La Catedral oculta: 11 años de restauración en el templo compostelano

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Santiago de Compostela, 7 may (EFE).- La dilatada campaña de intervenciones llevada a cabo entre los años 2010 y 2021 para la recuperación y restauración del ingente patrimonio, tanto artístico como monumental, que alberga la Catedral de Santiago de Compostela ha desvelado una basílica "oculta".

Con más de mil años, el templo compostelano, obra cumbre del arte románico en España y meta de todos los Caminos de Santiago que llevan hasta ella a miles peregrinos de la Cristiandad, presenta desde una perspectiva técnica y científica una realidad muy compleja, pues ha ido envejeciendo en cada una de sus partes de forma distinta y haciendo frente a los mismos retos y problemas.

Colosales cantidades de agua desde el cielo y desde el subsuelo, la fuerza de la gravedad empujando cada una de sus piedras y todo el edificio en su conjunto a través de una pendiente, en una ladera complicada geológicamente hablando; y un material omnipresente, el granito, como aliado dominante para hacer frente a todos ellos.

Todo el proceso restaurador que ha sido ejecutado en más de dos lustros ha quedado plasmado en los dos volúmenes que componen "La Catedral de la Arquitectura. Intervenciones e Investigación en la Catedral de Santiago de Compostela. 2010-2021" (Andavira Editora), que ha permitido a los arquitectos adquirir un conocimiento desde el origen del templo en el año 1075 hasta la actualidad.

La Catedral "luchó, lucha y luchará" contra tres agresivos elementos: el tipo de terreno sobre el que está asentada, el vendaval del suroeste y los cauces que atraviesan el subsuelo, reconoce el arquitecto y exalcalde de Santiago Xerardo Estévez, coordinador de la obra junto a la historiadora María Xosé Fernández Cerviño y el también arquitecto Adrián Martín.

Los tres han mantenido múltiples reuniones con los colegas autores de los proyectos y con los expertos y profesionales de otras disciplinas que han intervenido en los trabajos, con el fin de que la obra pueda convertirse en una guía de procedimiento útil para abordar intervenciones futuras en la basílica.

"Siempre estamos restaurando, nunca dejamos de hacerlo", apunta en este volumen Estévez, para quien la restauración patrimonial es un proceso interminable. "La restauración arquitectónica maneja los tiempos del pasado, del patrimonio que hemos heredado; del presente al cometer el proyecto de restauración y de lo que hay que hacer cuando se restaura para garantizar el futuro, pero observando ese patrimonio permanentemente", sostiene.

En esa línea se pronuncia también el director de la Fundación Catedral de Santiago, Daniel Lorenzo, al referirse al inacabable proceso de restauración patrimonial que representa el templo compostelano. "Se ha hecho muchísimo y hemos aprendido cómo hacerlo, pero aún queda mucho trabajo por delante", afirma.

Este religioso, integrante de la Real Academia Galega de Bellas Artes como miembro de la sección de arqueología y museología, explica que se conserva numerosa documentación y planimetría gracias a los trabajos realizados hasta la fecha, que, indicó, quedan a disposición de los expertos para su estudio y debate con el objetivo de mantener los procesos de restauración necesarios y poder intervenir en el templo de la forma técnicamente más correcta.

"La obra editorial que ahora se entrega es un libro de arquitectura, como un levantamiento de acta de una parte sustancial de lo que se ha hecho, principalmente por arquitectos, y también por restauradores en pinturas, madera y metales", destacan los autores en la obra.

Los dos volúmenes, consideran sus autores, integran una obra dedicada al análisis de la restauración de la Catedral de Santiago de Compostela llevada a cabo entre los años 2010 y 2021, a los que acompaña una copia del exhaustivo plano del templo elaborado en 1924 por el historiador estadounidense especializado en arquitectura medieval Kenneth John Conant.

Han sido muchos los contratiempos que ha tenido la Catedral compostelana a lo largo de su historia que han obligado a llevar a cabo una restauración permanente, minuciosa e invisible a ojos de los ciudadanos y visitantes, y sólo apreciada, supervisada y ejecutada por los numerosos profesionales y técnicos de muy distintos ámbitos que han tomado parte en ella, quienes ahora atesoran un mayor conocimiento de la biografía de la basílica.

Así ha llegado la Catedral hasta el siglo XXI, como un privilegiado lugar de atracción turística, patrimonial o espiritual.

Ya en el siglo XII escribía el benedictino Aymeric Picaud en el libro V del Códice Calixtino, considerado la guía del peregrino: "En esta Iglesia no se encuentra ninguna grieta ni defecto, está admirablemente construida; es grande, espaciosa, clara... y está edificada doblemente, como un palacio real. Quien por arriba ve a través de las naves del triforio, aunque suba triste se anima y alegra al ver la espléndida belleza de este templo".

Juan Rodil

(c) Agencia EFE

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