Carne procesada y patatas fritas: la dieta que ha dejado ciego a un adolescente

Un joven británico aquejado de neuropatía óptica nutricional ha perdido la visión al basar su dieta en la comida basura. Su caso ha sido analizado por la ciencia y el veredicto es unánime

El joven se alimentaba a base pan y salchichas. (Foto: REUTERS/Brendan McDermid)

Quedarse ciego por comer mal. Parece imposible, ¿verdad? Aunque todos somos conscientes de que una dieta inadecuada puede causar estragos en la salud, no contemplamos que esto pueda llegar a suceder.

Sin embargo, la historia de este adolescente británico que tomaba sólo comida basura a diario, recogida en un estudio realizado por investigadores del Bristol Eye Hospital (Reino Unido) y publicado en la revista médica Annals of Internal Medicine, pone de manifiesto que una dieta basada en la comida basura causa problemas de visión.

Y es que limitar la comida basura es especialmente importante en los niños porque puede llevarlos a perder los nutrientes que necesitan para alimentar sus cerebros y cuerpos en crecimiento.

Así tras examinar el caso de este joven, científicos de la Universidad de Bristol concluyeron que el déficit nutricional provocado por una mala alimentación puede causar daños irreparables en el sistema nervioso y en la visión. En su caso provocó el desarrollo de una neuropatía óptica nutricional.

Pan blanco, jamón procesado y salchichas

Esta era la alimentación habitual del joven desde primaria. Un chico "quisquilloso" con la comida (fussy eater, en inglés coloquial) desde pequeño, en palabras de su madre, tal y como cuenta en The Independent.

Una decisión voluntaria le llevó a evitar alimentos con ciertas texturas como la fruta y la verdura, y basar su dieta en la ingesta de patatas fritas (y de bolsa), pan blanco, jamón procesado y salchichas.

Unos hábitos de consumo nada saludables que, sin embargo, tardaron algunos años en dar la cara. A los 14 años acudió por primera vez a su médico de familia quejándose de cansancio, y fue diagnosticado con anemia macrocítica y deficiencia de vitamina B.

Lo sorprendente es que el joven tenía un IMC y una estatura normales. Es decir, no presentaba síntomas o signos visibles de tener una mala nutrición. Los médicos trataron de reconducir la situación aconsejándole cambios en su dieta

La falta de tiempo (para cocinar) y la comida basura han suplantado los hábitos de la dieta mediterránea. Pero los expertos insisten en la importancia de comer de forma saludable para evitar problemas de salud derivados de una dieta inadecuada. (Foto: Getty)

Un año después, desarrolló pérdida de audición y poco después empezó a tener problemas de visión, según informan los investigadores del Bristol Eye Hospital and University Hospitals Bristol NHS Foundation Trust.

A los 17 años, el paciente había perdido visión hasta el punto de quedar ciego (llegó al rango denominado de 20/200 en ambos ojos, el umbral que en EE.UU. se usa para determinar que una persona es ciega a efectos legales), y los médicos aseguraron que el daño era permanente. Tenía niveles extremadamente bajos de vitaminas B, D y otros nutrientes, según descubrieron los médicos.

¿El diagnóstico? Neuropatía óptica nutricional, una disfunción del nervio óptico generalmente causada por malabsorción, drogas o una dieta deficiente combinada con alcoholismo o tabaquismo.

Una patología rara y atípica

Aunque los hábitos de consumo pueden llevar a una pérdida de visión (conocida comúnmente como glaucoma), no es habitual en países desarrollados donde se puede llevar una buena alimentación y acudir al médico a hacerse las revisiones, generales y específicas, adecuadas a cada edad.

El glaucoma es una enfermedad que consiste en una “lesión del nervio del ojo (neuropatía) con pérdida de fibras nerviosas que provoca una pérdida del campo de visión”, indicando que se trata de una patología “silenciosa”, ya que no ofrece síntomas hasta fases muy avanzadas, lo que condiciona mucho su evolución y por lo que se recomiendan revisiones periódicas, “especialmente en pacientes con más de 40 años con antecedentes familiares y siempre a partir de los 50”. Tercera causa de ceguera en países desarrollados, el glaucoma afecta a un 2 por ciento de la población mayor de 60 años, y su porcentaje aumenta hasta el doble por encima de los 75.

Es raro que las causas puramente dietéticas conduzcan a neuropatía óptica nutricional en los países desarrollados, aunque los investigadores advirtieron que este tipo de afección podría volverse más común a medida que más consumidores elijan la comida chatarra en lugar de alimentos más nutritivos, o con aumento del veganismo (que elimina el pescado, carne, huevos y lácteos) que puede provocar deficiencias de vitamina D o B12 en las dietas si no se complementan adecuadamente.

