Las causas que podrían estar detrás de una parálisis facial

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Los síntomas de la parálisis de Bell pueden variar de una persona a otra y su gravedad varía desde una leve debilidad hasta una parálisis total. El síntoma más común es la debilidad repentina de un lado de la cara. Otros síntomas pueden incluir boca caída, babeo, incapacidad para cerrar los ojos (que causa sequedad del ojo) y lagrimeo excesivo en un ojo. (Foto: Getty)

Aunque se ha dado a conocer como un efecto retardado de las vacunas de ARNm tras reportarse el primer caso de parálisis de Bell después de la administración de la vacuna de Pfizer, existen otra serie de condiciones que podrían influir en la aparición repentina de este tipo de parálisis faciales.

En general, la acumulación de líquido (edema) causado por un virus -como el herpes simple o el Zóster (también llamado 'culebrilla')- suele ser el motivo principal por que se produce la inflamación e hinchazón del nervio facial. Es decir, que podría ser una reacción que ocurre después de una infección viral.

De hecho, los científicos creen que la reactivación de una infección viral existente (inactiva) puede causar el trastorno.

La parálisis de Bell, también conocida como parálisis facial periférica aguda de causa desconocida, puede ocurrir a cualquier edad. Suele ocurrir de forma repentina y afecta a un lado de la cara. Es más probable que tengas parálisis de Bell si estás embarazada, eres diabético o tienes un resfriado o gripe. (Foto: Getty)
La parálisis de Bell, también conocida como parálisis facial periférica aguda de causa desconocida, puede ocurrir a cualquier edad. Suele ocurrir de forma repentina y afecta a un lado de la cara. Es más probable que tengas parálisis de Bell si estás embarazada, eres diabético o tienes un resfriado o gripe. (Foto: Getty)

La parálisis suele afectar a la movilidad de los músculos de la cara, provocando que un lado de la cara parezca colgar. En concreto, se trata de una inflamación del nervio facial o séptimo par craneal. Este nervio controla las expresiones faciales, el movimiento de los párpados y los músculos de la frente y el cuello. La parálisis también puede afectar a las lágrimas, la saliva, los sabores y el oído.

Por lo general es un problema transitorio, para el que no existe tratamiento, que se pasa al cabo de los días. En raras ocasiones pueden transcurrir algunas semanas e incluso meses.

Los factores desencadenantes más probables son la inmunidad deteriorada frente al estrés (a Angelina Jolie le diagnosticaron parálisis de Bell tras su ruptura con Brad Pitt), la falta de sueño, el trauma físico, las enfermedades menores o los síndromes autoinmunes. 

A medida que el nervio facial se hincha y se inflama como reacción a la infección, causa presión dentro del canal de Falopio (a través del cual el nervio viaja al costado de la cara), lo que lleva a la restricción de sangre y oxígeno a las células nerviosas.

Se da la circunstancia de que las paperas, la rubéola, la mononucleosis o la gripe también pueden causar parálisis de Bell. De ahí que los médicos lleven años insistiendo en los beneficios de las vacunas y la importancia de ir cumpliendo el calendario vacunal.

También puede estar ocasionada por la enfermedad de Lyme, la infección del oído medio, sarcoidosis o el virus del VIH. 

Otras afecciones graves también pueden causar parálisis facial, por ejemplo, tumor cerebral, un accidente cerebrovascular o una enfermedad muscular conocida como miastenia gravis.

Estar embarazada o parecer diabetes aumenta el riesgo de padecerla. Personajes públicos como Angelina Jolie o Emily Maynard, ex concursante del reality canadiense 'Bachelorette', han dado visibilidad a este trastorno al confesar su diagnóstico, tal y como publicó Yahoo! Style Canadá.  

Por tanto, como ves, no se trata de una consecuencia directa de la vacuna contra el Covid-19, sino que entran en juego muchos otros factores. Así lo ha dictaminado los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) que, aunque continuarán monitoreando las apariciones de la parálisis de Bell entre las personas que reciben la vacuna Covid-19 de Pfizer, no ven una relación causal.

De hecho, el hombre de 61 años del Reino Unido que experimentó esta paralización en lados distintos de la cara en las dos ocasiones en las que se le administró el fármaco llevaba todas las papeletas para que le diera porque tenía sobrepeso, presión arterial alta, colesterol alto y diabetes tipo 2.

Los otros casos reportados de parálisis de Bell entre los receptores de la vacuna (ya van cuatro) son “consistentes con la tasa de antecedentes esperada en la población general” y “no hay una base clara sobre la cual concluir una relación causal en este momento”, concluye la FDA en su informe.

Además del descolgamiento facial, tener dificultades para cerrar el ojo, comer y beber, sonreír o hacer muecas son algunas de las señales que indicarían que estás sufriendo una parálisis facial. Debido a que esta afecta principalmente a los ojos y la boca, la mayoría de las personas con parálisis de Bell pueden sufrir problemas añadidos como una forma extrema de síndrome del ojo seco conocida como queratitis que impide generar lágrimas o parpadear.  

No obstante, hay otros signos más sutiles a lo que conviene estar atentos como notar cambios en la temperatura del rostro o notar la piel muy tirante. Algunas personas sienten dolor detrás de las orejas o alrededor de la mandíbula antes de notar otros síntomas claros de parálisis. A veces pueden producirse sensaciones extrañas como mayor sensibilidad al sonido en el lado afectado, pérdida del gusto o dolor de cabeza.

Los síntomas aparecen repentinamente en un período de 48 a 72 horas y, por lo general, comienzan a mejorar con o sin tratamiento después de unas pocas semanas, con la recuperación de algunas o todas las funciones faciales en seis meses. En algunos casos, la debilidad muscular residual dura más o puede ser permanente.

Realizar ejercicios faciales frente a espejo para la reeducación muscular puede servir para recuperarse antes de la parálisis de Bell. (Foto: Getty)
Realizar ejercicios faciales frente a espejo para la reeducación muscular puede servir para recuperarse antes de la parálisis de Bell. (Foto: Getty)

Como factores de riesgo, los expertos señalan la diabetes, obesidad, hipertensión, el embarazo, la preeclampsia y las enfermedades de las vías respiratorias superiores. Este tipo de efectos secundarios también se registró tras la administración de otras vacunas contra la gripe y el meningococo, aunque tampoco no se ha podido establecer una relación causal.

Las estadísticas muestran que la parálisis de Bell afecta aproximadamente a una persona de cada 60 o 70. Aunque no hay un tratamiento para curar la parálisis de Bell, puede estar indicado el uso de lubricantes o lágrimas artificiales, suero e incluso parches que ayuden a mantener el ojo cerrado mientras se duerme y contribuyan a mantenerlo húmedo.

También se recomienda realizar ejercicios de rehabilitación como por ejemplo:

  • Contraer los labios como si se fuera a dar un beso.

  • Dilatar el ala de la nariz hasta levantar el labio superior y enseñar los dientes.

  • Expulsar el aire lentamente, como soplando por una cañita.

  • Intentar esbozar una sonrisa amplia dirigiendo la comisura labial hacia afuera y atrás.

  • Apretar los dientes lo más fuerte posible.

  • Arrugar el mentón.

  • Elevar las cejas, y tratar de juntar el entrecejo.

  • Cerrar los ojos.

No obstante, antes de aplicar cualquier remedio se recomienda consultar con un oftalmólogo ya que sin el cuidado adecuado se pueden sufrir consecuencias innecesarias y permanentes como ulceración de la córnea o cicatrices.

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