El dolor de ciática, ¿se pasa al caminar o con reposo? Los médicos hablan

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Aunque los síntomas de la ciática pueden sentirse en cualquier parte a lo largo del nervio ciático, la ciática clásica irradia de la región lumbar al trasero, y baja por la pierna hasta debajo de la rodilla. (Foto: Getty)
Aunque los síntomas de la ciática pueden sentirse en cualquier parte a lo largo del nervio ciático, la ciática clásica irradia de la región lumbar al trasero, y baja por la pierna hasta debajo de la rodilla. (Foto: Getty)

La ciática no es una enfermedad en sí misma, sino un término general que se usa para describir el dolor que se presenta en la parte baja de la espalda por la irritación del nervio ciático mayor (el más largo y grande del cuerpo), o cuando sus raíces son dañadas, pinzadas, irritadas o incluso aplastadas en su recorrido desde la zona lumbar a la planta del pie.

Para los médicos, la ciática es un síndrome neurológico y en España, es una de las causas de baja laboral más comunes y, como indica la doctora María Madariaga Muñoz en la guía para pacientes Tuvidasindolor, médico especialista de la Unidad de dolor del Hospital Universitario Infanta Sofía en Madrid, el nervio ciático comienza en raíces nerviosas en la columna lumbosacra (la espalda baja y el sacro) que se unen y se convierten en el nervio ciático en las nalgas.

El dolor aparece cuando las raíces nerviosas de la columna lumbosacra (espalda baja) se comprimen (pellizcan) o inflaman, con frecuencia debido a una hernia discal u otro estrechamiento del conducto raquídeo llamado estenosis. Pero también por artrosis, tumores, etc.

Algunos hábitos también pueden causar ciática autoinfringida, como sentarnos mal -especialmente si lo haces sobre la cartera en el bolsillo trasero-, estar demasiado tiempo de pie o el uso de cinturones de herramientas colgados de un costado, lo que puede llevar a un desalineamiento de las vértebras.

La ciática puede estar acompañada por entumecimiento/hormigueo y debilidad muscular. Los síntomas empiezan en la parte inferior de la espalda, y puede manifestarse como una ligera cojera que hace que quien lo sufre camine 'arrastrando' la pierna. También puede aparecer causar:

  • Dolor constante en una nalga o en una sola pierna (rara vez puede presentarse en ambas piernas).

  • Dolor que se agudiza al sentarse.

  • Quemazón o hormigueo que bajan por la pierna (en vez de un dolor sordo).

  • Debilidad, adormecimiento o dificultad para mover la pierna o el pie.

  • Dolor punzante que pueda hacer difícil ponerse de pie o caminar.

Además del dolor, si el nervio ciático se comprime, los músculos a los que sirve pueden volverse débiles. Puede resultarte difícil doblar la rodilla, juntar los muslos (aducción) y apuntar el pie y los dedos de los pies hacia arriba o abajo. Y es que, tal y como explica la Dra. Madariaga Muñoz, especialista en dolor crónico, "la ciática suele empeorar con el movimiento brusco (levantarse de la cama o de un asiento), posiciones mantenidas (por ejemplo estar sentado durante un rato puede llegar a ser insoportable…) o al realizar un esfuerzo físico tipo carga de peso (coger una bolsa o mover un mueble)".

Si tienes estos síntomas o molestias habitualmente debes acudir al especialista para que valore tu caso. La prueba de elevación directa de la pierna puede ayudar al médico a diagnosticar la ciática. Se realiza con el paciente tumbado boca arriba en una mesa, el médico levanta lentamente una pierna para ver si se intensifican los síntomas, y en qué punto aparecen. Esta prueba estira el nervio ciático, así que si hay algún pellizco, la prueba causará síntomas de ciática.

Aunque es muy probable que tengas que someterte a pruebas de imagen complementarias (resonancia o RMN, radiografía, TAC).

En cuanto a los tratamientos, la mayoría de las personas con ciática mejoran por sí solas con tiempo gracias a los cambios en el estilo de vida y los tratamientos de cuidado personal. Normalmente, se utiliza tratamiento farmacológico para combatir el dolor, y antiinflamatorios como ibuprofeno. Y mucha gente sigue pensando que lo mejor ante un ataque de ciática es parar y meterse en la cama hasta que se pase, pero, ¿qué dicen los especialistas? ¿Es mejor caminar o hacer reposo?

