Este chico perdió 11 kilos haciendo ayuno intermitente

Por Nadim Nyker
Photo credit: COURTNEY KAYLA-JAE CLEGG

From Esquire

El ayuno intermitente es una dieta que implica limitar la ingesta de calorías a un periodo de tiempo concreto durante el día y ayunar el resto. Es una moda que tiene cada vez más seguidores. Seguramente estarás pensando: “¿Realmente funciona?

¿Podría vivir una vida sin desayunar por la mañana?”. Para responder a estas preguntas hemos decidido ponerla a prueba. Para ello, hemos contado con el fisioterapeuta deportivo Nick Pereira, que ha compartido su experiencia de cómo perdió peso con el ayuno intermitente y cómo lo hace actualmente.

Nos lo cuenta en primera persona. En 2016 empecé a cambiar algunas rutinas para mejorar la salud. Comencé a hacer deporte de manera regular y a comer mejor. Cuidé mi salud mental y mi autocontrol. La última vez que me pesé, en noviembre de 2017 pesaba 84 kg y tenía un 14% de grasa corporal. Tras ocho meses de ayuno intermitente y hacer ejercicio de manera regular me di cuenta de que estaba más delgado, y eso que perder peso o grasa corporal no era mi objetivo.

Perder peso no era la razón de este experimento con el ayuno intermitente. Lo quise probar, y todavía sigo, por el impacto positivo que tiene en mi salud. Con él veo que hago frente a mi predisposición genética a algunas enfermedades crónicas.

Tenía más energía

Lo que me hizo seguir con el ayuno intermitente, a pesar de que no veía cambios físicos, era la sensación que tenía al ayunar: tenía más energía, la mente más despejada, mejor humor y mi productividad aumentó.

Aunque parezca mentira, no tuve problemas los días que practicaba ejercicio en ayunas, así que no cambié nada en mis rutinas en el gimnasio. En noviembre de 2018, solo ocho meses después de empezar con el ayuno intermitente, pesaba 73 kg y tenía un 8% de grasa corporal. ¡Había perdido 11 kg y un 6% de grasa! Era increíble. Me hice una analítica para saber cómo tenía el hígado, la glucosa en sangre, el colesterol y los riñones. Y todo funcionaba perfectamente. Puedo decir de primera mano que, si se hace con una base sólida, el ayuno intermitente era la pieza que me faltaba para transformar mi cuerpo.

Viví momentos difíciles

La verdad es que se te presentan muchos retos cuando haces ayuno intermitente. Pero todas las cosas que valen la pena cuesta conseguirlas y se necesita muchas disciplina para hacerlas. Al principio, es mentalmente difícil romper la estructura habitual de tres comidas al día. Socialmente es difícil adaptar el ayuno intermitente a una rutina diaria si tienes que cenar tarde, dasayunar temprano o si te vas de viaje con compañeros. Se necesita mucha disciplina, ya que la solución es retrasar las horas de ayuno o planear los días en los que no vas a comer con antelación.

El trabajo también puede ser un impedimento a la hora de ayunar, sobre todo si trabajas de noche. Una buena opción a considerar es hacer el ayuno en las horas en las que estás en el trabajo, revirtiendo el horario. Hay muchas formas de practicar el ayuno intermitente, así que lo más importante es que investigues y descubras cuál es la que mejor funciona para ti y para tu ritmo de vida. Tampoco es necesario que empieces con todo el equipo: puedes probar un par de días a la semana e ir aumentando la pausa sin comida progresivamente. Ten en mente que el ayuno intermitente no es una dieta milagro, sino un cambio en tu rutina diaria que puedes mantener.

Hazte uno de los nuestros

Hay muchos estudios que hablan sobre el ayuno: desde entrevistas y opiniones de expertos sobre la fisiología del ayuno, hasta historias de grandes actores como Benedict Cumberbatch o el mismísimo Hugh Jackman.

Si quieres darle una oportunidad a este tipo de dieta, te recomiendo que te informes bien. Si entiendes exactamente cuál es la explicación científica del método y los resultados, el cambio será más fácil y te harás uno de los nuestros.

Photo credit: COURTNEY KAYLA-JAE CLEGG

¿Qué es el ayuno intermitente?

Consiste en abstenerse de consumir calorías o restringir su ingesta durante un periodo de tiempo. La teoría detrás de esta práctica dice que los humanos y los animales se pueden adaptar a sobrevivir en periodos sin alimentos y que nuestro sistema nervioso, metabolismo, hormonas y sistema musculoesquelético se adaptan para realizar las funciones corporales normales sin necesidad de alimentarnos.

Origen

Este era el modo de vida del cazador-recolector, quien solía pasar periodos de tiempo sin encontrar comida. Pero al evolucionar, la comida es cada vez más fácil de encontrar y, según esta teoría, la sobrealimentación se ha convertido en un problema para los humanos, algo que la tasa de obesidad mundial corrobora.

Para qué sirve

Una de las razones principales es la pérdida de peso. Hay muchos estudios que parecen apoyar la idea de que es un buen método para adelgazar.

Por qué funciona

La idea es que, al comer durante un periodo de tiempo más corto, la ingesta de calorías diaria es menor. Pero la clave está en que ayunar produce cambios en el metabolismo y en los niveles hormonales, por lo que puede que esta sea la razón por la que adelgaza.

Triple efecto

Una de las hormonas que más parece aumentar con el ayuno intermitente es la testosterona, relacionada tanto con el deseo sexual como con el desarrollo de la estatura y la fuerza muscular. Puede promover el crecimiento y la reparación de los tejidos.

Elige el tuyo

Hay muchos tipos de ayuno intermitente. Estos son los más habituales.

5:2

Si queremos ser estrictos: no es ayuno. Este método consiste en reducir la ingesta de calorías dos días a la semana y comer normal el resto de días. Te puede venir bien si quieres probar para saber si el ayuno intermitente es para ti antes de meterte de lleno en ello.

Días alternos

Comúnmente conocido como la ‘dieta del guerrero’. Un día se ayuna las 24 horas y el siguiente se come normal.

16:8

Esta es la versión de ayuno más extendida hoy en día, y la que han practicado tanto Hugh Jackman como Ben Affleck, conocidos por ser seguidores de este método y contarlo en sus redes. Se ayuna durante 16 horas de las 24 que tiene el día y se come en las 8 restantes. Por ejemplo: cenar a las 7 y no comer nada hasta las 11 de la mañana del día siguiente. Para los expertos es la mejor opción.