La historia de superación de Dwayne Johnson, de la pobreza y la depresión a estrella de Hollywood

Teresa Aranguez
·10 min de lectura

Así de primeras, Dwayne Johnson impone bastante. Sus trabajados músculos fruto de sus años dedicados a la lucha libre dejan boquiabierto a cualquiera. Pero como se suele decir, las apariencias engañan y nada es lo que parece. En el ring ha recibido muchos golpes pero, sin duda, los más duros se los ha dado la vida. El actor que de la noche a la mañana se convirtió en toda una estrella de Hollywood tuvo una infancia y posterior adolescencia no precisamente de película. Arrestos, robos e incluso una fuerte depresión borraron en algún momento de su vida esa sonrisa perfecta que hoy presume en sus apariciones públicas.

American Foto Features, OConnor/AFF-USA.com, Copyright: GTRES
American Foto Features, OConnor/AFF-USA.com, Copyright: GTRES

Esbozarla con esa felicidad le ha costado lo suyo. El actor californiano se suma a la larga lista de celebridades que han declarado públicamente haber sufrido depresión, una enfermedad que no discrimina ni tiene en cuenta si eres rico o pobre. Cuando ataca, lo hace de lleno y sin compasión. Él la ha vivido en primera persona y fue tal el dolor que como figura pública sintió la necesidad de exponerlo y tender su mano a los demás. Llegué a un punto en el que no quería hacer nada o ir a ningún sitio. Lloraba constantemente”, reveló al diario británico Express.Fue el peor momento de mi vida.

Pero, ¿por qué? Cualquiera que le viera pensaría que su vida es de color de rosa. Equivocación. Ahí donde le ven, alto, fornido y con una buena colección de ceros en el banco, Johnson vivió uno de los capítulos más aterradores que un hijo puede experimentar, el de ver a una madre intentar suicidarse. Tan solo tenía 15 años cuando fue testigo de este suceso. Las deudas ahogaban a la familia, tanto que hasta fueron desahuciados. Un asunto que hizo que su progenitora perdiera todas las ganas de vivir. “Salió del coche en plena autopista y se puso a caminar en dirección a los coches que venían, tanto éstos como los camiones hacían lo que podían por esquivarla”, explicó el actor con angustia al diario británico. Él no se quedó de brazos cruzados y arriesgó su vida para salvarla. “Salí del coche, me lancé hacia ella, la cogí y la saqué de la carretera”.

Un capítulo desolador que bien podría tratarse de una de sus escenas de acción. Desafortunadamente no se trata de ficción sino de una cruda realidad que le ha perseguido por muchos años. De ahí su malestar y tristeza durante mucho tiempo. Hasta que dijo, basta. Nunca estuvo especialmente unido a alguien que le ayudara a salir de ese pozo así que recurrió a la persona que más le pudo ayudar de todas, él mismo. Sacó de donde no tenía una fuerza interior y decidió hacerle cara al presente y al futuro con la ilusión que tanto tiempo le había faltado. “De no haber encontrado esa fuerza para seguir adelante, los mismos instintos suicidas que tenía mi madre podrían haberme encontrado. Afortunadamente, ambos nos recuperamos. Ahora estamos alerta y ayudamos a otras personas que sufren como nosotros lo hicimos. Tenemos que recordarles que no están solos”, dijo al mismo medio.

Tal es así que el protagonista de la última entrega de Jumanji ha participado en campañas para contar sus vivencias y poder servir a quienes lo necesiten. Su principal mensaje es el de jamás perder la fe de que se puede salir, por muy oscuro que sea el camino siempre hay una luz que te empuja a seguir adelante. “Ojalá hubiera tenido a alguien por aquel entonces que me hubiese llevado a un lado y me hubiera dicho, ‘Hey, todo va a estar bien”, explica en una de sus famosas campañas contra la depresión. “Porque al otro lado del dolor hay algo bueno”.

La vida le depararía grandes sorpresas y éxitos, pero antes tendría que sufrir un poco más y llevarse alguna que otra decepción. El proceder de una familia humilde y sin lujos le hizo ser especialmente luchador y no rendirse nunca, pero también meterse en algún que otro lío. A los 14 años la familia al completo se mudó a Honolulu, un lugar muy exótico para el mundo, pero no para él. Vivían en un estudio y los recibos no siempre se pagaban a tiempo. Una situación desesperada que le llevó a cometer unos cuantos robos en las zonas de ricos del lugar y que le costó más de un arresto. “En Waikiki hay un par de calles con tiendas como Prada, Chanel, Gucci, Armani, y muchas joyerías”, explicó al periódico The Irish Examiner. “Entraba mucho dinero extranjero y fuimos parte del robo de un anillo que iba dirigido a esos grupos, y luego íbamos a por el dinero, luego a por las ropas y finalmente las joyas que vendíamos como podíamos”, reconoció.

