Cómo un escándalo puso en riesgo una de las series más exitosas de Netflix

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Dos años después de convertirse en uno de los grandes éxitos de Netflix, Cheer ha vuelto con una segunda temporada. La serie documental dio la sorpresa en enero de 2020 al colocarnos en el centro de un grupo universitario de cheerlading (animadores), haciéndonos partícipes de su pasión y entrega durante el entrenamiento para la competición anual, mientras eliminaba estereotipos superficiales y nos desvelaba una disciplina deportiva repleta de riesgos extremos. Cheer hizo que muchos espectadores nos hiciéramos fans de sus personajes, estudiantes de Navarro College en Corsicana, Texas, gracias a la humanización que daba a cada uno a través de una narración emotiva e individual. 

La serie se convirtió en éxito internacional de la noche a la mañana, colocando a sus protagonistas en el mapa de los influencers de moda, fichando por marcas, rodando comerciales y desfilando por infinidad de programas televisivos. Sin embargo, un escándalo inesperado puso en riesgo todo lo conseguido en poco tiempo.

Maddy Brum en Cheer. Cr. Netflix © 2022
Maddy Brum en Cheer. Cr. Netflix © 2022

Poco después de aterrizar en Netflix, sus protagonistas se paseaban por el programa de Ellen DeGeneres, se codeaban con famosos como Kendall Jenner y Reese Witherspoon, y hasta servían de inspiración a shows de éxito como Saturday Night Live. Ni Oprah Winfrey pudo evitar la tentación y los subió al escenario durante una parada de su tour en Dallas. En resumen, cada una de las apariciones del equipo causaban furor y algunos de sus atletas más populares sumaron millones de seguidores en redes sociales. Eran personajes identificables e inspiradores gracias a compartir historias personales que hablaban de resiliencia y superación. Entrevistas, comerciales y representación de marcas fueron algunas de las muchas ofertas que recibieron. El éxito fue tan descomunal que uno de ellos, Jerry Harris, se convirtió en corresponsal especial de Ellen en la alfombra roja de los mismísimos premios Óscar, entrevistando a Brad Pitt y Scareltt Johansson, demostrando lo mucho que su fama se había extendido siendo reconocido por figuras como Renée Zellweger, Billie Eilish, Laura Dern o Greta Gerwig.

Pero de repente, en pleno apogeo, llegó un huracán que amenazó con destrozar los cimientos construidos para el equipo, sus protagonistas y el deporte en general. En septiembre del mismo año, Jerry Harris fue arrestado por posesión de pornografía infantil. La noticia causó conmoción en el universo de quienes seguimos la serie, no solo por tratarse de un presunto crimen abominable sino por la influencia y notoriedad que había conseguido Harris. 

Y es que este atleta en particular era el underdog de la primera temporada de Cheer al compartir una historia de niñez difícil, creciendo en una familia de acogida y siendo la representación del ánimo y alegría entre sus compañeros. A lo largo de la serie conocíamos su historia de superación personal, su entrega al deporte entrenando a un equipo de niños y su posición como orador inspirador para sus compañeros. Siempre aparecía feliz y sonriendo, dando ánimos a los gritos, y hasta los espectadores llegábamos a alentar por él cuando la entrenadora, Monica Aldama, casi lo deja fuera de la competición nacional. Era uno de los personajes favoritos del público, convertido en toda una celebridad en el mundo del cheerleading en EE.UU, con fans de todas las edades que se agolpaban en eventos para pedirle fotos y autógrafos. Sobre todo muchos niños.

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Y por eso la noticia impactó aun más todavía entre aquellos que vimos la serie documental. Jeremiah Harris, que al momento del arresto tenía 21 años, fue inicialmente acusado de poseer imágenes de pornografía infantil a raíz de una demanda de explotación y abuso sexual infantil interpuesta por la madre de dos presuntas víctimas masculinas. El fiscal de distrito lo acusó de incitar a un menor de edad a tomarse vídeos y fotos sexualmente explícitos desde diciembre de 2018 a marzo de 2020. La primera víctima tenía 13 años cuando supuestamente Harris lo contactó de manera privada por Instagram, pidiéndole una fotografía de su trasero. El niño aseguró que hizo saber a Harris su edad desde la primera conversación, añadiendo haberse sentido presionado ante la fama del joven, dado que él también practicaba el mismo deporte y conocía al personaje. El intercambio de imágenes continuó hasta que Harris presuntamente lo arrinconó en el baño de un evento deportivo, pidiéndole sexo oral. El niño se negó y a continuación el acto depredador habría continuado con el hermano de este.

