Cómo duele creerte, Rocío. Gracias por contarlo. Y por cambiarnos.

Carme Chaparro
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Cómo duele, Rocío. Cómo duele lo que has contado. Nos has abierto las puertas del infierno para que pudiéramos echar un vistazo a un dolor que ya ni siquiera es dolor, porque no hay palabra para definirlo. Busco sinónimos y todos se quedan cortos. Incluso tortura.

Cómo duele, Rocío. Cómo duele escucharte.

Cómo duele creerte.

Cómo duele creerte, Rocío.
Cómo duele creerte, Rocío.

Cómo duele creerte porque nos has puesto frente a un espejo. Por fin.

Y nos has golpeado en la cara con la verdad más terrible.

Los que dicen que no te creen -a pesar de la avalancha de pruebas que has aportado- son los mismos que hace 20 años insultaban a Nevenka y salieron a las calles de Ponferrada a gritar apoyando al alcalde abusador.

También son los que hace 24 años llamaron loca y exagerada y qué vergüenza para su familia a Ana Orantes cuando contó en televisión el calvario de malos tratos que era su vida, días antes de que su exmarido la quemara viva.

Son menos que en aquellos tiempos, porque ellas nos cambiaron, pero aún así siguen siendo muchos. Demasiados.

Ana Orantes cambió la percepción de la sociedad española -incluidos muchos periodistas- de los asesinatos machistas. Dejaron de ser crímenes pasionales. Empezamos a ver el infierno que había detrás. Nevenka nos puso frente a la verdad de los continuos abusos sexuales en lugares de trabajo, ese resígnate a que te toque el culo si quieres conservar tu puesto de trabajo. Y nos dijo que podíamos alzarnos contra ello.

Hoy, Rocío, has cambiado a la sociedad, has abierto los ojos a la violencia que no se ve: esa cárcel de torturas psicológicas que aísla a la mujer, que la anula a la mujer como persona, que la convierte en un ser aterrorizado, que la rompe y la hiere de por vida. Y que usa a sus hijos contra ella para terminar de destrozarla.

Hoy, Rocío, has demostrado a toda España que la justicia a veces no funciona, y que el daño colectivo -no te creo, no seas exagerada, son denuncias falsas, vuelve con él, si es que estás loca, mala madre...- debemos repararlo todos.

Hoy, Rocío, nos has enseñado tantas cosas, y has sido tan valiente abriéndote en canal, que nos vas a cambiar para siempre.

Gracias.