streaming, recordemos que el próximo mes de noviembre verá el lanzamiento de la plataforma Disney+ y con ella el de The Mandalorian –la serie sobre un misterioso cazarrecompensas que ya está generando un importante hype. Además, la compañía prepara otra serie centrada en el Obi-Wan Kenobi que interpretó Ewan McGregor en la trilogía de precuelas.

Sin embargo, Disney sufrió un importante varapalo tras el fracaso en taquilla de Han Solo: Una historia de Star Wars –que provocó los sonados despidos de Lord y Miller. En una reciente entrevista con The New York Times, el director ejecutivo de The Walt Disney Company, Bob Iger, confesó: “Creo que es posible que hayamos sacado demasiadas películas al mercado y demasiado rápido”.

Según fuentes cercanas, el empleo actual de Kennedy no correría riesgo alguno pese a sus problemáticos enfrentamientos con cineastas de renombre, pero las agencias de representación ya estarían acusando cierta desconfianza hacia Star Wars por parte de los cineastas –especialmente ante la perspectiva de un despido vergonzoso. Por otro lado, los fans se llevaron cierta alegría cuando se anunció que Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, trabajaría en una película independiente de Star Wars –lo que llevó a muchos a especular que podría ser escogido para tratar de estabilizar Lucasfilm, algo que en ningún caso ha sido confirmado.

En última instancia, la mayoría de analistas y expertos consideran que la marca de Star Wars es lo suficientemente fuerte como para soportar todos los rumores, dramas y escándalos que se le achaquen, al menos en lo que respecta a su forma de incorporar y deshacerse del talento creativo. Una conclusión que viene casi dictada por el tremendo éxito de taquilla que han tenido todas las diversas entregas de los últimos cinco años (salvo el caso excepcional de Han Solo).

Eric Handler, analista de MKM Partners, cree que aunque “a los fans de Benioff y Weiss les habría encantado verles proponer algo en el universo de Star Wars”, esto no implicará que dejen de acudir religiosamente a la taquilla. “¿Van a boicotear todas las películas de Star Wars por esto? Probablemente no. Es una oportunidad perdida, pero hay otros que se incorporarán a la marca y harán cosas nuevas y estimulantes”, ha contado a Variety.

Por lo pronto, comprobaremos el estado de salud de la franquicia el próximo 20 de diciembre, cuando se estrene Star Wars: Episodio IX - El ascenso de Skywalker y la mítica historia de Anakin, Luke, Leia y compañía tenga por fin un cierre definitivo y por todo lo alto. Al menos, eso es lo que nos han prometido...

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