Lo primero que debes tener claro es que si el dolor dura más de una semana debes consultar a tu médico de familia. Dicho esto, la respuesta a la pregunta es sí, caminar te ayuda aliviar el dolor -siempre que no estés en plena crisis de dolor- porque promueve la liberación de endorfinas, un analgésico natural de tu cuerpo.

Pero claro, esta es la respuesta corta, y no es válida en todos los casos. Si analizamos la literatura médica vemos que hasta finales de los años noventa, la indicación de “relajarse” y “hacer reposo” fue un abordaje terapéutico común para tratar la ciática. La naturaleza exacta del “reposo” variaba, aunque a menudo significaba permanecer en cama la jornada completa, y sólo caminar hasta el baño y a veces hasta la cocina.

Sin embargo, al comienzo del milenio, se hizo evidente que los períodos prolongados de reposo eran potencialmente perjudiciales debido a que pueden provocar el deterioro de los músculos y las funciones corporales.

Es cierto que las molestias y limitaciones que provoca la ciática pueden ser muy incapacitantes, pero es raro que se mantengan en el tiempo. Tras una fase aguda en la que el dolor es intenso, la mayoría de las personas mejoran por si mismas sin requerir tratamiento médico alguno en unos días.

En principio, el reposo en cama no se recomienda salvo en el periodo de ataque agudo, si el dolor es muy incapacitante. Se aconseja reducir la actividad durante los primeros días para luego, lentamente, comenzar a hacer vida normal.

"El reposo sólo está recomendado en esta primera fase de menos de 3 días de evolución… después recomendamos evitar el reposo en lo posible, nos confirma la Dra. Madariaga Muñoz. Una vez reducido el brote de dolor lo más efectivo es ir retomando poco a poco la actividad normal, evitando realizar sobreesfuerzos".

Se puede realizar actividad física, como puede ser andar durante 20-30 minutos. Pero debes cuidar la forma de caminar porque si lo haces mal, el dolor aumentará. Si das pasos largos el nervio ciático comenzará a irritarse debido a la compresión de los discos lumbares. Tu cuerpo necesita dar pasos más cortos sin involucrar a los dedos de los pies. Es decir, posa el medio pie y el talón antes de rodar los dedos para dar el siguiente paso. Otro consejo es caminar despacio, así conseguirás dar pasos más cortitos.

Además, es importante hacer ejercicios que ayuden a fortalecer la musculatura tanto de la columna vertebral como de los abdominales. Los músculos más fuertes en el área afectada pueden aliviar el peso de los músculos circundantes, lo que ayuda a estabilizar la espalda y promover una buena flexibilidad.

Además de esto, el ejercicio ayuda a mejorar el flujo de sangre a los músculos y nervios. Esto ayuda a mover sangre fresca y nutrientes al área, además de promover la eliminación de toxinas e inflamación. El puente de glúteos, el gato (arquear la espalda), los estiramientos de glúteos y rodilla están entre los más recomendados, según apunta este artículo. Pero lo más seguro es realizar un tratamiento de fisioterapia dirigido por profesionales.

Si prefieres practicar algún deporte más que hacer series de ejercicios, el yoga o la natación son dos buenas alternativas para tonificar la musculatura de la espalda y ayudarte a prevenir un ataque de ciática.

Lo que debes tener siempre presente es que la intensidad del dolor es lo que puede hacer que te convenga más una cosa o la otra (caminar o hacer reposo). Por ejemplo, cuando el dolor es mayor de 7 sobre 10, se recomienda no hacer nada, sólo descansar.

Por otro lado, aunque en casos crónicos y de mucho dolor se puede recurrir a la cirugía, en la mayoría de casos, el tratamiento del dolor ciático incluirá la aplicación de calor y frío en la zona afectada. Lo ideal es aplicar frío durante 10 o 15 minutos durante los dos primeros días -siempre de forma indirecta, cubriendo el hielo con una toalla-, y calor durante los días siguientes. El calor es más efectivo cuando el dolor es acompañado de contracciones musculares.

Como señalábamos antes, son varias las causas que pueden dar lugar a la ciática, de ahí, que sea necesario que un profesional valore el origen concreto de cada caso, para que pueda elaborar y poner en práctica el tratamiento que mejor se adapte a tus necesidades con el fin de reducir al máximo o incluso eliminar los síntomas que esta lesión ocasiona.

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