Carta de la directora: Más allá del cuerpo

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Photo credit: Juankr
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«No es el deseo de ser hermosa lo que está mal, sino la obligación de serlo», decía con acierto la escritora Susan Sontag. En la última edición de la Berlinale, la mítica Emma Thompson –con dos Oscar, un Globo de Oro, un Emmy y más de 90 películas en activo– declaraba a sus 62 años que «a las mujeres nos han lavado el cerebro toda la vida para que odiemos nuestros cuerpos». Esa noche sus inspiradoras palabras se hicieron virales y arrancaron millones de aplausos. La británica le plantaba cara así al sempiterno estereotipo de la perfección femenina, a la presión social a la que seguimos todavía sometidas y, según ella explicaba, «a que todo lo que nos rodea nos recuerda lo imperfectas que somos». Además reconocía con naturalidad que le había costado horrores rodar una escena de desnudo en su última película: sin ropa, de pie y delante de un espejo se sentía incómoda, no podía parar de moverse, de meter barriga... Y terminaba su arenga con un consejo: «Acéptate, acéptate y no te juzgues». Sin más. Es su mantra, es nuestro mantra.

En estos últimos años, la sociedad está intentado transformar los cánones de belleza, poco realistas y cero inclusivos, y visualizar, abrazar y normalizar la diversidad. Así pasamos, por ejemplo, del body shaming –o sentir vergüenza por no tener un físico diez– al body positive –una llamada a amarse por encima de todas las cosas y a celebrarlo cada segundo–. Ahora lo último es ser neutral. La body neutral-ty, una tendencia abanderada por celebrities como la cantante Taylor Swift o la actriz Jameela Jamil, anima a aceptar nuestro cuerpo, valorar sus capacidades y buscar una alineación interior que se reflejará también en el exterior. No importa tanto como te ves o te ven por fuera, sino como te sientes tú por dentro. Centímetro más, centímetro menos.

Con este ejemplar de mayo de ELLE, que tradicionalmente dedicamos al cuerpo, hacemos un tributo a esta nueva feminidad, que redefine las normas de la belleza para ampliar horizontes, romper con los estándares y luchar contra un modelo irreal que tanto daño nos ha hecho. Abanderamos un nuevo manifiesto del cuerpo sano, fuerte y diverso con un elenco de mujeres poderosas, tenaces y valientes, que recurriendo al mens sana in corpore sano han conseguido grandes hazañas. Deportistas de élite, actrices de culto y top models internacionales que se sienten bien en su piel, trabajan la autoestima, potencian su mente. Y así hacen historia. Por eso, este mes ELLE llega al quiosco con cuatro portadas diferentes: con Simone Biles, Garbiñe Muguruza, Milena Smit y Kasia Kruss. Y los personajes que encontrarás en las páginas interiores, desde la modelo Iza Ijzerman hasta la cantante Laura Pausini o la experta en yoga Xuan Lang, suscriben nuestro mensaje y nos recuerdan el poder de la mente, la fuerza, la voluntad y la perseverancia. Ya que, como explica el coach Toni Nadal, la actitud puede modificar la aptitud.

Photo credit: Rafa Gallar
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And Still I Rise (Y aun así me levanto). Esa es la contundente frase de la activista Maya Angelou que tiene tatuada en la clavícula Simone Biles, toda una declaración de intenciones. La deportista americana, la mejor gimnasta de la historia, la misma que ha roto todos los récords, ha sido criticada por su físico y se ha atrevido a levantar la voz contra los abusos, nos confiesa que ha encontrado la paz tras aceptar su vulnerabilidad y que ha decidido anteponer su salud mental a las medallas (ya tiene 25, de las cuales 19 son de oro). Simplemente ha escogido vivir. «¿Es que acaso hay algo más apasionante que eso?», se pregunta. La que cree que «romperse es humano y reconocerlo te hace más fuerte» supo parar en seco durante los Juegos Olímpicos de Tokio y encontrar la valentía de decir que no se encontraba bien, que se retiraba. Su gesto ha cambiado para siempre la conversación global sobre salud mental, dentro y fuera del deporte, y la ha puesto en la agenda global. Y si por ahora Simone Biles no vuelve a competir es porque, como nos cuenta, todavía anda con unos asuntillos entre manos. Como, por ejemplo, ser feliz...

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