Las escenas de sexo de 'La casa del dragón' dejan en entredicho a 'Juego de Tronos'

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ATENCIÓN: este artículo contiene spoilers del cuarto episodio de La casa del dragón

Juego de Tronos no se cortó a la hora de mostrar violencia o sexo en pantalla. Durante sus ocho temporadas no faltaron escenas explícitas donde la sangre o cuerpos desnudos lucían como pocas veces se vio en televisión, haciendo gala del renombre de serie adulta e intensa que se ganó a lo largo de los años. Por esta razón, no impresiona que en La casa del dragón volvamos a tener secuencias que sigan la misma línea, como bien ha demostrado el cuarto episodio con sus altas dosis de secuencias sexuales en el seno de la Casa Targaryen o en las calles de Desembarco del Rey. No obstante, aquí se aprecia una diferencia crucial con Juego de Tronos que pone en entredicho la manera en la que se ejecutó la serie original detrás de las cámaras.

Rhaenyra Targaryen en 'La casa del dragón' (Foto: HBO Max)
Rhaenyra Targaryen en 'La casa del dragón' (Foto: HBO Max)

En mi opinión, muchas de las escenas de sexo de Juego de Tronos hacían más mal que bien a la serie, sobre todo en las primeras temporadas. La manera en la que se recreaban estos momentos, sumado al entramado tan lleno de giros y sorpresas, a ratos me daba la sensación de estar viendo una telenovela medieval pornográfica. Sentía que con menor carga explícita la serie podría lucir mucho mejor su trama, algo que me confirmó cuando a lo largo de las temporadas esta carga sexual tan elevada se fue desvaneciendo y mi interés, aunque siempre lo tuvo, fue incrementando. Pero esto no me ha ocurrido con La casa del dragón y el foco en el apartado sexual que ha tenido su cuarto episodio.

Hay momentos muy intensos, como el burdel de Desembarco del Rey donde Rhaenyra y Daemon (sobrina y tío, cosas de los Targaryen) viven un acercamiento físico mientras decenas de parejas hacen lo mismo, pero he sentido que ninguna escena de sexo respondía al mero impacto explícito, sino que todas estaban perfectamente justificadas narrativamente y sumaban al conjunto del capítulo. Pero no solo eso, porque, al contrario que la forma tan burda y gratuita que eran mostradas en Juego de Tronos, aquí el tratamiento se hace con más sensibilidad y emoción, prestando especial atención a los sentimientos de los personajes y siendo rodadas con más delicadeza. Y la explicación a este contraste se puede encontrar en los créditos de esta cuarta entrega de la serie y en el nombre de la persona a cargo de la dirección del capítulo: Clare Kilner.

Probablemente a muy pocos le suene el nombre de esta directora, ya que sus trabajos han sido mayormente comedias bastante desconocidas en la década de los 2000 o capítulos de series que no han trascendido mucho a la conversación social como Pennyworth o La costa de los mosquitos, pero lo que deja claro en La casa del dragón es lo importante que es contar con una visión femenina en escenas de esta índole, especialmente cuando se están mostrando los sentimientos y deseos de mujeres jóvenes como Rhaenyra Targaryen.

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Y es que creo que deja en evidencia que tras el equipo directivo de la Juego de Tronos original hubo muy pocas voces femeninas, razón a que toda su carga sexual fuera tan gratuita, exagerada e incluso fuera de lugar. Mirando los nombres de los directores y directoras que estuvieron al cargo de la ficción original de HBO, solamente hubo una mujer entre el total de 19 personas que estuvieron rodando tras las cámaras. Se trató de Michelle MacLaran, quien dirigió dos capítulos en la temporada tres y otro par en la cuarta. Y lo mismo si nos vamos al terreno de la escritura, donde Jane Espenson y Vanessa Taylor escribieron respectivamente uno y tres capítulos, lo que es nada en comparación con el total de 73.

En mi opinión, este último episodio de La casa del dragón es, por el momento, el mejor de esta primera temporada. Y este detalle ha tenido mucho que ver, porque creo que pocas veces habíamos visto en Juego de Tronos un capítulo tan guiado por el terreno emocional, que supiera crear su tensión desde el lado más sentimental de sus personajes y jugar tan bien con su alta carga sexual. Y este punto diferenciador creo que hace evidente la importancia de la diversidad de voces para que un producto consiga mantenerse fresco, sorprender, ser más efectivo y conectar con mayor espectro del público.

Lo bueno es que la lección parece aprendida y Clare Kilner se erige como una de las principales cineastas al cargo de La casa del dragón, ya que, según la información desvelada por HBO, también se ha encargado de dirigir el quinto y el noveno episodio. Así, cabe confiar aún más de que este spin-off de Juego de Tronos tiene muy en mente los errores de su predecesora y que va camino de convertirse en otra de las grandes ficciones de fantasía de nuestros tiempos.

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