La CGT evita confrontar con Alberto pero le marca la cancha frente al ajuste que se viene

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La masiva movilización de la CGT, la CTA y movimientos sociales ligados al oficialismo fue una demostración de fuerza para el gobierno del presidente Alberto Fernández, al que le reclamaron palabras más palabras menos una recomposición salarial y, entre líneas, que el ajuste que empieza a ponerse en marcha no afecte el ya deteriorado poder adquisitivo de los trabajadores sindicalizados que coparon el centro porteño.

Los referentes de las centrales sindicales hicieron un esfuerzo discursivo y gestual para que la marcha del Obelisco al Congreso no fuera leída como una protesta "contra el Gobierno" sino contra "los formadores de precios" y los "especuladores", a quienes le atribuyeron una responsabilidad sobre la escalada inflacionaria que no le cargaron a la gestión de Fernández.

No obstante, la movilización fue una demostración de fuerza que no puede tener otro destinatario que no sea el Gobierno, al que le envían entre líneas el mensaje de que esa masiva marcha sindical hoy es un apoyo para enfrentar a los "formadores de precios" y cuidar los salarios con medidas concretas pero que, si no lo hace, mañana esta misma manifestación puede ser en contra.

Se trató de una suerte de movimiento defensivo, sin romper la relación. Y es que en la CGT saben tan bien como en la CTA -más cercana al kirchnerismo- y los movimientos sociales como el Evita que el Gobierno está empezando a aplicar un ajuste económico. La conferencia de prensa sobre los detalles de la segmentación de subsidios que generará un aumento de las tarifas fue el primer paso en ese camino.

En ese marco, hay una tensión latente entre los líderes sindicales, obligados a defender a sus representados frente a la inflación que deteriora aceleradamente su poder adquisitivo, y el Gobierno que está resignado a encarar el ajuste para cumplir con el FMI y evitar una crisis económica mayor.

La CGT intentó disimular esa tensión en los discursos de casi todos sus dirigentes, que evitaron las críticas al Presidente y al oficialismo en general (al que todavía pertenecen), pero está allí. Una muestra de ello fue que el ministro de Economía, Sergio Massa, intentó en los días previos desactivar la movilización.

La CGT dejó advertencias al Gobierno, entre ellas, que una movilización masiva como esta también puede ser en contra

La CGT y la relación con Alberto Fernández: ¿cuál fue el verdadero mensaje de la movilización?

Mientras se desarrollaba la marcha, la cúpula de la CGT ofreció una conferencia de prensa en la sede de la central gremial, donde dejó en claro que la movilización "contra los formadores de precios" fue en realidad un mensaje al Gobierno con la intención de marcarle la cancha frente al ajuste: "Que tome las medidas que tenga que tomar", fue la exigencia.

El primero en tomar la palabra por parte del triunvirato que encabeza la CGT fue Héctor Daer, quien sostuvo que "es necesario encontrar una salida a favor y no llevar una salida como pretenden los sectores de concentración económica que presionan en favor de un proceso devaluatorio que empobrecerían al pueblo y aumentaría la masa de pobreza estructural".

Luego fue el turno del líder Camionero, Pablo Moyano, quien fue más concreto en la advertencia y lanzó: "Esta puede ser la primera marcha que realicemos porque si siguen sacándole el plato de comida a los argentinos, nos vamos a seguir movilizando".

En este sentido, se refirió directamente a Alberto Fernández y expresó: "Que tome las medidas que tiene que tomar, que lo vamos a acompañar, que los siente en la mesa a los que remarcan los precios. No se la pueden llevar de arriba, porque se la vienen llevando de arriba desde la dictadura".

Evitar la confrontación, sin dejar los reclamos

La decisión de la CGT de concentrar en el microcentro porteño y marchar desde allí hacia el Congreso, sin pisar en ningún momento la Plaza de Mayo y las cercanías de la Casa Rosada -a donde sí fueron las agrupaciones de izquierda- fue un gesto meditado previamente que pretendió reforzar la idea de que la marcha no fue "contra el Gobierno".

Esto fue acompañado por las declaraciones de los distintos dirigentes como Andrés Rodríguez, líder de la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), quien sostuvo que la marcha "no es a favor ni en contra del Gobierno, es contra los que especulan para generar una devaluación".

Pablo Moyano dejó ver la tensión con el Gobierno por el ajuste económico al pedirle que enfrente a empresarios

También Moyano intentó dar esa señal, aunque con su estilo más combativo que el de sus colegas de la cúpula sindical (donde hay algunos desacuerdos) dejó filtrar la tensión entre el Gobierno y la CGT que estuvo por detrás de la movilización.

Durante el breve discurso que brindó antes de la movilización hacia el Congreso, Moyano se refirió a Fernández con el amistoso epíteto de "compañero", pero a la vez le dejó al mandatario -y a través suyo a Massa- un pliego de reclamos muy concreto: un bono para compensar a los trabajadores y reapertura de paritarias sin condiciones.

"Alberto, Presidente, poné lo que tengas que poner para terminar con los especuladores. No podemos seguir con estos niveles de inflación. Alberto, saca ese bono y esa suma fija, y mantené las paritarias libres. También con las asignaciones familiares", lanzó Moyano.

La declaración pareció responder a una versión que corrió en los últimos días sobre una supuesta intención de Massa de postergar negociaciones paritarias ante la necesidad de empezar a desindexar la dinámica económica.