Chanel demuestra en Eurovisión que los fanatismos nos cegaron en el Benidorm Fest

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El Benidorm Fest arrastró mucha polémica tras de sí. La victoria de Chanel, que fue arropada por el jurado y solo obtuvo el apoyo del 3,9% del televoto, derivó en múltiples quejas, acusaciones de tongo hacia TVE e incluso al acoso en redes a nuestra candidata a Eurovisión y a miembros del jurado. Era habitual leer comentarios acusando a la corporación pública o a los jueces de manipular los resultados para beneficiar a Chanel, de perjudicar candidaturas favoritas como la de Tanxugueiras con Terra o de haber menospreciado la opinión del público. TVE trató de calmar las aguas con una rueda de prensa donde desglosó todos los datos y Chanel, como buena artista, puso el foco en trabajar su candidatura para Europa dejando de lado la controversia.

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Ha llovido mucho desde entonces, y pensar ahora en toda la polémica del Benidorm Fest resulta hasta surrealista valorando lo que está viviendo España en Eurovisión este 2022. Y es que Chanel y su SloMo se posiciona como una de las favoritas a ganar el certamen. Lo vemos reflejado en las apuestas de pago, donde la participación española ocupa la quinta posición por detrás de países como Ucrania, Italia, Reino Unido o Suecia, pero también lo vimos este pasado fin de semana cuando el segundo ensayo de la cantante desató la euforia de la prensa internacional en Turín. Además, justo al contrario que lo que vimos tras la preselección española, las redes sociales están volcadas al máximo con Chanel, siendo habitual leer continuos comentarios de apoyo, trendic topics relacionados con su candidatura e incluso comentarios de agradecimientos a miembros del jurado del Benidorm Fest por haberla votado.

Y este cambio de mentalidad es lógico. No solo por las buenas vibraciones que lleva transmitiendo Chanel durante toda la campaña eurovisiva con un trabajo imparable inmenso, sino porque valorando lo que pasó en el Benidorm Fest con distancia podemos apreciar con mejor perspectiva que el jurado tomó, posiblemente, la mejor decisión posible. Solo que en su momento, guiados por los sentimientos y admiración que teníamos hacia otras propuestas como la de Tanxugueiras o Rigoberta Bandini, no supimos valorarlo en condiciones. Y me remito a mi propia experiencia.

Antes del Benidorm Fest yo no era nada fan de SloMo. Cuando salieron publicadas las canciones en navidad de 2021 la de Chanel apenas la reproduje unas pocas veces y me pasé los días escuchando en bucle Ay Mamá de Rigoberta Bandini o Terra de Tanxugueiras, pareciéndome muy superiores en fuerza musical y emoción. Pero mi percepción cambió cuando vi el show que Chanel trajo preparado a Benidorm, el que fue un espectáculo increíble de canto y baile con unos movimientos y arreglos musicales que me dejaron con la boca abierta. Aun así, seguía creyendo que Chanel se vería en Europa como otra candidata emulando el fenómeno que Eleni Fureira y su Fuego lograron en 2018 en Portugal. Además, valorando que muchas divas eurovisivas que vimos en 2021 en Rotterdam se estrellaron en las votaciones tras partir como favoritas (Chipre con El diablo, Malta con Je Me Casse,…), le veía pocas opciones.

Chanel durante los ensayos de Eurovisión 2022 en Turín (Foto: EBU / CORINNE CUMMING)
Chanel durante los ensayos de Eurovisión 2022 en Turín (Foto: EBU / CORINNE CUMMING)

Por esta razón me empeñe en apoyar hasta el final la candidatura de Rigoberta Bandini, por los sentimientos que me transmitía Ay mamá, por haber estado todo un año obsesionado con canciones como In Spain We Call It Soledad o Perra, porque creía que su propuesta era algo único que podría marcar la diferencia en Eurovisión y porque necesitaba ver a toda Europa coreando semejante himno. Y no voy a negar que en el momento en el que Chanel salió victoriosa me sentí un poco decepcionado, pero no tardé en darme cuenta de que estábamos mandando una candidatura con un trabajo enorme que, valorándola como un pack completo, podría llegar a ser mucho más competitiva y ambiciosa que la de Rigoberta.

Al final, pensándolo ahora en frío, por muy buena que fuera Ay Mamá la actuación tenía bastantes costuras por pulir. Todo su tramo inicial me pareció un torrente de emociones ingeniosamente interpretado por Rigoberta gracias a su experiencia con las artes escénicas, pero creo que falló al no terminar por explotar la fuerza de la canción en el último tramo. Y lo mismo con otras candidaturas favoritas como la de Tanxugueiras, quienes pese a la fuerza y mensaje de su canción no acabaron por lucirla sobre el escenario por una puesta en escena bastante caótica. Ahora mismo, tengo claro que las actuaciones más potentes y completas de esa noche fueron la de Chanel y la de Rayden con Calle de la llorería, quienes mejor supieron explorar las posibilidades de sus canciones y apostar por el espectáculo televisivo de manera muy ambiciosa y sorpresiva.

Y es que Eurovisión es mucho más que una buena canción. Hablamos de un show de televisión en donde se valora el conjunto que mejor explote las posibilidades del medio, ya sea la explosividad de un tema movido o la intimidad de una balada. Y el jurado, ajeno a los fanatismos a veces extremos con los que nos dejamos llevar el público, supo verlo con mucha más claridad de lo que nosotros podríamos haberlo visto eligiendo a Chanel. Al final, con el Benidorm Fest, creo que todos nos dejamos llevar por nuestro cariño a determinados artistas y canciones sin poner la mente al 100% en qué era lo mejor para destacar en un espectáculo televisivo de estas características, lo que quedó demostrado ante las reacciones tan extremas que hubo ante la no victoria de Tanxugueiras o Rigoberta, las favoritas del público.

SloMo, por muy simplista que nos pueda parecer su letra, era una canción con muchas posibilidades escénicas y Chanel todo un portento artístico y una trabajadora incansable dispuesta a dar lo mejor de sí misma en el escenario. Lo dejó claro en Benidorm y lo está volviendo a demostrar en Eurovisión, donde, según ha descrito la prensa acreditada, ha llevado a un nuevo nivel su actuación incorporando nuevos y complicados pasos de baile, ha trasladado el tema a la esencia española, ha demostrado más poderío vocal y ha explotado aún sus posibilidades alargando coreografías y mucha pirotecnia. De ahí su alta posición en apuestas y que los periodistas la calificasen como la mejor actuación del Big 5 durante las jornadas de ensayos.

Nunca sabremos qué hubiera pasado con Tanxugueiras o Rigoberta Bandini, pero, por ejemplo, la candidatura de Francia de este año, la canción en bretón Fuhlen de Alvan & Ahez, es una propuesta folk prácticamente idéntica a la del grupo gallego y está bastante por debajo de Chanel en las apuestas, en concreto, en el puesto 12. Lo que está claro es que aunque en el Benidorm Fest se levantara el grito al cielo por los resultados, porque el jurado tuviera tanto poder de decisión y tirara por la borda a la favorita del público, la elección fue un completo acierto.

Creo que ellos, con un ojo más crítico y con la visión de profesionales de la industria ajena al fanatismo extremo, pueden llegar a valorar con mejor perspectiva que nosotros. Es posible que Terra o Ay Mamá también hubieran sido un fenómeno eurovisivo, pero lo que es seguro es que Chanel está siendo una representante de 10 y nos está haciendo vivir una euforia eurovisiva que no vivíamos desde la edición de Rosa en 2002.

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