Durante la infancia y la juventud hay que evitar el efecto ‘copia’ de hábitos inadecuados. Por eso desde la Fundación Alimentación Saludable y la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), consideran vital comer en familia y proporcionar a los hijos una 'educación nutricional', en casa y en el colegio. (Foto: Getty)


"Las vitaminas juegan un papel muy importante en el mantenimiento de la salud ocular", cuenta a MarketWatch la doctora Valerie Elmalem, neuro-oftalmóloga en Nueva York de la Clínica Mount Sinai. Estos nutrientes incluyen la vitamina A que se encuentra en los alimentos de color naranja como las zanahorias y los mangos, que mantienen la superficie del ojo húmeda y ayudan a la visión nocturna. Pero las vitaminas B, el hierro y la tiamina (que se encuentran en la carne de res, hígado, nueces, naranjas, huevos y arroz fortificado, pan, cereales y pasta) también son vitales”.

Reversible si se detecta a tiempo

Las diferencias entre el glaucoma y la neuropatía óptica nutricional son sutiles, como refleja este informe realizado por médicos especializados en salud ocular. La neuropatía óptica nutricional aún es más difícil de identificar porque es una patología rara en los países desarrollados (ya que en nuestro entorno tenemos acceso a una dieta saludable y completa), pero si se detecta a tiempo, y se trata, los síntomas pueden remitir.

Específicamente, el nervio óptico se daña por la falta de nutrientes como el ácido fólico y las vitaminas B, que ayudan a mantener la salud de las células. Sin ellos, los subproductos metabólicos tóxicos pueden acumularse dentro de las células, dañando y eventualmente matando los nervios, según la investigación. Se puede tratar a tiempo proporcionando a los pacientes los nutrientes adecuados, pero una vez que los nervios están dañados, no se pueden reparar.

Una de las claves de las nuevas tendencias entre los expertos en nutrición está en recomendar alimentos que sí se deben comer, en vez de prohibir, y limitar los que no se pueden consumir. (Foto: Getty)

Ocultaba un desorden alimentario

Para el adolescente del estudio, que se negaba a comer cualquier otra cosa que no fuera comida basura, había un problema adicional a la neuropatía óptica nutricional; según los médicos que lo trataron sufría un claro trastorno de la conducta alimentaria conocido como ARFID (Avoidant Restrictive Food Intake Disorder, por sus siglas en inglés), un diagnóstico relativamente nuevo que afecta al 3,2 por ciento de los adolescentes de 8 a 13 años.

Las personas que sufren este trastorno evitativo o restrictivo de la ingesta de alimentos rechazan los alimentos debido a sus texturas, colores, olores y apariencia, o simplemente por el grupo de alimentos al que pertenecen. En muchos casos de ARFID, como este, el paciente tiene lo que se considera un IMC normal, por lo que el problema no siempre es obvio.

Los afectados por el ARFID suelen comer poca cantidad, en porciones ínfimas, pero no están preocupados por hacer dieta, sino que evitan comer frutas y verduras y preferir alimentos envasados, altos en grasas o carbohidratos.

“Al hacer esa selección y faltar muchos nutrientes, el niño tendrá muchas menos defensas y sufrirá de anemia. Además, el crecimiento está en función del valor calórico y nutritivo de la dieta”, explica Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), quien señala que ”un niño que es muy selectivo a la hora de comer tiene un rendimiento académico muy malo. Tendrá un fracaso escolar prácticamente seguro”.

El tratamiento del joven incluyó vitaminas para equilibrar sus deficiencias nutricionales y atención de salud mental para el trastorno. De todas formas ya era tarde y los médicos de Bristol no pudieron revertir el daño infligido a sus ojos.

“El daño en el ojo puede revertirse si la neuropatía óptica nutricional se detecta temprano, pero fue demasiado tarde en el caso de este adolescente”, apunta la dra. Elmalem. Pasarse una década siguiendo una dieta altamente procesada, llena de sal añadida, azúcar y carbohidratos refinados le había pasado factura.

A la vista de los resultados, estos aseguran la influencia de la alimentación en nuestra vida y nuestro organismo, "destacando el impacto de la dieta en la salud visual y física, y el hecho de que la ingesta de calorías y el IMC no son indicadores confiables del estado nutricional", señala el informe.

“Nuestra visión tiene un gran impacto en la calidad de vida, la educación, el empleo, las interacciones sociales y la salud mental. Este caso resalta el impacto de la dieta en la salud visual y física, y el hecho de que la ingesta de calorías y el IMC no son indicadores fiables del estado nutricional ", añade la Dra. Denize Atan, líder del estudio y especialista en neuro-oftalmología en el Bristol Eye Hospital.

Los investigadores concluyen que la dieta que llevaba el joven y una ingesta reducida de minerales es la culpable de la pérdida de visión, y advierten que la neuropatía óptica nutricional podría volverse más habitual en la población por el habitual consumo de comida basura.

Un trastorno nutricional con un importante componente psiquiátrico. Por tanto, aunque Román considera que “la ayuda nutricional es fundamental, sobre todo en casos, en los que el paciente necesite una recuperación física, el tratamiento también es psicológico y psiquiátrico como con la anorexia y la bulimia".

De ahí que aconseje tranquilidad e inteligencia ante un "no quiero" o un "esto no me gusta" pronunciado por un niño.

¿Conocías esta patología? ¿En tu mesa, qué prima: los alimentos sanos o precocinados? ¿Restringes la ingesta de comida rápida o no te has preocupado nunca por saber cuántos días a la semana la tomas?

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