El cine español no se merece lo que le está ocurriendo este año

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Este 2022 está siendo el año de la recuperación de la taquilla en las salas de cine. Poco a poco, el público, tras casi dos años teniendo el foco en el streaming por la pandemia, ha ido regresando a disfrutar de las películas en la gran pantalla, especialmente blockbusters y grandes franquicias. No hay más que ver las cifras que han logrado producciones como The Batman, Doctor Strange en el multiverso de la locura, Top Gun: Maverick o Jurassic World: Dominion. No obstante, si nos centramos en los datos de España, es notorio que más allá de estas cintas hollywoodienses está habiendo serios problemas para atraer al público a las salas, especialmente en lo que se refiere al cine español.

Mirando los datos de taquilla de las producciones nacionales en 2022, recogidos en la web del Ministerio de Cultura y Deporte, se puede observar que solo una película ha sido capaz de superar los dos millones de euros de recaudación este año. Se trata de Alcarràs, la cinta de Carla Simón que tras ganar el Festival de Berlín se estrenó en nuestras salas creando un fenómeno tras de sí, especialmente en salas catalanas, su región de origen. Pero más allá de este título es muy difícil encontrar un solo dato que pueda verse con buenos ojos.

Imagen de Alcarràs (Cr. Lluís Tudela, cortesía de Avalon)
Imagen de Alcarràs (Cr. Lluís Tudela, cortesía de Avalon)

Solo Mamá o Papá, la comedia protagonizada por Paco León y Miren Ibarguren estrenada en navidades de 2021, o La abuela, el título de terror de Paco Plaza, consiguen cifras realmente memorables. La primera, que ya cerró 2021 con 1,6 millones de euros, amplió su recaudación otros muy estimables 1,9 millones, mientras que la segunda también destacó con 1,8 millones tras su estreno en enero de 2022. Pero el resto de los datos son casi para echarse a llorar.

Por ejemplo, Malnazidos, la comedia de zombies de Telecinco ambientada en la guerra civil, se erige como la cuarta película española más taquillera del año con 1 millón de euros, un dato terrible valorando su presupuesto de 6 millones y que las producciones de Mediaset, potenciadas por las grandes campañas de publicidad de sus cadenas, acostumbraban a alcanzar cifras por encima de los 10. Y lo mismo con El juego de las llaves, el tipo de comedia de Atresmedia que antes de la pandemia no era complicado que superara los 3 millones de euros, sin embargo, en este nuevo escenario se ha tenido que conformar con tan solo uno.

Imagen de La abuela (cortesía de Sony Pictures)
Imagen de La abuela (cortesía de Sony Pictures)

Pero más allá de los datos económicos y de la rentabilidad de cada título, lo que realmente duele es ver películas con una calidad sobresaliente que están pasando sin pena ni gloria. Y es que el cine español este 2022 está demostrando mucho músculo con grandes películas que están quedando relegadas al olvido. Un caso claro es el de Live is Life, la cinta juvenil de Dani de la Torre escrita por Albert Espinosa que, tras casi un mes en taquilla, tan solo ha sido capaz de recaudar 293.962€ y de reunir a 48.042 espectadores. Y hablamos de una película con una historia preciosa, una aventura juvenil nostálgica entretenidísima, temas relevantes como el lidiar con el dolor y la pérdida a edades tempranas y con un acabado técnico que nada tiene que envidiar a las grandes producciones de Hollywood. Sin embargo, ya está prácticamente desaparecida de los cines.

Más me ha dolido con Llenos de gracia, comedia protagonizada por Carmen Machi que se estrenó el pasado fin de semana. Saliendo con 329 copias, siendo así el segundo estreno con más difusión del pasado viernes por detrás de Elvis, solo ha conseguido ascender hasta el sexto puesto de la taquilla, lo que no augura nada bueno. Y en mi opinión, es una película que merecía arrasar en taquilla y convertirse en una de las sensaciones españolas del año. Básicamente, porque se trata de una producción hecha con muchísimo cariño con una fórmula perfecta para conectar con el público, hacerle reír, emocionarle y dejarle con una sonrisa enorme en la boca.

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Para los que la desconozcan, es una historia con base real inspirada en la vida del futbolista Valdo Lopes Rocha, exjugador de Levante UD. A través de una narración en los 90 que desprende pura nostalgia hacia esa época, se nos narra su infancia como huérfano en un colegio de monjas llamado El Parral, donde junto a sus compañeros y la ayuda de una nueva monja llamada Marina descubrirá su pasión por este deporte y lo mucho que puede ayudarle la amistad y las buenas intenciones.

Creo que consigue funcionar como un reloj gracias a su reparto coral de pequeños actores emergentes, que construyen unos personajes entrañables y muy anclados en la realidad de aquella década con los que es muy sencillo conectar. También ayuda el cariño y el respeto con el que trata a la figura de las monjas, lo pletórica que está Carmen Machi o las múltiples referencias a la forma de vida de aquellos años. Cualquiera que haya vivido los 90 tendrá razones de sobra para entretenerse, emocionarse y sentirse identificado, incluso los que como yo no sientan pasión alguna por un deporte como el fútbol. Y me remito a mi propia experiencia viendo la película, donde los apenas 20 espectadores que habría en mi sala estaban muy entregados a todo lo que acontecía en pantalla, con risas casi continuas y una sensación de emoción que se palpaba en el ambiente.

Recorte del póster de la película española 'Llenos de gracia' (Foto: Paramount Pictures)
Recorte del póster de la película española 'Llenos de gracia' (Foto: Paramount Pictures)

Por esta razón, me resulta devastador pensar en que está habiendo tantas joyas como Llenos de gracia que el público está dejando de lado por esta desconexión con el cine español que ha creado la pandemia. Porque ya no es solo que estemos en un escenario muy diferente a 2019 donde hasta cuatro películas superaron los 10 millones de euros en un solo año, sino que estamos condenando trabajos excelentes al olvido. Puede que algunos títulos consigan encontrar segunda vida en plataformas de streaming, como bien acaba de pasar hace poco con La familia perfecta en Netflix tras pasar sin pena ni gloria por cines en 2021, pero no será el caso de todas. Mismamente, Llenos de gracia, patrocinada por una plataforma local como Movistar+ y no por un gran gigante del streaming, no lo tendrían nada fácil.

Por todo esto, me parece oportuno animar más que nunca a recuperar el hábito de consumir cine español, sobre todo en un año tan rico como está siendo 2022 donde, estando todavía en junio y ni siquiera haber entrado en la época de los grandes festivales de otoño, no paran de estrenarse joyas. Y es que a los títulos que menciono bien podrían añadirse muchos otros como Cinco lobitos, Competencia oficial, En otro lugar,… Por no hablar de todo lo que está por venir con títulos como Los renglones torcidos de Dios de Oriol Paulo, Modelo 77 de Alberto Rodríguez o As bestas de Rodrigo Sorogoyen, entre muchos otros.

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