Harris admitió ante el juez haber solicitado e intercambiado imágenes con uno de los menores y “al menos, entre 10 y 15 personas más” sin saber que eran menores de edad. Sin embargo, mientras Harris rellenaba titulares con el escándalo, resulta que Cheer estaba rodando la segunda temporada, habiendo grabado entrenamientos con él, momentos destacando la fama cosechada, etc. En aquel momento era uno de los protagonistas de nuevo hasta que la noticia trastocó por completo a la producción.

Sin embargo, los responsables de la serie optaron por incluir todo el escándalo en la nueva temporada. Atacan el gran elefante desde el primer episodio y en ningún momento esconden las imágenes grabadas hasta ese momento. Y a pesar de mencionar la acusación que pesa sobre el joven -quien actualmente espera su juicio en un centro correccional de Chicago después de que el juez le negara libertad bajo fianza- la serie mantiene su hilo argumental con valentía, sin caer en la cultura de la cancelación ni huir despavorida borrando cualquier vestigio de relación como viene haciendo Hollywood cuando un escándalo sexual amenaza una producción.

Todos los protagonistas hablan del escándalo, sobre cómo vivieron la noticia y el impacto personal al ser amigos y compañeros de Harris durante varios años, desconociendo el escándalo que cocía presuntamente a escondidas. Y lo hacen desde el primer episodio, aclarando el asunto para así dejar que las imágenes de Harris formen parte de la narrativa sin riesgo a caer en críticas.

La serie incluso le dedica un episodio completo. No a Jerry Harris de forma individual, sino al caso en general con entrevistas a las supuestas víctimas, Sam y Charlie, y la madre de ambos, quien descubrió las conversaciones por accidente. Al ver cómo la fama de Harris subía como la espuma, trabajando con marcas, ganando notoriedad en la comunidad, viéndolo en comerciales y hasta entrevistando al presidente Joe Biden, los niños y la madre decidieron hacer público lo vivido. Primero alertando a la cofundadora del gimnasio que representaba Harris y luego con una denuncia a la USASF (la federación All Star que controla la comunidad profesional de cheearleading en el país). Pero no tuvo respuesta y finalmente alertó al FBI.

En ese quinto episodio, titulado Jerry, vemos también a la entrenadora compartiendo lo mucho que le afectó la noticia dado que justo había comenzado su participación en Dancing with the stars. También hablan sus amigos de equipo sin esconder la contradicción que viven internamente, impactados por la noticia pero sintiendo emociones contradictorias. Gabi, una de las animadoras más populares, confiesa entre lágrimas que quiere mantener el contacto con él para ayudarlo, mientras la entrenadora confiesa haber recibido una carta de él pero que esos mismos sentimientos encontrados aun no le permiten responderle.

La serie enfrenta de lleno el escándalo que estuvo a punto de destruir todo lo conseguido, tras haber posicionado al deporte en el plano internacional, convocar fans de todas las edades y ser una disciplina que convive en un ambiente familiar y juvenil. Y lo hace de frente, sin esconderse y tratándolo desde todos los ángulos posibles, sin redimir a Harris sino haciendo un ejercicio de honestidad, desvelando el historial de abusos sexuales que pervive en la comunidad cheerleading pero sin convertir la serie en una especie de true crime.

Navarro College Cheer en Cheer. Cr. Netflix © 2022
Navarro College Cheer en Cheer. Cr. Netflix © 2022

A lo largo de nueve episodios, la segunda temporada de Cheer construye un puente entre el escándalo y los espectadores, elevando la narrativa con valentía mientras mantiene en un pedestal a su disciplina y protagonistas actuales. Es más, más allá del caso de Jerry Harris, esta nueva tanda de episodios expande su universo al adentrarse en el corazón del equipo rival, Trinity Valley College, creando una batalla visual entre dos estilos diferentes que llega a su momento culmine con la competencia final. Además, Cheer vuelve a recurrir a las historias personales para conectar con su público, añadiendo nuevos ejemplos de superación y tratando discordias internas entre algunas de sus figuras.

En resumen, la segunda temporada de Cheer devuelve la serie al pedestal que tuvo hace dos años, recuperando la adrenalina competitiva, entrenamientos agotadores y la disciplina atlética de sus protagonistas, mientras sigue apostando por la cercanía y humanización de sus historias. Mientras tanto Jerry Harris espera la celebración de su juicio. Si fuera declarado culpable se enfrentaría a una condena mínima de 15 años de prisión.

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