Los cementerios nucleares podrían no ser tan seguros, según advierte un nuevo estudio

La energía nuclear crea muy pocos residuos, pero esos residuos son tremendamente contaminantes. Por eso deben ser tratados con sumo cuidado. Este deshecho se almacena en un lugar especial llamado cementerio nuclear que no solo está diseñado para que la radioactividad no alcance a los seres humanos, sino también para que el agua no toque los residuos y se contamine. Pero aunque parecía que esto último no iba a ocurrir jamás, los científicos dudan de que el diseño actual de los cementerios nucleares contenga el H2o.

En los distintos cementerios nucleares se guardan esos famosos bidones amarillos que todos solemos relacionar con la energía nuclear. En ellos puede haber desde material relacionado con la fisión como uranio o plutonio, pero también cualquier material contaminado, sea ropa, ordenadores...

Los cementerios nucleares podrían no ser tan seguros, según advierte un nuevo estudio REUTERS/Emmanuel Foudrot

Lo más contaminante son los restos del combustible usado por las centrales. En este caso se intentan almacenar en la propia central hasta ser transportados en contenedores de metal resistentes a la corrosión que además cuentan con una capa de vidrio que impide que el agua llegue a su interior. Es aquí donde entran los cementerios nucleares, que no dejan de ser refugios aislados donde guardar estos desechos. Cada contenedor es almacenado en unos grandes arcones de cemento que a su vez se recubren de una capa de material impermeable de dos metros de grosor.

Como decíamos, el objetivo es que el agua no toque los residuos y se contamine. No hace falta que pase un río por encima de ellos: tan solo unas gotas de agua que luego se terminen filtrando en la tierra o llegando a un acuífero podrá contaminarse y causar un enorme daño en la naturaleza.

Y ese último escenario es el que más preocupa a los expertos en residuos nucleares. En un estudio publicado en la revista Nature Materials y del que se hace eco la web Ars Technica, varios científicos muestran sus dudas de que el sistema actual pueda prevenir el contacto del agua en los residuos, sobre todo a largo plazo.

Para ellos, los cementerios nucleares actuales han tenido en cuenta factores como la lluvia filtrándose en el terreno y cayendo sobre los diferentes materiales. Pero no han tenido en cuenta en su diseño las diferentes relaciones que pueden tener entre sí los materiales que hayan sido afectados por ese agua. Y según sus predicciones, esas interacciones pueden terminar afectando a los propios residuos, con consecuencias fatales.

Los autores del trabajo proponen el diseño de materiales que deberían poder permanecer estables incluso si están expuestos al agua. Y, hasta ahora, las pruebas de los contenedores de acero inoxidable y el vidrio que contiene desechos han indicado que puede resistir una exposición prolongada al agua. Pero los investigadores aquí decidieron probar qué sucede cuando los dos materiales se ponen en contacto entre sí, como lo harían durante el almacenamiento a largo plazo.

En este caso, el agua que ingresa al recipiente de acero inoxidable se filtraría en el espacio estrecho entre el vidrio y el acero. Y aquí, existe la posibilidad de lo que aparentemente se denomina "corrosión en grietas". En la interfaz estrecha entre los dos materiales, la química puede ser muy diferente que en una solución a granel. Las concentraciones locales de material disuelto pueden ser mucho más altas, el material que se disuelve en una superficie puede reaccionar inmediatamente con la otra, y la química puede crear bucles de retroalimentación, lo que aumenta en gran medida la tasa de reacciones que de otra manera serían raras.

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