Chelo García-Cortés va camino de ser la nueva María Teresa Campos

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¿Recuerdan la Sálvame Fashion Week? Hace un par de meses, Telecinco organizó un evento de moda, un miércoles en prime time, en el que los colaboradores de Sálvame desfilarían con diseños de jóvenes creadores. Esa cita empezó de la forma más accidentada posible: Chelo García-Cortés se resbaló, se partió el radio y tuvo que ser operada. Hasta hace unos días no volvimos a verla en el plató del Deluxe, y este jueves se reincorporó a Sálvame como colaboradora. Y allí habló de sus miedos, sus sueños e inquietudes, y dijo cosas que me hicieron pensar que estamos ante la nueva María Teresa Campos. Y no porque vaya a convertirse en la reina de las mañanas, en absoluto.

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El tema central de Sálvame en la jornada de este 25 de agosto fue el malestar generalizado que hay con Rafa Mora, el rechazo que provoca en la audiencia y las discrepancias que tiene con compañeros con Miguel Frigenti. Eso no impidió, sin embargo, que Chelo pudiese brillar en el tramo final del programa, en la franja llamada Sálvame Sandía. Sin que ella lo esperase, Carlos Lozano anunció que sería entrevistada, pero para que no se pusiese nerviosa, le dijo que charlaría con alguien de su entera confianza.

La dirección confió en Gema López para que entrevistase a Chelo, y la veterana periodista explicó que está en un momento en el que necesita cariño; tiempo atrás se sintió apartada del resto de compañeros, y luego llegó la muerte de Mila Ximénez. García-Cortés cree que ha necesitado ayuda, pero no la pedía.

Del mismo modo, desnudó su alma al hablar de las inquietudes que tiene ante su futuro laboral. “Yo no he tenido miedo a perder la silla, solo he tenido miedo a que se me tuviera por consideración y creo que, al margen de la edad, puedo aportar cosas”, reflexionaba la comunicadora, de 70 años.

Así, dejó claro que su intención no es, en absoluto, la de retirarse de trabajar, a pesar de que podría jubilarse. Algo que me recuerda, mutatis mutandis, al caso de María Teresa Campos. Y es que la madre de Terelu y Carmen Borrego estuvo activa semanalmente hasta casi los 76 años, cuando Telecinco canceló su programa de los fines de semana ¡Qué tiempo tan feliz!. A pesar de que podría haberse retirado, ella continuó enganchando, en medida de lo posible, proyectos en televisión. Un Sálvame por aquí, un Lazos de sangre por allá, un canal de YouTube de entrevistas cuando menos se esperaba… Ella pensaba también que, al margen de la edad, le quedaban cosas por aportar.

MADRID, ESPAÑA - 23 DE MARZO: Chelo García-Cortés asiste a la presentación del libro '50 A mis espaldas ya mi me importa un bledo
MADRID, ESPAÑA - 23 DE MARZO: Chelo García-Cortés asiste a la presentación del libro '50 A mis espaldas ya mi me importa un bledo" el 23 de marzo de 2022 en Madrid, España. (Foto de David Benito/Getty Images)

Sin embargo, hay una notable diferencia entre los casos de Chelo y María Teresa. La Campos, tal como ha contado en infinidad de ocasiones, pide trabajo porque no sabe estar en su casa, disfrutando de la vida, apreciando todo lo que ha logrado en su longeva carrera. Se aburre al pensar en sí misma como una jubilada. Es como si necesitara demostrarse a sí misma que todavía vale, y de paso, dejárselo claro también a aquellos que estamos en casa.

La historia de Chelo va por otros derroteros. Y es que, tal como se ha contado en muchas ocasiones, Chelo tiene importantes deudas económicas. Necesita facturar todo lo que esté a su alcance para deber menos a Hacienda, quien le reclamó hace unos años una cifra superior al medio millón de euros por una autoliquidación Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. A esta deuda se sumaron otras más, que ella va reduciendo tal y como puede. Hasta tiene a la venta su propio domicilio, por 1,3 millones de euros.

Así pues, Chelo García-Cortés necesita trabajar en televisión como una necesidad monetaria, que no tiene nada que ver con su tiempo libre o sus ansias de estar en primera línea. Por eso mismo, las palabras que le dijo ayer tarde a Gema López adquieren otro matiz muy importante, para ella que se la considere en un programa o tertulia es prioritario, sin importar la edad.

De todas formas, ella consiguió transmitirnos, con alguna lágrima mediante, que nos queda Chelo García-Cortés para rato. Cual María Teresa Campos, ella no va a tirar la toalla y se va a ir a su casa a ver la vida pasar. A sus 70 años es incombustible, que tiene mucho todavía por hacer en los medios de comunicación, y que ni una lesión va a impedir que siga pateándose los platós. Al menos, mientras siga valiéndose por sí misma, tal como confesó ayer.

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