La ciencia descubre cómo una hembra puede tener un segundo embarazo sin haber parido el primero

La ciencia descubre cómo una hembra puede tener un segundo embarazo sin haber parido el primero

Los canguros son animales bastante peculiares. Especialmente en cuanto a su reproducción, y no sólo porque sean marsupiales. En la mayoría de especies de canguro, la hembra se queda embarazada justo después de dar a luz, uno o dos días después. Pero no en el caso de los wallabís del pantano (Wallabia bicolor); en esta especie se quedan embarazadas antes del parto.

Vamos por partes, empezando por lo más sencillo. Los canguros – y los wallabies, que pertenecen a este grupo – son marsupiales. Una estrategia reproductiva algo distinta a la nuestra: el embarazo dura muy poco tiempo, y después el neonato se desarrolla en un “bosillo” de la madre denominado marsupio.

Pero es que, además, tienen dos úteros – y tres vaginas, pero es no nos interesa ahora. Y cada útero puede funcionar, y de hecho funciona, de manera independiente. Como decíamos antes, de manera secuencial: primero uno desarrolla una cría, y después el otro.

Lo curioso – o, mejor dicho, otra cosa curiosa más – es que el desarrollo se paraliza durante el tiempo que el hermano permanece en el marsupio. El óvulo fertilizado paraliza su desarrollo para permitir que su hermano reciba los recursos necesarios de la madre. En cuanto el nuevo canguro salta del marsupio, continúa el desarrollo del óvulo y por tanto el embarazo.

La diferencia del wallabi del pantano es que la fertilización, y por lo tanto la cópula, ocurre antes del parto. Mientras la madre está aún embarazada, se fertiliza el óvulo, que paraliza su desarrollo hasta que su hermano sale del marsupio.

La pregunta es ¿para qué? ¿Qué sentido tiene que esto ocurra así, que las hembras permanezcan permanentemente embarazadas a lo largo de toda su vida reproductora? Y la verdad es que no hay una respuesta concreta, aunque sí sospechas.

Australia tiene unas condiciones muy particulares, muy extremas en general. Los recursos son muy abundantes tras el periodo de lluvia, pero muy escasos durante el de sequía. Por lo tanto, sincronizar los nacimientos con los ciclos de precipitación es imprescindible.

Por eso el periodo entre el parto y el estro – periodo reproductivo de las hembras de mamífero – es tan corto como dos días: para poder coordinar todos los procesos. Pero es no explica el caso del wallabi del pantano.

Aquí parece que lo que entra en juego es su estructura social. Porque, en esencia, carece de ella: se trata de animales fundamentalmente solitarios, que apenas interactúan entre ellos. Los encuentros entre machos y hembras son escasos, y por eso puede ser que no se deje pasar tiempo, que cualquier retraso sea una oportunidad perdida.

Pero sólo “puede ser”. Los investigadores no están seguros, y para ello quieren seguir investigando en una especie que ya les ha dado una sorpresa: embarazos mientras las hembras aún están embarazadas.

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