La ciencia confirma que los músculos tienen muy buena memoria

posado de un joven musculoso
Los músculos tienen (muy buena) memoriaBJI / Blue Jean Images - Getty Images

Los preparadores físicos insisten en que cualquiera que haya desarrollado el hábito de un deporte o una actividad física regresará en mejores condiciones de reanudarlo tras un paréntesis que un novato. Detrás de esa afirmación hay evidencias científicas, aunque algunos se pueden preguntar hasta qué punto es duradera esa memoria del cuerpo. La respuesta es que en lo concerniente a los músculos hay un plazo bastante largo para mantener los 'recuerdos' de viejos entrenamientos.

"Está bien documentado en el campo de la fisiología del ejercicio que es mucho más fácil recuperar un cierto nivel de aptitud muscular a través del ejercicio que lograrlo en primer lugar, incluso si ha habido un largo período intermedio de desentrenamiento", certifica Lawrence Schwartz, catedrático de Biología en la Universidad de Massachusetts (Estados Unidos), después de varios ensayos e investigaciones sobre el asunto.

Detrás de las sensaciones que cualquiera puede intentar evocar en su vuelta a la actividad física se encuentra el sistema nervioso central. Allí es donde se sustenta esa memoria que no solo ayuda con la tarea física sino que también favorecerá un retorno más rápido de la fuerza y las habilidades asociadas al movimiento que previamente había tenido el deportista (aficionado o profesional). Es decir, que alguien que entrenó fuerza en el pasado, hizo un paréntesis y ha vuelto al gimnasio contará con una ventaja a la hora de ganar volumen y potencia respecto al que pisa por primera vez un centro.

Los músculos recuerdan gracias a los mionúcleos

Según un estudio publicado en la revista científica Journal of Experimental Biology, las responsables de esta memoria física son las células de los músculos, que cuentan con la peculiaridad de ser las más grandes de los mamíferos. El equipo liderado por Kristian Gundersen, de la Facultad de Biociencia de la Universidad de Oslo (Noruega), sostiene que los mionúcleos presentes en ellas cuentan con una 'memoria' que guía el crecimiento muscular, especialmente con el entrenamiento de fuerza, y que permanece en los humanos "al menos 15 años o incluso puede ser permanente".

En ese mismo sentido, una investigación publicada en la revista científica Frontiers in Physiology ha profundizado en el estudio de estos mionúcleos en animales en situaciones similares a los humanos. Los números también son prometedores. "Dos estudios independientes uno en roedores y otro con insectos, han demostrado que estos núcleos no se han perdido por la atrofia de las fibras musculares y que incluso se mantienen después de que ha comenzado la muerte muscular", resume Lawrence Schwartz sobre sus conclusiones.

El último estudio que ha certificado este concepto de la memoria muscular ha sido llevado a cabo por la Universidad de Arkansas (Estados Unidos) para confirmar que las células responden mejor al entrenamiento cuando existe un historial previo de actividad. Según los científicos, las fibras musculares con 'experiencia' se adaptarían de manera más efectiva a los entrenamientos de fuerza o de resistencia incluso después de un tiempo lesionados o enfermos.

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Ejercitar los músculos, una inversión para el futuro

De estas investigaciones extraen los expertos su recomendación para el futuro. Por un lado, aconsejan el ejercicio para prevenir a largo plazo la sarcopenia y por otro lo consideran una inversión para aquellas personas que por un tiempo tendrán que abandonar el hábito provisionalmente como ocurrió durante los confinamientos durante la pandemia de coronavirus.

También es una buena opción para mitigar los efectos del envejecimiento porque las dificultades para ganar fuerza muscular son mayores conforme avanza la vida y con esta memoria ya hay terreno ganado. En cualquier caso, el tiempo ejercitando los músculos recompensará su vuelta al círculo incluso si lo hacen después de pasados muchos años.

Kevin Murach, catedrático de la Facultad de Salud de la Universidad de Arkansas, lo resume así: "Es mejor haber entrenado y perder músculo que no haber entrenado en absoluto".