¿Es la Casa Real británica racista? Este es el pasado que ocultan y por el que no piden perdón

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WINDSOR, ENGLAND - MAY 08: Prince Harry, Duke of Sussex and Meghan, Duchess of Sussex, pose with their newborn son Archie Harrison Mountbatten-Windsor during a photocall in St George's Hall at Windsor Castle on May 8, 2019 in Windsor, England. The Duchess of Sussex gave birth at 05:26 on Monday 06 May, 2019. (Photo by Dominic Lipinski - WPA Pool/Getty Images)
Harry admite que su familia estaba preocupada por si Archie tenía la piel oscura (Photo by Dominic Lipinski - WPA Pool/Getty Images)

El príncipe Harry y Meghan Markle han dejado a la monarquía británica al pie de los caballos al soltar la bomba durante la entrevista con Oprah Winfrey. Ha sido el propio nieto de Isabel II el que ha confesado que en su familia existieron “preocupaciones por si el tono de piel de Archie iba a ser oscuro”.

Oprah, visiblemente sorprendida, le ha preguntado a Harry: “¿Estás de broma? ¿Una de las preocupaciones era el color de piel de Archie?” a lo que Meghan Markle ha respondido tajante: “Sí, hubo preocupaciones sobre cómo de oscura podría ser la piel de Archie. Me lo transmitió Harry de las conversaciones que la familia tuvo con él”.

Archie creó precedente en la casa Windsor siendo el único miembro ‘mestizo’ de la monarquía británica por nacimiento. Meghan es hija de Doria Ragland, maquilladora con raíces afroamericanas y descendiente de esclavos.

Markle se convirtió así en la primera consorte real medio afroamericana y dio a luz a su hijo Archie, con la sangre de otra raza por parte de uno de sus abuelos. Tener que hablar de diferenciación de razas en 2021 es señal de lo arcaica y retrógrada que podría ser la monarquía y de cómo la familia de Harry discriminó a su hijo cuando ni siquiera había nacido por el posible color de su piel.

No es la primera vez que la casa real británica se ve salpicada por un escándalo de racismo y es que un compañero de Meghan, de la serie ‘Suits’, ya les tachó de racistas. Patrick J. Adams aseguró que “he visto con asombro como mi compañera navegaba en una familia arcaica y tóxica”.

Además, Patrick sostuvo que la casa real alimentaba el “racismo difamatorio y provocador” contra Meghan al haberla recibido de mala manera. "Es obsceno que la Familia Real, cuyo miembro más joven está creciendo en ella, esté promoviendo y amplificando las acusaciones de 'intimidación' contra una mujer que básicamente se vio obligada a abandonar el Reino Unido para proteger a su familia y su propia salud mental”, sentenciaba.

Pero la relación entre racismo y monarquía británica no viene de ahora. Isabel II nunca ha pedido perdón ni ha recocido que la monarquía apoyó la trata de esclavos en siglos pasados, según recoge Insider.

AYLESFORD, ENGLAND - NOVEMBER 06: Queen Elizabeth II during a visit to the Royal British Legion Industries village to celebrate the charity's centenary year on November 06, 2019 in Aylesford, England. (Photo by Chris Jackson/Getty Images)
Isabel II jamás se ha disculpado por el pasado racista de la monarquía (Photo by Chris Jackson/Getty Images)

El citado medio también se hace eco de que en 1880 la casa real lo intentó todo para desplazar a Abdul Kim, porque era indio y tenía la piel oscura. Abdul era el asistente de la reina Victoria y, apenas ella murió, él fue enviado de regreso a su India natal.

Otro dato que llama la atención negativamente es que jamás durante la historia de la monarquía británica ha habido un solo discurso oficial sobre igualdad o inclusión y ni siquiera una referencia al “Black Lives Matter” que ha movilizado a muchas personas e instituciones a nivel global, incluidos a Harry y a Meghan.

Harry también tiene su pasado con el disfraz de Nazi que eligió para una fiesta o el insulto racial que le propinó a un compañero militar y que quedó grabado en vídeo. Sin embargo, ante ambas meteduras de pata, el príncipe sí se disculpó públicamente y se reconoció arrepentido.

Peter Tatchell, periodista y activista pro derechos humanos ha sentenciado que: “Esta monarquía representa el racismo institucional, nada les impide hacer una declaración general en apoyo de la igualdad y la inclusión racial. Su fracaso en hacer eso dice mucho sobre su mentalidad de privilegio blanco”.

Y ha añadido que: “El hecho de que ella no lo haya hecho muestra una falta de remordimiento, una falta de voluntad para enfrentar las injusticias del pasado y una falta de compromiso con una Gran Bretaña multirracial”.

Esos privilegios y posibles pensamientos racistas estarían muy arraigados en el seno de la monarquía británica y es que vienen ya del reinado de Isabel I. La monarca estaba relacionada con la compra venta de esclavos en el siglo XVI, apoyando las capturas de africanos y sus intercambios por azúcar, pieles o jengibre.

Britain's Queen Elizabeth II and The Duke of Edinburg, Prince Philip (L) visit the memorial site of former Nazi concentration camp Bergen-Belsen on June 26, 2015.  AFP PHOTO / POOL / JULIAN STRATENSCHULTE        (Photo credit should read JULIAN STRATENSCHULTE/AFP via Getty Images)
El duque de Edimburgo también ha protagonizado comentarios racistas (Photo credit should read JULIAN STRATENSCHULTE/AFP via Getty Images)

Pero Isabel II no es la única que ni reconoce ni pide perdón por el pasado de su legado sino que el Duque de Edimburgo también se ha metido en líos por comentarios racistas fuera de lugar en eventos oficiales.

Sin ir más lejos, en 2003 Felipe le dijo al presidente de Nigeria que su vestido nacional parecía “un pijama, listo para irse a la cama” y comparó el arte de Etiopía con “los dibujos que hace mi hija en la escuela”.

Eso sí, el duque tuvo que pedir perdón públicamente en Escocia en 1999 cuando hizo un comentario racista diciendo que “esta caja de fusibles parece que la ha ordenado un indio” porque la vio completamente desordenada.

Felipe dijo que pedía perdón si había causado alguna ofensa y que su comentario era desenfadado pero también inapropiado.

Parece bastante contradictorio que varios miembros de la monarquía se disculpen por comentarios puntuales racistas fuera de tono y que, mientras, la monarca principal no lo haga por algo tan serio y bárbaro como apoyar y participar en la venta de esclavos.

A Isabel II no se le pide que se haga responsable de los actos cometidos por sus antepasados pero sí que los asuma a nivel público e institucional disculpándose por ello en nombre de la corona, no a título personal sino como reina.

El papel de la monarquía y de la iglesia fueron fundamentales, según la periodista Kristen Meinzer contó al citado medio, en el apoyo al comercio de esclavos en los siglos anteriores y, solo eso, ya es más que suficiente para que su Majestad se disculpase.

Pero, si es cierto que estaba preocupada por si su nieto Archie iba a ser “demasiado oscuro” antes de su nacimiento, ¿cómo se va a disculpar por el racismo de antaño si todavía hoy está presente? Desde luego las declaraciones de Harry dejan en muy mal lugar a una institución ya de por sí arcaica pero, por lo visto, todavía hoy en día racista.

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