Coágulo de sangre en el cerebro: reconocer las señales como Hailey Bieber evita secuelas

Evitar por completo el desarrollo de un coágulo de sangre es difícil, pero llevar un estilo de vida saludable y actuar rápido ante las señales de alarma reduce el riesgo de que acabe en derrame cerebral, ictus o cualquier otro accidente cerebrovascular con secuelas graves. (Foto: Theo Wargo/Getty Images)
Evitar por completo el desarrollo de un coágulo de sangre como el que ha sufrido la modelo Hailey Bieber es difícil, pero llevar un estilo de vida saludable y actuar rápido ante las señales de alarma reduce el riesgo de que acabe en derrame cerebral, ictus o cualquier otro accidente cerebrovascular con secuelas graves. (Foto: Theo Wargo/Getty Images)

Este fin de semana, Hailey Bieber, modelo y esposa del cantante Justin Bieber, ha hecho público que sufrió un pequeño coágulo de sangre en su cerebro, que se define como la masa que se forma cuando las plaquetas, proteínas y células de la sangre se pegan entre sí formando un coágulo de sangre para detener el sangrado.

Como no podía ser de otro modo, la modelo ha usado sus redes para compartir con sus seguidores "uno de los momentos más aterradores por lo que he pasado nunca". El sábado publicó en Instagram que estaba desayunando con su mario y le dieron "síntomas similares a los de un derrame cerebral". Por lo que fueron al hospital, pero los médicos le detectaron "un pequeño coágulo de sangre en mi cerebro causado por una pequeña pérdida de oxígeno, pero mi cuerpo lo había superado por sí mismo y se había recuperado completamente en unas pocas horas", ha explicado.

Acudir a Urgencias en cuanto se nota algo fuera de lo normal resulta crucial para identificar el problema ya que los coágulos sanguíneos pueden poner la vida en peligro dependiendo de la ubicación y gravedad del coágulo.

Incluso anunque no nos parezca grave, es importante ir al hospital o ponerse en contacto con el médico, ya que puede tratarse de un aviso. De hecho, según explican neurólogos de la Clínica de Navarra: "un 30 por ciento de los pacientes pueden tener síntomas previos, de aviso, de escasa duración, llamados "ataques isquémicos transitorios".

En esto casos se produce solo una interrupción breve del flujo de sangre al cerebro que no causa secuelas irreversibles. Se conoce como 'accidente cerebrovascular isquémico' y supone la inmensa mayoría de accidentes cerebrovasculares. Suelen estar causados por una obstrucción de las arterias que van al cerebro.

Normalmente, la sangre fluye libremente por las venas y arterias. Pero un coágulo sanguíneo puede permanecer estacionario (denominado 'trombosis') y bloquear el flujo, o romperse (llamado embolismo) y viajar y formar un coágulo en el cerebro u otras partes del cuerpo, tal y como recoge la web médica con información para pacientes Radiologyinfo.org.

El caso es que una obstrucción en una arteria, puede impedir el flujo vascular cerebral provocando muerte de las neuronas por falta de nutrientes y oxígeno. En el caso del cerebro, como señalábamos antes, un coágulo puede ser de dos tipos: trombótico o embólico.

El hecho de que este tipo de coágulos no permita que el oxígeno llegue a los órganos vitales, puede causar una variedad de complicaciones tales como ataques cerebrales, ataques cardíacos, parálisis y dolor intenso. De ahí que sea tan importante su identificación, ya que puede evitar un infarto cerebral posterior.

¿Y cómo se puede saber si hay un coágulo de sangre en el cerebro? Por los síntomas, un coágulo de sangre en el cerebro puede causar debilidad en la cara, los brazos o las piernas, dificultades para hablar y ver, dolor de cabeza y mareos. Muchos de estos síntomas son síntomas asociados con otras afecciones, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Además de los problemas con la visión y la dificultad al hablar, es importante reconocer otros síntomas de un posible coágulo en el cerebro como por ejemplo, tener problemas para tragar y/o caminar, hasta sentir adormecida la cara y las extremidades.

Por otro lado, es importante saber que un accidente cerebrovascular (un concepto general en el que entran muchos tipos y subtipos) se produce cuando el flujo de sangre que va a una parte del cerebro se corta o se empequeñece. Esto hace que el cerebro deje de recibir oxígeno y en cuestión de pocos minutos las neuronas empiezan a morir.

Se trata de un problema de salud muy grave y que requiere atención médica inmediata. Puede empezar de manera súbita o gradualmente.

Si la circulación cerebral se recupera pronto y el ictus dura menos de 2 horas, hablamos de 'accidente isquémico transitorio'y, en este caso, la capacidad funcional se recupera por completo.

Esto podría ser lo que le ha sucedido a Hailey Bieber, ya que ella misma ha contado que el cerebro se había recuperado por si solo en un periodo de tiempo muy corto y que "aunque fue uno de los momentos más aterradores por los que he pasado nunca, ahora estoy en casa y estoy bien, y muy agradecida a los increíbles médicos y enfermeras que cuidaron de mí".

Sin embargo, cuando se "corta" el suministro de sangre a un área del cerebro, las células a las que se las priva de oxígeno comienzan a morir. Dependiendo de dónde ocurra el daño los pacientes pueden perder la memoria, el habla o las funcionas motoras.

Reconocer las señales cuanto antes es vital para poder luchar contra secuelas irreparables o simplemente, para salvar la vida. Y es que no siempre es el propio cerebro el que, gracias a su plasticidad, puede recuperarse y hacer frente a esa falta de oxígeno. En la mayoría de las ocasiones, se necesita ayuda médica para evitar que se produzca un daño cerebral grave, lo que podría llevar a problemas permanentes como la parálisis.

Dado que la mayoría de los accidentes cerebrovasculares son causados ​​por coágulos sanguíneos, el tratamiento más temprano a menudo consiste en atacar el coágulo, ya sea con medicamentos que pueden disolverlo, o mediante cirugía para extirparlo, lo que se conoce como trombectomía (en muchas ocasiones es un procedimiento de emergencia). Una vez el riesgo ha pasado, los pacientes comienzan la rehabilitación, que depende del tipo y la gravedad de su daño cerebral.

Algunos factores de riesgo de los accidentes cerebrovasculares se pueden reducir con cambios del estilo de vida, como dejar de fumar y bajar de peso, o con tratamiento médico. Este dependerá del tipo de accidente cerebrovascular y de cuándo se tarda en recibir ayuda por parte de un profesional de la salud. Por eso es importante una acción rápida. Como hemos visto, las opciones de tratamiento incluyen medicamentos anticoagulantes y varios tipos de cirugía para abrir las arterias bloqueadas o controlar la hemorragia.

Pero además hay otros 'condicionantes' que son tratables como tener una presión arterial alta (hipertensión), hacer poca actividad física, tener el colesterol alto o desequilibrado, llevar una dieta poco saludable o un consumo excesivo de alcohol o drogas ilícitas. Controlando estos factores se reduce el riesgo de sufrir un ataque cerebral transitorio o accidente cerebrovascular.

También hay que considerar otros factores como la edad, la predisposición o herencia genética, el estrés continuado o la falta de descanso. El tratamiento a largo plazo de los accidentes cerebrovasculares depende de la persona y puede llevar semanas, meses o incluso años. Algunas personas se recuperan por completo, mientras otras tienen discapacidades a largo plazo. La atención continua, la rehabilitación y el apoyo emocional pueden ayudar e incluso a prevenir otro accidente cerebrovascular.

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