'La casa del dragón' se cubre las espaldas para evitar el mayor error de 'Juego de Tronos'

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ATENCIÓN: este artículo contiene SPOILERS del segundo capítulo de La casa del dragón

Poco a poco, La casa del dragón va preparando el terreno para la denominada Danza de los Dragones, el conflicto civil de la Casa Targaryen para determinar quién ocupará el Trono de Hierro tras el rey Viserys. Pero, aunque con sus dos primeros capítulos apenas ha habido tiempo de hacer una presentación del Poniente previo a los sucesos de Juego de Tronos, la serie tiene muy bien puesto el ojo en su futuro para evitar los errores que entorpecieron a su predecesora en su tramo final. Y no hay más que ver el desarrollo que le han dado a la princesa Rhaenyra Targaryen durante su segundo episodio.

Rhaenyra Targaryen y Alicent Hightower en 'La casa del dragón' (Foto: HBO Max)
Rhaenyra Targaryen y Alicent Hightower en 'La casa del dragón' (Foto: HBO Max)

El capítulo, titulado The Rogue Prince (El príncipe rebelde), se centra en el inevitable nuevo casamiento de Viserys tras la muerte de la reina Aemma Arryn, lo que le lleva a un roce con la casa Velaryon y con su hermano Daemon, que no está dispuesto a ver cómo es desplazado en la línea sucesoria. Uno de los focos de esta trama es la aceptación de Rhaenyra de la noticia, a quien le cuesta asumir que su padre vaya a sustituir tan rápidamente a su madre. Pero no solo eso, puesto que Rhaenys Targaryen, la denominada como “la reina que nunca fue” tras no ser elegida para gobernar los Siete Reinos en el Consejo de Harrenhal, la convencerá de que un hermano varón fruto del su nuevo matrimonio de su padre podría sustituirla fácilmente como heredera al Trono de Hierro.

De esta forma, la segunda entrega de La casa del dragón nos trae a una Rhaenyra ferviente por demostrar su capacidad de gobernar y a un Viserys dándole voto de decisión para no entorpecer su relación ante el terremoto de su próxima boda. Y con esto, se ha conseguido definir muy bien el camino que seguirá la princesa en el futuro de la serie, puesto que, ante el más que probable sentimiento de que estábamos ante otra gran heroína de los Siete Reinos, se nos deja ver que su forma de actuar está lejos de ser correcta.

No hay más que ver su actitud impulsiva en escenas como la de la petición de Corlys Velaryon al rey para luchar en los Peldaños de Piedra, donde ante la negativa de su padre a entrar en el conflicto se lanza a proponer la solución más drástica de todas: el arrasar con todo con sus dragones. Lo mismo ocurre cuando Viserys le da el voto final para elegir al nuevo Lord Comandante de la Guardia Real, donde de forma muy impulsiva elige a Ser Criston Cole sin entrar a valorar otras opciones más estratégicas, como bien la recomendaron. Y más aún cuando sin permiso de nadie y sin valorar su seguridad coge a su dragón para volar a Rocadragón y enfrentarse a su tío Daemon.

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Es decir, comportamientos impulsivos e incluso violentos que no valoran las peligrosas consecuencias secundarias que pueden tener. Y habiendo leído el libro Fuego y Sangre y conociendo todos los detalles de la trama de Rhaenyra, me parece muy acertado que se haya apostado por esta presentación tan rotunda para no dar juego a una imagen equivocada del personaje. Tras el estreno del primer capítulo llegué a leer muchos comentarios en redes calificándola como una gran heroína perfecta para ocupar el Trono de Hierro, pero como bien se demuestra en este episodio esto no necesariamente tiene por qué ser así.

Como ocurría en Juego de Tronos, todos los personajes están llenos de claroscuros y prácticamente ninguno se libra de ser cuestionable. Sin embargo, la serie original cometió el error de precipitar algunas de sus tramas y hacer que este lado oscuro de los personajes se viera forzado. Y el caso más claro lo vimos en la historia de la Casa Targaryen, con Daenerys, que durante las primeras temporadas siempre vimos como una opción perfecta para ocupar el Trono y librar a los Siete Reinos de la tiranía de los Lannister. Sin embargo, aunque la serie sí fue dejando caer pinceladas de que sus decisiones no eran del todo perfectas, el momento en el que decide arrasar con Desembarco del Rey al final de la última temporada se sintió muy abrupto y fuera de lugar porque la serie no desarrolló en profundidad esta faceta del personaje.

Por esta razón, siento que La casa del dragón ha querido cubrirse las espaldas desde el principio y evitar este fallo que tantas críticas generó en su día. Al apostar por un ritmo lento, dar su tiempo a presentar a sus personajes y reincidir de forma tan marcada en sus pros y sus contras, van a poder evitar fácilmente el gran error del ritmo precipitado y la historia forzada del final de Juego de Tronos.

Y es que tras conocer tan a fondo la forma de actuar de Rhaenyra creo que todo espectador, aunque siga adorando al personaje, va a dejar de idealizarla por completo. Y de cara al futuro de sus tramas esto va a ser muy beneficioso para evitar malas sorpresas.

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