'La casa del dragón' ha desaprovechado una oportunidad de oro para sorprender

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ATENCIÓN: este artículo contiene spoilers del quinto episodio de La casa del dragón.

La casa del dragón vuelve a situarse a un nivel sobresaliente con su quinto capítulo. Las tramas que se han ido presentando en su arranque por fin han llegado a un momento culmen que deja el terreno casi listo para el gran conflicto por la sucesión al Trono de Hierro en el seno de la Casa Targaryen. Sin duda, la emoción y tensión no ha faltado en ningún momento, pero, como lector de los libros de George R.R. Martin, he echado en falta un detalle que creo que hubiera elevado el conjunto a un nivel más sorpresivo e intrigante.

La serie está basada en Fuego y Sangre, libro que, en lugar de seguir una narración tradicional, está presentado como una enciclopedia de la dinastía Targaryen desde el punto de vista de un maestre. Para la exposición de los hechos, la historia alude a teorías y rumores difundidos por personajes cercanos al seno de la Corona, por lo que muchas partes del relato se dejan en el aire y dan juego a que el lector cree sus propias teorías y conjeturas. Y esto es justo lo que ocurre con la muerte de Rhea Royce o la relación entre Rhaenyra y Laenor Velaryon, los sucesos que han acontecido en este último episodio de la ficción de HBO.

Corlys Velaryon, Daemon Targaryen y Laenor Velaryon en 'La casa del dragón' (Foto: HBO Max)
Corlys Velaryon, Daemon Targaryen y Laenor Velaryon en 'La casa del dragón' (Foto: HBO Max)

En la serie, hemos visto con total claridad que Rhea Royce fue asesinada por Daemon Targaryen, que en su ambición por alcanzar el Trono de Hierro buscaba romper este matrimonio y seguir acercándose a Rhaenyra. Pero en el libro esto no ocurre exactamente así, puesto que en ningún momento se dice que el hermano del rey Viserys fuera el claro culpable de su fallecimiento. En su lugar, simplemente se remite a que oficialmente su muerte ocurrió en un accidente de caza, dejando pequeñas pistas y rumores que apuntan a Daemon sin citar directamente al príncipe.

Y ocurre lo mismo respecto a la homosexualidad de Laenor y las relaciones extramatrimoniales de Rhaenyra, que mientras se citan rumores y fuentes que afirman la veracidad de estos hechos, otros te llevan a pensar que es una mera estrategia de los partidarios de Aegon para defender su derecho al trono frente a la primogénita del rey Viserys. Al final se hace bastante obvio lo que ocurre en realidad, pero hay una disposición a jugar con las expectativas del lector que se traduce en una mayor intriga y sensación de sorpresa, algo que pienso que le ha fallado a este quinto episodio al contar estos hechos de forma tan rotunda.

Desde luego, en el terreno audiovisual es más complicado jugar al despiste con detalles así, por lo que entiendo los cambios, pero, por ejemplo, Juego de Tronos lo logró de forma sobresaliente con escenas como la muerte de Joffrey Baratheon en su boda. Si recordamos, fue Olenna Tyrell quien asesinó al joven rey, suceso que en los libros simplemente se insinuaba. Y la serie lo replicó a la perfección con solo mostrar pequeños movimientos en segundo plano en los que envenenaba su bebida. No se supo a ciencia cierta que fue ella hasta la sexta temporada, donde la confirmación de lo ocurrido con la mítica frase de “Díselo a Cersei. Quiero que sepa que fui yo” se convirtió en uno de los momentos más recordados de Juego de Tronos Y creo que en La casa del dragón se podría haber hecho algo similar.

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En el caso de la relación entre Laenor y Rhaenyra es más complicado por las muchas implicaciones que trae consigo esta trama, pero con la muerte de Rhea Royce tenían la ocasión perfecta para volver a lograrlo, crear un aura de misticismo respecto a la maldad que oculta Daemon Targaryen y dejar a los espectadores teorizando al respecto. Por ejemplo, si simplemente se hubiera mostrado a Rhea cazando a caballo, en segundo plano mostraran a una figura encapuchada y no hubiéramos sabido de su muerte hasta la llegada de los Royce a la boda real con Daemon rondando por los alrededores, las pistas hubieran estado sobre la mesa con mayor suspense y emoción. En cambio, comenzar el capítulo mostrando directamente a Daemon matando a Rhea le hace perder toda la emoción al asunto.

No creo que sea un problema grave, ya que el capítulo me ha parecido increíble a nivel general y por el momento es de lo que más he disfrutado de la serie. La tensión de ver todo su entramado explotar ya de por sí lo convierte en uno de las mejores partes de La casa del dragón sin necesidad de mucho más, pero, al final, como lector es inevitable verlo teniendo en mente las expectativas que uno se crea en su cabeza al leer el libro.

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