Cinco falsas creencias sobre los Reyes Magos

Son muchas las leyendas que existen en torno a Melchor, Gaspar y Baltasar, esas tres figuras misteriosas que traen grandes regalos a los niños cada 6 de enero en recuerdo a su adoración al niño Jesús según la tradición cristiana. Sin embargo, el mito se ha ido modificando a lo largo de los siglos y los Reyes Magos que hoy conocemos poco o nada tienen que ver con aquellos personajes que cargaban con oro, incienso y mirra en sus enormes camellos.

























Ni tres ni de Oriente. ¿Sabías que dependiendo del origen, texto y lugar al que nos acojamos los Magos eran desde dos hasta sesenta? Unificar la tradición en tres personajes se debe al Papa León I el Magno, que en el siglo V optó por ese número para toda la cristiandad. Otro cambio: en principio el origen de los Magos era persa, sin embargo, en el siglo III se eligió una denominación mucho menos concreta: “de Oriente”. Para universalizar el mito, se estableció una procedencia para cada uno: Baltasar, África; Melchor, Europa; Gaspar, Asia.

Baltasar, el rey… ¿negro? Es uno de los favoritos de los niños: el rey Baltasar siempre despierta simpatías entre pequeños y mayores, aunque no siempre fue de raza negra. De hecho, Baltasar fue blanco hasta el siglo XVI, época a partir de la cual se le representó como de raza negra por necesidades estratégicas de la Iglesia.

¿Reyes o Magos? ¡Sabios! En la Biblia, concretamente en el evangelio de San Mateo, que es donde se menciona por primera vez a estos personajes, no se detalla que fueran reyes. Sólo se habla de magos, que es una traducción libre del griego ‘Magoi’, que se refiere a sabio o científico. Lo más probable, según los investigadores y la etimología de la palabra, es que los adoradores de Jesús pertenecieran a distintas castas sacerdotales persas.

Confusas identidades.
El nombre de los Reyes Magos es otro misterio. De hecho la elección cristiana de Melchor, Gaspar y Baltasar es tan arbitraria como los nombres que eligieron en otras regiones del mundo: Ator, Sater y Paratoras en Etiopía, Kagpha, Badalilma y Badadakharida en Siria o Appellicon, Amerín y Damascón en Grecia. Las referencias más cercanas a sus apelativos actuales datan del siglo V en los evangelios apócrifos donde se les llama Balthazar, Melkon y Gaspard.

La estrella de Belén: un fenómeno astronómico nada claro. La tradición cuenta que fue una estrella la que guió a los Reyes Magos hasta Belén para adorar al Niño. Aunque es científicamente imposible que un astro actúe de brújula, en la época se produjo la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. La visión nítida de estos planetas podría haber guiado a sus Majestades de Oriente, según la primera explicación natural del fenómeno del astrónomo Kepler en el siglo XVII.

[Blog Navidad a regañadientes: Los Reyes Magos, desde Oriente con amor]