Cristóbal Soria lleva un 'lloriquín' de primeros auxilios a 'El chiringuito' y Roncero entra al trapo en una escena surrealista

Borja González
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Tomás Roncero, con un gel hidroalcohólico, y Cristobal Soria portando el 'lloriquín' en el plató de 'El chiringuito'. (Fuente: Twitter/@elchiringuitotv)
Tomás Roncero, con un gel hidroalcohólico, y Cristobal Soria portando el 'lloriquín' en el plató de 'El chiringuito'. (Fuente: Twitter/@elchiringuitotv)

‘El chiringuito de jugones’ lo que tiene como fórmula básica de éxito es que sorprende cuando piensas que ya lo has visto todo en su plató. Esta vez, se vio una escena surrealista complicada de entender entre Cristóbal Soria y Tomás Roncero que por lo que fuera acabó con un vaso leche desinfectado con gel hidroalcohólico.

La cosa prometía cuando Soria llegó al programa con un ‘lloriquin’ de primeros auxilios en mano por si la parte madridista de la bancada de Josep Pedrerol lo necesitaba en algún momento determinado. Todos los tertulianos seguidores blancos vertieron su descontento con el arbitraje sufrido frente al Alavés, especialmente por la polémica del posible penalti por tirón de pelo a Marcelo.

Aún no había llegado la demostración de los ‘expertos’ en arbitraje de ‘El chiringuito’, que demostraron que no existía pena máxima porque Marcelo arranca la jugada en fuera de juego. Soria se anticipó con el ‘lloriquín’ y, claro, no le pudo caer a otro que no fuera Tomás Roncero.

El tertuliano, exdelegado de campo del Sevilla, mostraba preocupación por lo que cree que es una campaña que se está realizando desde la prensa madridista que sitúa al Real Madrid como víctima de las decisiones arbitrales. Seguramente, Soria hubiese dicho algo al respecto bajo cualquier circunstancia, pero es que el próximo partido de los merengues es contra su equipo del alma.

Casi se le vuelve el espectáculo que llevaba preparado del ‘lloriquín’ en contra cuando, ante sus quejas, Javier Balboa le incita a abrirlo y usarlo, pero al final acaba solventando bien la situación ayudado por la torpeza de Roncero.

En ese momento empieza una película difícil de explicar con un desenlace inesperado. Ni los mejores guionistas y directores de cine son capaces de crear algo así. Advertencia: no le busquéis explicación.

Veremos en el futuro si lo del ‘lloriquín’ no le pasa factura a Cristóbal Soria, pero hasta entonces hace bien en disfrutar del momento.

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