Así fue como le arrestaron hasta ocho veces durante su adolescencia. La ausencia de su padre en casa que se la pasaba viajando y peleando en los rings de lucha libre tuvo mucho que ver en su comportamiento rebelde. No tenía una figura ejemplar en su vida hasta que se tropezó con un profesor en el instituto llamado Jody Cwik. Con él también fue rebelde y así lo recuerda a día de hoy. En vez de usar el baño de los estudiantes usaba el de los profesores, un poco por rebeldía. Pero ese profesor nunca le regañó, no le hizo gracia pero no usó su posición para hacerle sentir mal o ‘castigarle’. Ese comportamiento hizo que el joven Dwayne fuera al día siguiente a pedirle disculpas. Me dio la mano, jamás olvidaré ese apretón de manos. Me miró y me dijo: ‘quiero que hagas algo por mi, que vengas y juegues fútbol para mi, contó con mucho amor en el programa de Oprah.

Y así, de repente y como caído del cielo, le llovió la oportunidad de su vida, prepararse físicamente para un deporte que demandaba esfuerzo y tiempo que le sacaría de las calles y la delincuencia. No solo eso, también le dio un propósito y un objetivo, querer superarse. Las buenas notas comenzaron a llegar y con ellas las becas. Fue así que poquito a poco y de la mano de este ángel de la guarda que se convirtió en una figura casi paterna para él accedió a la famosa Universidad de Miami donde logró jugar profesionalmente. Allí ganaría el Campeonato Nacional y participaría en 39 juegos, nada mal. A parte de todo eso, en 1995 se graduaría con un título universitario en Criminología y Psicología que jamás hubiera imaginado conseguiría. No lo pondría en práctica nunca pues su sueño era el fútbol pero al menos tenía una formación. Pero la vida volvería a jugarle otra mala pasada que marcaría su existencia, una vez más.

Su ilusión por llegar a la cima en este deporte de repente se vino abajo. Una fuerte lesión le impidió seguir en el equipo de Calgary Stampede y sus sueños se rompieron en mil pedazos. Aunque él quería sobreponerse y estaba dispuesto a curarse, el equipo dejó de contar con él. “Los sueños que tenía se arruinaron”, explicó al medio The Hollywood Reporter. “Ya no hay más fútbol. Esa fue mi peor etapa”, reconoció. La actuación ni siquiera se asomaba por su imaginación por aquel entonces. Fueron tiempos muy duros donde tuvo que replantearse su vida de nuevo. Su portentoso físico y el historial de lucha libre en la familia de alguna manera le abrieron el camino de los rings donde decidió darse una oportunidad. Físico y genes tenía para ello así que se tiró a la piscina y volvió a brillar en su desempeño por ser un número uno. La disciplina del deporte le había enseñado que ganar era siempre la meta.

Y allí, en calzoncillos, dándose golpes con su contrincante y con su grito de guerra de ‘¿Hueles lo que The Rock está cocinando?’ en cada pelea fue que nació el precisamente ese nombre internacional que le hizo tan famoso The Rock (La Roca). Se propuso ser el mejor y volvió a serlo. En su etapa peleona este guerrero de 48 años ganó diez campeonatos, que se dice pronto. Su carrera como luchador ha estado vigente hasta prácticamente el año pasado, y aunque sus últimas apariciones ya han sido más esporádicas Dwayne ha dejado huella en este sector profesional. A él también le ha dejado la suya, no solo en el corazón por todos los logros obtenidos, sino también en su cuerpo. The Rock sufrió un desgarro abdominal y en el abductor, además de una hernia, durante su combate contra John Cena en el Wrestlemania 29, en abril del 2013. Fue finalmente el propio protagonista quien lo confirmó a través de sus redes sociales.

La vida, siempre tan caprichosa a la vez que inesperada, le tenía preparada una nueva aventura ¡y profesión! Fue precisamente su éxito en el cuadrilátero lo que le acercó al mágico mundo del séptimo arte. Lo que empezó siendo algo anecdótico con invitaciones esporádicas a programas de televisión como Saturday Night Life o series como Star Trek o That ‘70s Show terminó con una propuesta de guión en toda regla sobre la mesa. Se trataba de nada menos que la primera entrega de La Momia, todo un exitazo de taquilla que tuvo su propio spin off con El rey Escorpión. ¿Y quién terminó siendo ese engendro de insecto y humano? Pues quién iba a ser, The Rock. Así, como quien no quiere la cosa, el actor estrenó el nuevo milenio con una carrera prometedora como actor que apuntaba maneras.

El resto de la historia ya es conocida por todos. Tiene más de cuarenta películas a sus espaldas siendo la saga de Fast and Furious la más destacada de su trayectoria. En 2015, y por segunda vez (la primera fue en 2013), se convirtió el actor de las películas más taquilleras con más de un billón y medio de euros recaudados en el mundo. Sin embargo, ninguno de sus logros le ha hecho perder la cabeza ni creerse más que nadie. Al contrario, es muy consciente de todo el trabajo y sacrificio que le ha costado tener su posición y no lo da por sentado. Su mensaje tras llegar a ese primer puesto define a la perfección cuál es su lema en la vida, ese que le ha llevado a la cima y que trata de transmitir a sus tres hijas, Simone, Jasmine y Tiana, sus grandes amores.

“No importa cuánto consigamos en la vida, siempre tenemos que aspirar a más, mantenernos más hambrientos que los demás y ser agradecido en cada momento”, aseguró en este mensaje tan motivador. “Sigue trabajando duro porque un día quiero leer en las noticias algo bueno sobre ti y tus logros”. Un claro ejemplo de que querer es poder y que rendirse no es una opción. Menuda cajita de gratas sorpresas ha resultado ser The Rock.

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